Stephen King entabló una larga batalla legal que sentaría precedentes contra una adaptación de su obra

El Rey del Terror no quería que su nombre se asociase con el de una película que cambió de arriba abajo toda la historia de uno de sus cuentos más surrealistas.
Cuando Hollywood adapta las obras de autores, es bien sabido que va a existir un margen de libertad creativa que cambiará, en mayo o menor medida, elementos o partes de la historia. Pero una película de los 90 fue tan lejos que Stephen King iniciaría una demanda que redefiniría los derechos de los escritores sobre sus obras al ser adaptadas.
Se trata del caso de El cortador de césped (The Lawnmower Man), la película de 1992 dirigida por Brett Leonard que sigue a un joven con discapacidad mental que se convierte en conejillo de indias de un científico. Mediante drogas y sesiones de realidad virtual, el doctor logra incrementar su inteligencia, pero el joven se obsesiona con convertirse en un ente digital.
El cortador de césped inició su campaña promocional como El cortador de césped de Stephen King, y aprovechó la fama del escritor de Maine todo lo que pudo para alcanzar al público. ¿El problema? La película se parece al cuento de Stephen King como un huevo a una castaña.
En el cuento de King, que se publicó en 1975 en la revista Cavalier y, posteriormente, en el recopilatorio El umbral de la noche, Harold Parkette contrata un servicio de jardinería que resulta muy peculiar.
Resulta que el empleado es un sátiro que adora al dios griego Pan y se dedica a comerse la hierba que el cortacésped, que va solo, ha cortado. Cuando Harold trata de llamar a la Policía, el sátiro y el cortacésped lo sacrifican al dios. Esa historia es apenas una escena fugaz en la película, que luego cuenta su trama sin rendir cuentas a Stephen King.
La demanda de Stephen King que cambió la perspectiva de los derechos de autor
Como bien recuerdan en Comicbook, el escritor no quería que su nombre se asociase al de la película de El cortador de césped, por lo que demandó a Allied Vision Ltd. y New Line Cinema, reclamando que se dejase de emplear su nombre en la promoción y que se retirase de los créditos de la película.
El tribunal falló en favor del escritor, ordenando cumplir con sus exigencias. El estudio apeló y consiguió que, sin mostrar el nombre de King, pudieran incluir el texto "basado en el relato".
Pero la historia continuaría después del estreno, cuando el estudio continuó usando el nombre de Stephen King, especialmente en las cajas de las cintas VHS de El cortador de césped. Esto llevó al escritor a volver a demandar de nuevo.
El juez entendió que se estaba incumpliendo un mandato judicial y dio a New Line Cinema 30 días para corregir las carátulas o recibir una multa de 10.00 dólares por día.
Stephen King no siempre ha estado de acuerdo con cómo se ha adaptado su obra, y el caso más famoso de ello es lo abiertamente que ha criticado la adaptación de El resplandor realizada por Stanley Kubrick. Sin embargo, el caso de El cortador de césped fue tan lejos que el escritor también tuvo que llegar a los tribunales para proteger su marca.
El de El cortador de césped fue el primer caso exitoso de este tipo en más de 70 años, desde que James Oliver Curwood logró que retirasen su nombre de I Am the Law en 1922. Stephen King sentó precedentes al lograr demostrar que los estudios no tienen libertad ilimitada para tergiversar las obras de los autores, y que estos tienen herramientas legales para combatir esos casos.
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Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.