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La opinión de
Sonia Herranz

Videojuegos por los que merece esperar 30 años

Videojuegos por los que merece la pena esperar 30 años

Dicen que te haces mayor cuando puedes decir eso de “te acuerdas hace treinta años…”. Pues yo puedo decirlo y, este año, lo estoy diciendo más que nunca, con más ganas y por muy buenos motivos. Así da gusto hacerse mayor. 

Con esto del aniversario de Hobby Consolas que, sí, cumple treinta años, no dejo de echar la vista atrás. Y gracias a esa capacidad tan especial que tiene el cerebro humano de quedarse solo con lo bueno, no dejo de pensar en que hace 30 años todo molaba más. 

Los juegos eran más frescos, más directos y no eran tan esclavos como ahora de la exaltación gráfica. No se miraba tanto la resolución nativa, como lo divertidos que eran, lo que sorprendían. Quizá porque la tecnología no daba para más, y se gastaban más recursos en buscar una fórmula divertida que en diseñar la textura perfecta…

De hecho, Hobby Consolas no pudo llegar al mercado en mejor momento, justo con el boom del videojuego, potenciado por las consolas, que se asentaban lentamente, pero sin pausa, en los hogares de todo el mundo. 

Las consolas lograron democratizar el videojuego: ya no estaba exclusivamente en los salones recreativos y ya no había que tener miedo a los ordenadores (y a sus precios) para poder disfrutarlos en casa. Probablemente esa haya sido la revolución más importante de esta industria, que el videojuego llegara de manera fácil y asequible a los hogares, y Hobby Consolas estaba ahí para ser testigo de excepción.

Primeras consolas

Si nos fijamos en los grandes juegos y las grandes sagas que cumplen en 2021 entre 25 y 35 años, coincidiréis conmigo en que fue una década mágica que sentó las bases de mucho de lo que ahora jugamos con pasión. The Legend of Zelda cumple 35 años (nunca olvidaré lo muchísimo que disfruté en busca de la Trifuerza), los mismos que cumplió Super Mario Bros el año pasado. 

También andan ya por los 35 Samus Aran (la primera gran heroína del videojuego, aunque lo ocultara bajo una armadura), y Simon Belmont (aunque debe andar achacoso, que últimamente cede el protagonismo). 35 años cumplen juegos tan emblemáticos como Arkanoid, Bubble Bobble, Alex Kidd in Miracle World (del que se acaba de lanzar su remake), Kid Icarus… O la saga Dragon Quest, aunque aquí no la disfrutamos como dios manda hasta la octava entrega. 

Y tantos como Hobby Consolas, 30 años, cumplen juegos de los que todos hemos oído hablar, incluso los que no podéis decir que os acordáis: Street Fighter II, Sonic, Lemmings, Road Rush o Civilization. O el genial A Link to the Past, que cogió todo lo bueno del Zelda original de NES y lo adornó con una gran historia, un mundo inolvidable y una magia que aún se siente hormiguear en la yema de los dedos si pruebas a jugarlo 30 años después… Y sin trazado de rayos ni nada.

Más jóvenes, solo con 25 años, encontramos juegos que han dado lugar a sagas igual de influyentes, como Duke Nukem 3D, Pokémon, Resident Evil, Quake, Tomb Raider o Diablo. Y eso sin olvidarnos de un juego que cambió la manera de hacer plataformas (el género estrella al principio de los 90): Super Mario 64

Tomb Raider

No solo Hobby Consolas está de enhorabuena, lo estamos todos los jugadores que fuimos testigos de cómo el videojuego pasaba de ser un ocio marginal, a mostrar un potencial que ahora estamos disfrutando. En los 80, crear videojuegos era casi más un hobby del que se podía sacar algo de pasta que una profesión. Los creadores eran mentes inquietas con ganas de experimentar que sentaron las bases de una industria millonaria que ahora está en casi todos los hogares de una forma u otra. 

Y el punto de inflexión estuvo ahí, hace treinta años (año arriba, año abajo), cuando las consolas, con su simpleza y facilidad de manejo, se colaron en nuestras casas y nos demostraron que no había que ser ingenieros para arrancar un juego y que había otras opciones a las partidas de cinco duros en la maquinita del bar de la esquina. 

Cuando los videojuegos entraron en nuestras casas cambiaron las cosas para siempre y ahora estamos recogiendo los frutos de aquella explosión de creatividad. Ojalá la aprovechemos (todos) como se merece. 

Hobby Consolas lleva 30 años siguiendo la trayectoria del videojuego, formando parte de ella. Igual que la propia industria, ha evolucionado y cambiado, y se ha moldeado a ella. Quizá ya no seamos tan graciosetes e irreverentes como hace treinta años, pero es que ahora somos conscientes de que esto del videojuego es algo más que una cosita curiosa y divertida con la que pasar el rato. Su trayectoria lo demuestra, así que estoy deseando saber qué pasará dentro de otros treinta años… aunque quizá yo ya no esté para verlo.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o Hobby Consolas.

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