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La opinión de
Sonia Herranz

Videojuegos para sanar el cuerpo y el alma

Jóvenes jugando a la consola

El pasado 13 de mayo se celebró el Día del niño hospitalizado, el 25 de mayo celebramos el Día del orgullo friki y el 28 de mayo se celebra el Día internacional del juego. Una concatenación de fechas que me ha llevado a acordarme de Juegaterapia y de la gran labor social que desempeñan. 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesariamente o exactamente con la posición de Axel Springer o de Hobby Consolas.
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Como sabéis, la misión de Juegaterapia es ayudar a los niños hospitalizados con cáncer a través del videojuego (de ahí mi asociación de ideas). Llevan años defendiendo que jugar con videojuegos alivia el encierro, hace más llevadero el tratamiento y ayuda a los niños a evadirse de su situación y de los inevitables momentos de soledad en el hospital. 

Yo les he oído contar alguna anécdota que me ha hecho llorar, como la del niño que tenía miedo atroz a la quimioterapia, al pinchazo y al sufrimiento que conlleva. Un día, mientras jugaba, entró la enfermera y el chaval, resignado, le dijo, “espera a que termine esta partida y me pinchas”.  A lo que la enfermera respondió: “si ya has terminado, a lo que vengo es a quitarte la aguja…”.

El lema de Juegaterapia es “La quimio jugando se pasa volando” y, aunque ellos lo tenían claro desde el principio, desde hace unos meses hay un estudio científico que lo confirma, realizado por investigadores del Hospital La Paz de Madrid. Jugar con videojuegos hace que a los niños con cáncer les disminuya el dolor notablemente, por lo que necesitan menos morfina y analgésicos, y, además, jugar activa el tono parasimpático que es en gran medida el responsable de la curación. 

Este estudio ha sido plasmado en un documental que tiene por título el claim de Juegaterapia: “La quimio jugando se pasa volando”. Está disponible en Amazon Prime Video y en Filmin y os recomiendo que lo veáis, sobre todo, si alguna vez os ha tocado defender el videojuego frente a los que se aferran a las viejas de ideas que son lo peor desde la bomba atómica. 

Amazon Prime: La quimio Jugando se pasa volando

Muchos de los que leáis esto y tengáis cierta edad, os cansaríais de escuchar en los 90 que los videojuegos eran la principal causa del fracaso escolar, que condenaban a los niños al ostracismo, que los convertía en personas violentas y sedentarias. Incluso fueron los instigadores de masacres y hasta nos incitaban a tomar drogas. Casi había que ocultar que te gustaban los videojuegos, no fuera a ser que pensaras que eras una persona rara. Un “friki peligroso”, entendido en el peor sentido de la palabra (que lo explico aquí).

Dicen las malas lenguas que eran campañas orquestadas por los jugueteros, para que los padres no se dejaran engatusar por sus hijos y comparan muñecas y camiones en lugar de 'maquinitas' cargadas por el diablo. Esto, sumado al desconocimiento y al recelo que provoca todo lo nuevo pintaba una imagen del videojuego tan oscura que ríete tú de los Caprichos de Goya. 

Hoy día se sigue atacando a los videojuegos, pero cada vez menos. En parte, porque muchos de los que ahora son adultos de bien se han criado con videojuegos. En parte, porque no conviene lastimar a una industria que mueve millones de euros y en parte, también, porque la propia industria está haciendo de todo para mostrar la cara amable de este entretenimiento que, como todo en la vida, tiene su lado malo y su lado bueno.

Sony España, por ejemplo, colabora con Juegaterapia hace muchísimos años, con iniciativas de todo tipo, desde recaudación de fondos, a donaciones de consolas o la construcción de “La máquina de los sueños”, una sala de realidad virtual en un hospital de Madrid. Dentro de su estrategia corporativa se encuentra “Compromiso PlayStation” donde aglutinan todas sus iniciativas sociales que han ido desde campañas de concienciación para el uso del cinturón de seguridad a apoyar el desarrollo de videojuegos para enseñar a los niños a reciclar. 

Máquina de los sueños: Hospital 12 de octubre

Microsoft lanzó un periférico llamado Xbox Adaptive Controller, que puede configurarse de mil maneras posibles para que pueda usarlo gente con todo tipo de discapacidad. Una mágica herramienta que se ha usado para ayudar a afectados de parálisis cerebral, a gente con discapacidades cognitivas o a afectados de accidentes de médula a rehabilitarse mediante el videojuego. Aquí, algunas cosas chulas que se han hecho con este maravilloso Xbox Adaptive Controller

Ya en los 90 hubo un médico de Barcelona (del que no recuerdo el nombre, os agradecería ayuda si os acordáis) que refutó lo del fracaso escolar. Es más, sus estudios demostraron que los que jugaban a videojuegos tenían mejores notas que la media. Él mismo reconocía que no tenía datos para demostrar que jugar les hubiera convertido en mejores estudiantes, pero confirmaba que los jugadores no eran peores estudiantes que el resto. Pese a todo lo que se dice, tampoco nos hace más violentos.

Enrique García, de Fundación ONCE, jugando con Xbox Adaptative Controller

De hecho, hoy hay muchos profesores que usan el videojuego como herramienta de aprendizaje, porque, al final, siempre te aprendes mejor las cosas cuando son un juego: hasta los animales aprenden jugando... The Good Gamer, una iniciativa de AEVI, está llena de ejemplos de cómo utilizar el videojuego como herramienta de aprendizaje, pero también de sus beneficios en la salud. Nintendo sigue la misma línea, con estrategias y juegos que luchan contra el sedentarismo y favorecen en aprendizaje.

Y, una pincelada personal, mi hijo aprendió a leer (aunque no quería) porque si no lo hacía no podía leer los textos de “Zelda Barco” (Phantom Hourglass para los no iniciados). Un par de años después dejó a su profe de lengua patidifusa porque sabía lo que era feérico. Yo lo aprendí con una novela, él, con Pokémon. Por cierto, Pokémon Go! Me ayudó mucho con el problema del sedentarismo… 

Se han desarrollado videojuegos para ayudar a rehabilitar problemas de visión, para ayudar a niños con autismo a aprender a relacionarse, a sordos a aprender a hablar (moviendo objetos con las vibraciones de su voz)… Pero no hace falta buscar videojuegos específicos para darse cuenta de lo beneficiosos que pueden ser los videojuegos en general a la hora desarrollar destrezas visuales y auditivas, coordinación, toma rápida de decisiones, organización, trabajo en equipo… 

Los videojuegos son beneficiosos de muchas maneras, algunas tan subjetivas como “simplemente” subirte la moral. Emocionarte o abstraerte. Seguro que si os pregunto, todos me recordaréis un juego con el que habéis llorado, con el que os habéis reído, incluso alguno que os ha dejado rumiando una idea. Seguro que todos tenéis juegos asociados a momentos importantes de vuestra vida, aunque sean conexiones cogidas con alfileres. Vuestro juego favorito, seguramente no lo será por su calidad objetiva, sino por lo que sentisteis al jugarlo, por lo que os aportó en un momento concreto de vuestra vida. 

Tuve una bronquitis terrible que me tuvo en cama varias semanas y, cuando venían mis amigos a jugar a Street Fighter II, era el mejor momento del día. Las ligas de Sensible Soccer en la redacción, los piques con mi padre al Tetris, mi matrimonio, forjado en las inhóspitas tierras de Hyrule… Y ya paro. 

Los videojuegos ayudan a los niños con cáncer a sobrellevar su encierro hospitalario, y ahí está el estudio para demostrarlo. Pero no creo haga falta un estudio para demostrar que nos pueden ayudar a todos en un momento dado a sobrellevar cualquier dificultad. Tengo mucho que agradecerle a Animal Crossing New Horizons, que el año pasado me arrancó de la tristeza (cuando recuerdo que lo tengo abandonado me siento mala persona y todo). Y seguro que no soy la única con una experiencia similar. Seguro que a todos, en un momento u otro, los videojuegos nos han sanado, al menos, el alma… 

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