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La opinión de
Sonia Herranz

30 años y seguimos con la misma turra

Jugador de videojuegos cansado

Como muchos sabéis, yo empecé en Hobby Consolas en 1992. No estuve en su nacimiento, pero sí la vi dar sus primeros pasos. Para mí han pasado 29 años, para la revista, 30. Y en todo este tiempo han cambiado tantas cosas que parece una industria distinta. Pero hay cosas que parece que nunca cambian… 

Cuando yo me estrené en Hobby Consolas, mis primeros encargos eran de poco más que llevar el café. Es broma, pero me entendéis: el Qué Locura!, donde se seleccionaban los dibujos que mandaban los lectores y se hacía algún que otro montaje chorra (memes los llaman ahora).

Algunas noticias, análisis de juegos pequeñitos, avances poco importantes, algún mapa (o arreglar el que habían hecho otros).

En fin, las secciones de relleno. Según iba ganando experiencia me daban cosas con más enjundia y, a veces, no entendía bien por qué a un juego chulísimo le dábamos las mismas páginas que a otro menos bueno. Pero una es muy bien mandada, y hacía lo que le pedían.

Con el paso del tiempo, según gané responsabilidades, empecé a entender esas maniobras que a mí, en mi ignorancia, me parecían tan raras. 

Hablamos de una época en la que Mega Drive y Super Nintendo se repartían en bacalao. En la que Nintendo y Sega se pegaban por conseguir mayor cuota de mercado, sin que ninguna de las dos llegara a sobresalir del todo

Una época de lo más peculiar en la que si se lanzaba un videojuego de la peli de moda, no era el mismo videojuego para todas. No sé la de análisis que me hice de Jurassic Park… Ya no sabía ni cómo titular. ¿En qué se parecían el juego de Super Nintendo al de Mega Drive? Pues sí, en el título.

Jurassic Park SNES Vs Jurassic Park MD

Curiosamente, la licencia de la misma peli se vendía por plataforma, no por producto, de ahí que no fueran el mismo juego el Aladdin de Mega Drive y el Aladdin de Super Nintendo (y no me iba a mojar, pero prefiero el de Virgin, como dice David.)

Por supuesto, las versiones para 8 bits (que seguían saliendo) y para portátiles eran otro mundo aparte, así que esto nos obligaba a hacer análisis independientes, uno para cada consola, del mismo título (que no juego). Podía parecernos mejor uno u otro, pero como nuestros lectores estaban divididos casi al 50% entre Nintendo y Sega, les dedicábamos las mismas páginas

Pues bien, esas decisiones, que a mí me podían sonar raras, venían del objetivo principal de Hobby Consolas, que siempre ha sido que vosotros, los lectores, encontrarais en la revista lo que ibais buscando, que os divirtierais con ella, al tiempo que recibíais información que os pudiera interesar. 

Nuestro afán era daros a todos tanta información como fuera posible de vuestra plataforma favorita, de intentar dar la misma cantidad de espacio a Super Nintendo que a Megadrive, porque, por aquel, entonces, vosotros también erais mitad y mitad.

Eso sí, nunca era suficiente y la polémica estaba servida mes tras mes. Había quién incluso tiraba de regla y medía, literalmente, los centímetros de papel dedicados a cada formato… Agotador, os lo aseguro.

Todos los meses llegaba una talegada de cartas que yo iba poniendo en montones tras leerlas: nintenderos y segueros. Todos los meses había casi el mismo número de cartas acusándonos de ser unos vendidos a Sega que de estar comprados por Nintendo… ¡Por cosas publicadas en el mismo número! 

Está claro, que cuando te obsesionas con algo, solo ves lo que quieres ver… Llegaban tantas cartas de este corte que terminamos haciendo una sección, Tribuna Abierta, se llamaba.

Tribuna Abierta en Hobby Consolas

No os voy a engañar, a mí me resultaba frustrante. Me pasaba todo el mes haciendo encaje de bolillos para contentar a todo el mundo y, al final, daba igual: nadie parecía estar contento. Porque claro, si el juego de Megadrive era peor (o viceversa), le ponías menos nota y ya todo lo demás no importaba.

Os aseguro que es complicadísimo tratar de mantener un equilibrio cuando quieres contentar a dos comunidades que deberían ser la misma, la de “jugadores”, pero que en realidad se dividen y se hacen banderas con los colores de su marca, como si esto fuera algún tipo de competición. 

Cuando yo llegué a Hobby Consolas era nintendera (básicamente, porque tenía una NES), y no pasaron ni dos meses antes de hacerme con una Megadrive, porque había cosas de la consola de Sega que quería jugar sí o sí. Y no me pasó nada, ni me salieron ampollas en los dedos ni se me cayó el pelo… 

A mí, lo que me gustaba era jugar y que tuviera una NES en ese momento no me definía como jugadora, ni marcaba mi futuro o mis gustos. Leñe, no era una marca de nacimiento ni había firmado ningún contrato vinculante de por vida. No me gustan las banderas dibujadas en cartón. 

La verdad es que esa continua presión por tener a todos felices y no conseguirlo (cosa que con el tiempo estoy aprendiendo que es imposible) me estaba pasando factura. Me agotaba. Estaba a punto de mandarlo todo al garete…

Menos mal que en esas, mi jefe me llamó para decirme que se estaba barajado la posibilidad de sacar una revista dedicada a PlayStation y me lancé de cabeza. Si hubiera sido de Saturn, habría hecho lo mismo (aunque me habría durado menos la aventura).

Una sola marca implica menos quebraderos de cabeza. También hay quién te dice que cómo es posible que puntúes mejor a Fulanito que a Menganito, pero no hay ataques (por lo general) tan viscerales como con el tema de las marcas. 

Cuando volví a Hobby Consolas, me encontré con la misma guerra, solo que más cruda y más encarnizada, gracias al anonimato de internet y esa necesidad que tienen algunos de ir pasando el dedo por las estanterías por si hubiera polvo, como hacen las suegras de visita (la mía nunca lo ha hecho, conste). 

Las cosas han cambiado mucho en estos 30 años, pero la comunidad sigue siendo tan cansina como siempre. Basta con ver los comentarios a esta noticia en la que se alaba la elegante respuesta de un CM de Microsoft a los plastas que responde siempre con un “PS5 es mejor”. 

Y las batallas absurdas se extienden más allá de las marcas: si guardas tus juegos clásicos en caja “repro” eres un ignorante, si no juegas en la plataforma original no comprendes la experiencia, lo de los móviles no son videojuegos, jugar a X género es de tontos, no idolatrar este otro es de pringados… ¿Tanto cuesta respetar los gustos de los demás?

Después de 30 años tenemos juegos con los que ni podíamos soñar, opciones para disfrutarlos que parecen ciencia ficción, más variedad de géneros y temáticas que nunca. Posibilidades para todos los públicos y todas las edades.

Podemos compartir nuestras experiencias (pantallas y vídeos incluidos) de la manera más fácil posible y ponernos en contacto con los que disfrutan del mismo juego raruno que nosotros, aunque el resto del mundo lo haya puesto a caer de un burro. 

En 30 años, todos los actores de esta industria han madurado, los juegos han madurado, pero la comunidad de jugadores sigue siendo como un parque de colegio. A ver, que no cuesta nada aplaudir lo que hace bien una marca, aunque no sea tu preferida. Ya llegará el momento de aplaudir a la tuya. 

Nintendo no te paga por hablar bien de Switch, Sony no te pasa un talón por esa chorrada de “PS5 es mejor”, Microsoft no te va a meter en nómina cada vez que eches mierda a la competencia. Y, por si os lo preguntáis, a mí tampoco me pagan

Supongo que los medios hemos hecho algo mal, que hace 30 años también éramos unos críos. Hemos ido aprendiendo y creciendo en este tiempo y cambiando, como lo

s propios videojuegos, nuestra manera de hacer las cosas, pero, a lo peor, no hemos sido capaces de transmitir a nuestros usuarios que lo que importa es divertirse y que, como dice el CM de Microsoft, 'la mejor consola es la que te hace feliz'

Cuando empecé en Hobby Consolas en 1992 estaba deseosa de jugar a todo en todas las consolas posibles y todas me parecían algo especial. Me daba igual que me encargaran comentar un juego de una consola o de otra. Y sigo igual. A mí lo que me gusta es jugar, ¿no podríamos disfrutar jugando todos juntos? 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o Hobby Consolas.

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