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La opinión de
Sonia Herranz

El formato físico tiene los años contados

Tienda con juegos de PS4

El formato físico tiene los años contados. Y no porque lo diga yo. Ya le ha pasado al cine, a la música, empieza a dolerle en el lomo a los libros y, en cuanto a videojuegos, las ventas en formato digital se consolidan como una la tendencia al alza. 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.


Según el anuario de AEVI 2020, presentado hace unos días, la facturación “física” en nuestro país en 2020 fue de 790 millones de euros, de los cuales, 324 millones corresponden al software (el resto es hardware y periféricos).  La facturación “digital” fue de 957 millones de euros. Repito, en España, no es que sean inventos de los guiris…

¿Si me hace gracia? Pues ninguna, para qué os voy a engañar. Pero lo entiendo a las mil maravillas. Sigo comprando libros en físico, pero son los menos y en casos muy especiales. Ya no recuerdo la última vez que compré un álbum de música y la última temporada de Juego de Tronos fue mi última adquisición de un vídeo Blu-ray. Bueno, tengo que mirarlo que, lo mismo, hasta se me olvidó. Y compraba mucho, os lo aseguro.

Facturación de la industria del videojuego en España AEVI 2020

Hay muchas razones para virar hacia el formato digital. Una de ellas es el espacio. Tengo los libros en doble fila en las estanterías, ya no sé donde meter las pelis, voy bajando los juegos al trastero y me angustia ver las torres de CD por ahí desparramadas. Como para encontrar algo en concreto…

Al hilo de esto está la inmediatez de lo digital. No solo es que cuando me encapricho de algo lo compro y lo disfruto casi en el mismo gesto. Es que, además, siempre está ahí accesible... Mis bibliotecas de música, de juegos, de libros…  

No tengo que buscar el disco/libro/cartucho y usarlo. Al encender la máquina que sea, ahí está todo. Por si fuera poco, los modelos de suscripción lo hacen mucho más fácil y enmascaran esa sensación que tenemos muchos de que comprar en digital no es comprar, es alquilar un tiempo indeterminado… Suscribirte da una sensación diferente, pagas el servicio, no compras, y tienes barra libre de contenidos.

Me acuerdo cuando Canal Plus se estrenó en España a principios de los 90… ¿Pagar por ver la tele? ¿Qué será lo próximo?, decíamos. Pues ya veis, 30 años después de ese primer experimento (que levantaba pasiones con el fútbol y las pelis porno codificadas), raro es el que no está suscrito a algún servicio de vídeo bajo demanda. Sí, al final pasamos por el aro. 

Canal Plus Codificdo

La comodidad es lo primero, después, la variedad. Siempre hay algo para picar. Una serie, una película, un documental… ¿Buscas una de marcianos o prefieres asesinos en serie? En cualquier momento, a cualquier hora… Os confieso que hay tantas cosas que ver que a veces me aturullo y estoy más tiempo navegando por los menús que viendo nada realmente… ¡Me puede el ansia! No me extraña que hayan incluido una opción de aleatorio en Netflix, aunque a algunos lo les guste.

Y con la música lleva tiempo pasando lo mismo. ¿Para qué comprar un CD si dispongo de servicios de música en streaming o puedo comprar solo el tema que me gusta del artista del momento? Nunca he sido muy musical (soy de esos raros especímenes de ser humano que podría vivir sin música), pero la verdad es que me he acostumbrado a pedirle a Google que me ponga algo de Spotify. Es fácil acostumbrarse. 

Altavoces inteligentes

Además, los servicios de suscripción de todo tipo no dejan de ampliar su oferta y a enlazar con opciones distintas a las originales. Lo que empezó siendo una tienda de libros ahora también te ofrece televisión a la carta. Contratas una línea de móvil y te llevas más canales... Y se retroalimentan entre ellos. Si eres de Movistar Plus tienes acceso a Disney Plus. La idea es que suscribirte a algo sea cada vez más atractivo, más goloso, más irresistible. Hasta Twitter, con la compra de Scroll, parece estar preparando el camino para vivir de las suscripciones…

Twitter compra Scroll, la plataforma de pago para eliminar anuncios, con el fin de integrarlo en su futuro servicio de suscripción

Los videojuegos llevan el mismo camino. Servicios como Game Pass o PlayStation Now nos ofrecen exactamente eso, tener accesible una biblioteca de juegos para disfrutarlos cuando nos apetezca sin la necesidad de acumular juegos comprados por impulso y que muchas veces no llegamos ni abrir (a mí me pasa). 

Igual que otros servicios de suscripción, también se empiezan a cruzar entre sí y con otros agentes del entretenimiento. Game Pass incluye EA Acces y se rumorea que el servicio de suscripción de Ubisoft podría ir detrás. También se ha rumoreado que podría incluir suscripción a Spotify, aunque parece que todo se queda en una suscripción gratuita de cuatro meses… ¿O habrá más detrás?

Y no incluimos PlayStation Plus con sus juegos sin coste adicional, Nintendo Switch Online con su biblioteca de clásicos, Stadia, Apple Arcade, Prime Gaming (con las ventajas de Amazon Prime, más juegos y TwichTV)… Se ve que el negocio de las suscripciones va viento en popa, también en videojuegos. 

Unos cuantos datos más: Apple se situó como la tercera empresa del mundo del videojuego con mayor facturación y Google como sexta (datos de finales de 2019). Microsoft ha anunciado un incremento sustancial de suscripciones a Game Pass, que ha pasado de 18 millones en enero a 23 millones a finales de abril. 

Xbox Game Pass

Puede que antes de que nos hagamos a la idea de que comprar en digital es el futuro, ese futuro cambie y no sea la compra sino la suscripción la que rija los designios de esta industria en los próximos años. No sé si será bueno o malo, pero será diferente. En 2012 ya especulé sobre ello y no andaba tan desencaminada, aunque estaba menos convencida de vivir en las nubes que ahora… Si es que, con el tiempo, a todo te acostumbras… 

Estoy segura de que no van a desaparecer los juegos en formato físico, igual que no ha desaparecido del todo el cine o la música, pero las cosas van a cambiar. Juegos muy mediáticos, ediciones especiales apelando al coleccionista que llevamos dentro, juegos de culto con tiradas limitadas y extras diferentes… ¿Se harán los juegos de otra manera?

En un futuro no muy lejano puede que tengamos que mirar bien con quién contratamos la luz, no vaya a ser que el bombazo de turno sea exclusivo de la compañía que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ofrece en su factura luz, agua y gas… y acceso ilimitado a una selección de juegos, música, series…  ¿No es todo entretenimiento? 

Y además