Que James Gunn es melómano nos ha quedado claro, pero no hace falta que convierta todo en un escaparate de bandas

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

James Gunn ha conseguido que la que era una de sus mejores cualidades se convierta en algo molesto, cansino y presuntuoso que cada vez va a mayores.

Cada director tiene su estilo, eso es un hecho. Algunos cineastas disfrutan de películas con estéticas visuales característicos, como Wes Anderson, mientras que otros abusan del uso de la cámara lenta, como Zack Snyder, que usa slow motion hasta para que un personaje suba unas escaleras. Luego tenemos a James Gunn: su virtud y su defecto es una melomanía exagerada.

La afición musical de James Gunn es algo que no debería pillarte por sorpresa: la música es uno de los elementos destacados de sus películas y series, especialmente desde que hizo diana en Guardianes de la galaxia.

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Pero igual que el gusto musical puede ser una virtud para un director, y otros cineastas como Quentin Tarantino han hecho un gran uso de ello, no saber parar puede convertirlo en un problema. James Gunn se encuentra en esa fase.

Digo más, el codirector ejecutivo de DC Studios parece haber desarrollado una necesidad por demostrar conocimientos musicales y/o hacer recomendaciones poco sutiles a través de sus producciones, llegando a afectar al producto final de forma negativa.

No es algo que siempre haya sido malo, pero se ha vuelto un problema que el nuevo Universo DC puede padecer hasta que alguien le dé un toque de atención.

La faceta melómana de James Gunn no siempre ha sido un problema

Vamos a empezar por el lado positivo, pues James Gunn no siempre se ha pasado de frenada con su gusto musical. Retrocedamos a 2014, cuando el director debutaba en el Universo Cinematográfico de Marvel con Guardianes de la galaxia.

En la película, James Gunn imprimía sus gustos a través de Peter Quill / Star Lord (Chris Pratt), pero lo hacía de forma orgánica, sutil y a través de una narrativa conmovedora por el pasado del personaje.

Gunn creó un elemento, la Mezcla alucinante (Awesome Mix), con el que excusar la presencia de canciones ochenteras en la película de Marvel, y fue implementándolas de manera natural a lo largo de la historia.

Era algo novedoso y emotivo por ser la conexión de Peter con su pasado. A James Gunn le funcionó y, habiendo establecido ese gusto musical en la iteración en acción real del personaje, lo mantuvo durante el resto de su trabajo en el UCM.

Los datos musicales excesivos: uno de los palos en las ruedas del Universo DC

Algo hubo en El Escuadrón Suicida, el debut oficial de James Gunn en el antiguo Universo Extendido de DC, pero fue más comedido.

Se creció más en la temporada 1 de El Pacificador, pero he de concederle el impacto causado por la secuencia de apertura, con el elenco bailando el Do Ya Wanna Taste It de los noruegos Wig Wam. La sorpresa y novedad jugaron a su favor.

Además, la música no se interpuso demasiado en la narrativa como para suponer un problema. En este punto, no había razón para quejarse de la melomanía de James Gunn. Entonces llegó 2025.

Ni siquiera voy a hablar de Creature Commandos, que es la serie menos afectada por este problema. Empezaremos por Superman y El Pacificador. Habrá algún spoiler, por si no estás al día con el Universo DC.

El lado melómano de James Gunn afecta negativamente tanto a la película inaugural del Universo DC como a la temporada 2 de la serie protagonizada por John Cena.

Uno de los principales problemas es la presencia de conversaciones sobre bandas a la primera de cambio, vengan o no a cuento. Lo que en Guardianes de la galaxia no era un problema al haber solo un personaje con ese gusto tan exagerado por la música, ahora sí lo es, puesto que todos los personajes tienden a ello.

Esto también se ha convertido en un problema para escenas como la "depresión" de Superman, una secuencia que ya es problemática al atentar contra la naturaleza protectora del personaje. Mientras un monstruo arrasa Metrópolis, Superman (David Corenswet) que está deprimido por las mentiras que se han vertido sobre él, lo deja todo en manos de la Banda de la Justicia y se niega a acudir.

Pero sí tiene tiempo para hablar de música con Lois Lane (Rachel Brosnahan) en una conversación que cada vez se vuelve más frustrante. Superman, como película, tiene sus bondades, pero la mayoría de diálogos no son una de ellas.

El Pacificador temporada 2, donde el efecto novedoso de la secuencia de apertura no ha estado presente, haciendo que la nueva, a ritmo del Oh Lord de Foxy Shazam, haya quedado bastante diluida.

Pero no pasa nada, porque James Gunn les ha dedicado casi todo el segmento final del último capítulo de la temporada con una "actuación en directo" para que se luzcan, que son su grupo favorito del mundo mundial.

El problema es que, mientras veíamos a Foxy Shazam, después de las 40 conversaciones sobre música que hay a lo largo de la temporada, a James Gunn se le olvida aportar una sensación de cierre a la historia. El Pacificador queda con muchas cosas abiertas, sin una sensación de haber completado una trama de forma satisfactoria y con tiempo invertido en aspectos que son decorativos.

Que los gustos musicales de James Gunn y su necesidad de presumir de ellos, porque esto ya es presumir, es ego puro, estén por encima de ofrecer una narrativa coherente y conclusiva para una serie que, por ahora, no va a tener temporada 3, es una falta de respeto para los espectadores.

Y más cuando el propio Gunn se ha vanagloriado de que los contenidos del Universo DC se podían ver perfectamente por separado sin haber visto los demás. Mentira. Sea donde sea la serie o película a la que desembocará esto, vas a tener que ver El Pacificador para entender de dónde salen ciertas cosas. Desembocadura que tendría que haber estado en la serie, pero actuaba Foxy Shazam.

Respeto que James Gunn quiera dar un toque personal a sus producciones, pero no puede ahogar a los personajes y sus historias en sus gustos personales. Le funcionó una vez, pero ya no. Espero, sinceramente, que tome nota para el futuro del Universo DC, porque los fans de esta franquicia ya han pasado suficientes malos tragos como para llevarse otro revés.

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