¿Comprar entradas para una película un año antes? La estrategia de Christopher Nolan con La Odisea sólo es FOMO

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Mientras el resto del mundo se pega por ver La Odisea tal y como Christopher Nolan lo quiso, en España podremos ir al cine sin preocuparnos por nada.
Podría estar muerta. Podría haberme mudado a Malawi. Podría estar en la ruina. Podría haber un apagón. Podría haber una pandemia. Podrían pasar muchas cosas de aquí a un año. Christopher Nolan estrenará su versión de La Odisea en cines dentro de un año, y ya han puesto a la venta sus entradas.
La película todavía se está rodando y, pese a todos los “podría” que se podrían interponer en su camino hasta las salas, Universal Pictures ha lanzado al mercado los pases para el día del estreno de la cinta en su versión más exclusiva.
Es decir, para espacios que soporten el IMAX 70mm, lo que equivale tan sólo a 26 cines alrededor de todo el mundo que son capaces de ofrecer el visionado que es, según Christopher Nolan, la forma óptima de disfrutar de su nuevo largometraje. Y ninguno de ellos está en España.
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La estrategia de Universal Pictures es inteligente, en una maniobra sin precedentes. Ha generado en el público esa temida sensación de FOMO, al poner a la venta un número limitado de entradas en un número limitado de salas, haciendo creer a la gente que se va a encontrar ante algo exclusivo, un evento único que no se puede perder.
Y yo me pregunto: ¿qué te vas a perder? ¿Cuáles son las mayores consecuencias a las que te enfrentas por no ver La Odisea de estreno? ¿Que te hagan spoiler de su final?, de una película que se basa en una obra que data del siglo VII a. C.

No recuerdo haber salido con tanto miedo a la calle desde el día en que se estrenó el final de Juego de Tronos. Ni siquiera George R.R. Martin había escrito el desenlace de sus libros.
Llevaba ocho años esperando a descubrir quién se haría con el Trono de Hierro, no podía permitir que cualquier idiota en el metro hiciera un comentario y me fastidiara la serie. Pero tengo buenas noticias, gente: Ulises vuelve a casa, ya está. Tranquilidad.
La Odisea no es algo que te puedan chafar, es algo que tendrás que experimentar de primera mano para poder disfrutar del viaje, y con esa selecta venta de entradas te hacen pensar justo de esa manera: que no hay otra forma posible de tener esa vivencia, y que deberías tenerla antes que nadie.
Pero tú no vas a ganar nada con ello. ¿Va a estar Homero presentando el evento? No, va a ser una proyección más. ¿Hay premio por reservar? Tampoco, no es como un videojuego, que a veces las tiendas son generosas y te regalan un llavero por comprarlo antes de que salga al mercado.

Universal Pictures se está llenando los bolsillos para recuperar parte de la inversión en el proyecto antes de su estreno, al tiempo que Christopher Nolan consigue acaparar todos los titulares en una impecable estrategia de márquetin.
Mientras, el resto de mortales se están pegando por conseguir esas codiciadas entradas, ya agotadas, y con las que se especula en cifras ridículas, como ocurre siempre que se producen lanzamientos limitados y exclusivos.
El problema es que La Odisea de Christopher Nolan no es algo limitado ni exclusivo: es una película. Un estreno de, nada menos, que Christopher Nolan, un cineasta que siempre llena las salas y que ningún cine va a ignorar.
Es más, la cinta se estrenará en todos los cines posibles, en las mejores salas de cada uno, con múltiples sesiones. Y no estará una semana en cartel, todo apunta a que podría mantenerse incluso meses.
Pero después de que transcurra el tiempo necesario en cartelera, el largometraje acabará estrenándose en formato doméstico, terminará llegando al streaming y podrás verlo hasta en tu móvil, para desgracia de Christopher Nolan y su poderoso IMAX 70mm.
Si tengo nietas no se lo podré contar porque no fui

La Odisea no es un evento irrepetible, como podría ser algún concierto, alguna obra de teatro, es tan solo un invento para generar prestigio alrededor de esa obra -ya que medir el interés es innecesario cuando hablamos de Nolan-, para elevar la categoría del cine a algo en teoría superior.
Hacer cualquier tipo de planes con un año de antelación me parece demasiado excesivo porque es imposible predecir lo que está por venir a tantos meses vista. Y si ese plan es ir a ver una película que tengo la certeza de que podré ver de alguna manera en el momento en el que a mí me venga bien, lo veo todavía más absurdo.
Claro que te habla una persona que tampoco es muy fan de ir a los estrenos, justo por esa limitación en fechas y horarios, y porque las salas suelen llenarse y estar más agobiantes. Además, basta con que te esperes unos días, hasta el siguiente miércoles, para ver lo mismo un poco más barato.
Podría convertirse en tendencia. Podría haber más estrenos que se pusieran a la venta con un año de antelación. Podría haber comenzado una nueva era. En los próximos meses descubriremos si la influencia de La Odisea a de Christopher Nolan es tan poderosa como para cambiar nuestra forma de consumir cine. Y espero que no ocurra, no nos conviene.



