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La opinión de
Sonia Herranz

Cuando todo se puntúa, menos el sentido común

Qué es un collectathon - Super Mario 64

Con la excusa del 30 aniversario de Hobby Consolas, últimamente me han entrevistado unas cuantas veces. Me formulan, de manera bastante recurrente, un par de preguntas que siempre me dejan pensando... 

Una de ellas (ya os hablaré de la otra en otra ocasión), es que qué opino sobre las notas, sobre puntuar los juegos. Pues, siendo directa, no me gusta, pero hay que hacerlo. Me explico.

Si por mí fuera, las puntuaciones a la hora de hablar de videojuegos habrían pasado a la historia hace años, muchos años. Ninguna puntuación va a ser justa, nunca, porque no estás valorando si una línea recta es recta. No estás haciendo una suma de factores que tiene que dar un resultado exacto. 

En un videojuego entran en liza todo tipo de elementos que están lejos de ser una ciencia exacta. La historia, la música, el diseño artístico, incluso el género y la temática deben ser valorados para tener una fotografía general del videojuego. Y, en casi todos los casos, estos factores son emocionales, subjetivos, y sujetos al momento y a la época.

Tratar de resumir la esencia de un videojuegos (o de una pintura, una sinfonía o una novela) en una cifra es tan inútil como inexacto y nunca, nunca, va a dejar a todo el mundo satisfecho. 

¿Qué marca la diferencia entre un 79 y un 80? ¿Cuánto influye que un juego esté traducido o no? ¿Los juegos a 30 fps puntúan menos? ¿Qué nota en gráficos le das a un Tetris frente a un The Last of Us?

Además, ¿qué es un 8 para ti y qué es un 8 para mí? Cuando yo estudiaba, con un  8 aplaudía con las orejas. Para mi mejor amiga, un 8 era un fracaso absoluto… Las expectativas también juegan en este juego. 

Así que, cuanto más lo pienso, más en contra estoy de las puntuaciones. Que un análisis de un juego sea bueno o malo no debería depender de lo de acuerdo que estemos con la nota, si no de lo bien o de lo mal que el analista nos haya detallado las virtudes y defectos del juego.

Somos los lectores de ese análisis los que debemos decidir qué nota tiene ese juego para nosotros, para nuestros gustos y nuestras circunstancias, que también influyen. Ese juego que para ti es de 10 porque es dificilísimo, puede que para mí no pase de 4 porque es dificilísimo… Y los dos tendríamos razón.

Cualquier juego, cualquiera, se podría puntuar con un 3 o con un 9 sin decir ninguna mentira. Bastaría con hablar solo de los defectos o solo de las virtudes. Bastaría con encontrar sólo lo que queramos buscar. 

Un profesional de la prensa especializada lo que intenta es analizar todos los puntos de vista para tratar de llegar a ese unicornio dorado que es la nota justa. Un usuario, un jugador, busca solo lo que a él le puede gustar o disgustar. Y para gustos, los colores. 

Me diréis, “y si estás en contra, ¿por qué lleváis 30 años poniendo puntuaciones a los juegos?” Pues, primero, porque esta es mi opinión personal. La mía, no la de Hobby Consolas. Segundo, porque vivimos en una sociedad en la que todo, todo se puntúa, hasta a los amigos a base de “likes”… 

Cada vez que compras algo o usas cualquier servicio, se te pide que lo valores. Y cuando vas a comprar algo, buscas las valoraciones de otros usuarios. Si no desconectas las opciones adecuadas, el teléfono te vibra constantemente: “qué te ha parecido tal restaurante, tal museo, tal hospital…”, aunque solo hayas pasado cerca. 

Todo se puntúa hoy en día. Todo. El usuario no entendería que analizáramos un producto y no lo puntuáramos. Así que se puntúa, siempre sabiendo que puntúes como puntúes, no van a dejar de salir las voces disconformes. Aquí tenéis los 50 juegos mejor puntuados en Metacritic entre 2010 y 2019.

Aunque ya no haga análisis de juegos, he hecho muchos, muchísimos a lo largo de estos años. Tantos, que ni los recuerdo. Y lo más difícil para mí siempre ha sido poner una puntuación. ¿Habré sido justa, he tenido en cuenta todos los factores, todos los juegos similares, lo que aporta de nuevas y lo que no, lo que representa para su consola, para su género? 

En Hobby Consolas, las notas se consensuaban (había temporadas que con largas reuniones, en otras épocas de una manera más laxa) y solo recuerdo dos veces en las que me tuve que pelear (seguramente hubo más). Una con Donkey Kong Country (no pude ponerle un 100), y otra con Super Mario 64, que lo peleé tanto que al final fue sin nota. Y eso, probablemente, fue lo más justo.

Análisis Super Mario 64 en Hobby Consolas

Me comía mucho la cabeza para poner un número, hasta que llegué a la conclusión de que el número, en el fondo, era lo de menos. Entonces me esforcé más en transmitir lo que se sentía jugando que en tratar de traducirlo en una cifra.

Claro que quitaría las puntuaciones, que sólo sirven para enredar y comparar cosas incomparables. ¿Quizá poner unas estrellitas, como Amazon? 

Puede ser, pero no lo veo, es posible que sea porque en estos 30 años me he “institucionalizado” (para los que hayan visto Cadena Perpetua) y ya no concibo Hobby Consolas sin puntuaciones, aunque esas puntuaciones me duelan tanto como al niño al que le preguntan “a quién quieres más, ¿a mamá o a papá?” (yo me lo pegunté hace ya 10años). 

Si repasamos los juegos más puntuados de la historia de Hobby Consolas (podéis hacerlo en nuestro especial), veremos muchísimas cosas que nos chirrían… ahora, con la perspectiva que dan tres décadas. 

Las Tres Gracias de Rubens era la representación máxima de la belleza femenina en el siglo XVII, seguro que los críticos de la época le pusieron 100 al cuadro. Vincent van Gogh murió joven y arruinado, ¿Llegaría al 40 La Noche Estrellada?

No, no me gustan las puntuaciones (nunca puntúo nada, ni los taxis ni las compras), pero si me queréis dar un “Like” seguro que lo agradeceré: si hoy en día no te puntúan, no eres nadie... ¿O si?

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o Hobby Consolas.

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