Avance de Dune: Awakening. Sobrevivir, dominar y conspirar en Arrakis

Ya hemos jugado el nuevo MMO basado en el universo de Dune, pero dentro de una línea narrativa muy diferente. Os contamos nuestras impresiones con la beta cerrada.

Desde que Funcom anunció que estaba desarrollando Dune: Awakening (en medio del éxito de las películas de Warner), las expectativas no han dejado de crecer y a medida que llega ese 5 de junio, fecha de su lanzamiento en PC, el hype comienza a estar tan caliente como la arena de Arrrakis.

Y es que la idea de trasladar la complejidad del universo creado por Frank Herbert a un concepto MMO de supervivencia en mundo abierto sonaba tan fascinante como arriesgada, porque el género no pasa por su mejor momento, sobre todo para apuestas que van a requerir de un primer gran desembolso de dinero.

Así que sí, las preguntas surgen solas: ¿podría un videojuego capturar la esencia de Arrakis, ese planeta hostil donde el agua es más valiosa que la vida, la política lo atraviesa todo y el desierto se traga hasta los sueños?

Ahora que el lanzamiento está a la vuelta de la esquina hemos podido probar la beta cerrada que ha puesto en marcha Funcom durante algo más de una semana.

Hemos podido viajar a lo largo y ancho del profundo desierto donde tiene lugar este MMO que, hasta cierto punto, no podemos asegurar si es más un mundo online persistente al estilo de los World of Warcraft, LineAge, etc., o un juego de supervivencia puro y duro de esos que se han puesto de moda en los últimos años y que tienen millones de fans.

¿Ha cumplido Funcom con lo prometido? ¿Tiene Dune: Awakening lo necesario para convertirse en un nuevo referente dentro del género?

Una línea temporal alternativa: ¿Dónde está Paul Atreides?

Uno de los movimientos más audaces del juego es que no sigue la línea argumental clásica de la saga. 

En este universo alternativo, Paul Atreides —figura clave del original— jamás nació. Esta decisión narrativa abre la puerta a una historia completamente nueva que, sin embargo, respeta las claves del universo de Dune: su estética, su filosofía y sus constantes conflictos entre facciones.

En este contexto, el jugador asume el papel de un agente de la Bene Gesserit, una de las facciones con más influencia y que esconde más misterios de la galaxia. 

Estas mujeres, que han sido entrenadas en el arte de la persuasión, la táctica política – la de altos vuelos – y la manipulación genética, serán el hilo conductor de una historia centrada en la desaparición de los Fremen y el desequilibrio de poder que se ha producido en Arrakis. 

Si habéis visto las películas en Denis Villeneuve, seguro que recordáis el papel decisivo de esta especie de sacerdotisas un tanto siniestras.

Supervivencia extrema: el desierto no perdona

Desde el primer minuto, Dune: Awakening deja claro que en Arrakis no se sobrevive sin esfuerzo, sin sudar (chiste facilón). Siguiendo la estela de otros MMO como Conan Exiles (también de Funcom), la experiencia comienza con mecánicas muy básicas de supervivencia.

Encontrar fuentes de agua, fabricar herramientas para recoger recursos, construir un refugio y evitar las amenazas del entorno con forma de saqueadores para dar el gran salto cuando ya podemos crear un tier capaz de reabsorber el agua.

Pero lo mejor de todo es que el entorno no es un mero decorado. Las tormentas de arena pueden sepultar tu refugio, acabar contigo en segundos y, por supuesto, los gusanos gigantes reaccionan a las vibraciones del desierto, a nuestros pasos indisimulados sobre la arena; y los enemigos humanos no dudan en aprovechar cualquier debilidad para atacarnos. 

Esta dinámica genera una tensión constante, incluso en las fases más avanzadas del juego, donde ya no basta con sobrevivir: hay que dominar.

A medida que se avanza, Dune: Awakening va desvelando nuevas capas jugables. Los asentamientos (housing puro y duro) pueden ampliarse y especializarse, abren rutas de comercio y permiten formar alianzas con otros jugadores. 

También hay enfrentamientos PvP (jugador contra jugador), donde el control del territorio se convierte en una obsesión colectiva.

La interacción con NPC no se limita a diálogos de trámite. Existen sistemas de influencia y reputación que pueden abrir (o cerrar) caminos políticos, económicos y estratégicos.

El jugador puede, literalmente, escalar socialmente en el universo de Arrakis, convirtiéndose en figura clave dentro del tablero geopolítico del juego si le echa mucho tiempo y paciencia.

Un personaje, mil posibilidades

Una de las grandes fortalezas de Dune: Awakening es su sistema de personalización. No solo puedes modificar el aspecto físico de tu avatar, sino también su origen, su mentor y su orientación ideológica dentro del universo. 

Estas elecciones no son meramente cosméticas: determinan tus habilidades iniciales, tus posibilidades de desarrollo y la forma en que el mundo te percibe.

Existen “clases” no oficiales que van desde guerreros especializados en combate cuerpo a cuerpo o con armas a distancia, hasta manipuladores políticos, negociadores expertos o personajes con habilidades sociales de alto nivel. 

Esta variedad fomenta estilos de juego muy diferentes y permite que cada partida sea única. Obviamente no nos ha dado tiempo a llegar muy lejos pero sí hemos atisbado de algunos de ellos los primeros estadios de sus habilidades.

A diferencia de otros MMOs de supervivencia donde la historia queda relegada al fondo del cajón, Dune: Awakening apuesta por una narrativa activa. Hay misiones principales, eventos globales que alteran el mundo y decisiones que tienen impacto real sobre la progresión.

Todo eso nos lo irán contando con secuencias cinematográficas que van escalando en el arco narrativo. 

Esto no significa que el juego te lleve de la mano —el mundo sigue siendo abierto y peligroso—, pero sí hay una sensación de propósito, de estar participando en una historia más grande que uno mismo. Y eso, en un universo como el de Dune, es fundamental.

Arrakis cambia con el tiempo

Uno de los elementos más innovadores del juego es la forma en que el mapa evoluciona. Las tormentas de arena no solo afectan la visibilidad o el combate: reconfiguran el terreno, abren y cierran rutas y pueden alterar completamente la geografía de una zona. 

Esto obliga a los jugadores a adaptarse constantemente, ya sea explorando nuevas áreas, defendiendo sus bases o reorganizando sus rutas comerciales. 

El mundo nunca se siente estático. Hay ciclos de tiempo, fenómenos naturales que alteran el comportamiento de los NPC y eventos únicos que solo se activan en determinadas condiciones y momentos del juego.

Visualmente, Dune: Awakening es un título con una fuerte identidad estética. No busca un realismo fotográfico, pero sí una coherencia con el universo cinematográfico reciente de Denis Villeneuve.

Los desiertos infinitos, las ciudades -fortaleza y los espacios rituales están recreados con una dirección de arte elegante y minimalista, así como elementos que nos recuerdan que las cosas siempre pueden empeorar.

Sea de noche o de día, cuando además de andar por el desierto nos estamos asando y perdiendo vida.

Como os hemos comentado antes, las secuencias cinematográficas no solo cumplen una función narrativa: son parte de la atmósfera. La música y los efectos de sonido contribuyen a reforzar esa sensación de soledad, peligro y misticismo que caracteriza a Dune.

Multijugador con sentido: alianzas, traiciones y diplomacia

En un MMO la clave está en cómo se gestionan las interacciones entre jugadores. Aquí Dune: Awakening introduce elementos de diplomacia, alianzas estratégicas y traiciones que recuerdan a los mejores momentos de juegos como EVE Online

Las facciones pueden declararse la guerra, formar coaliciones, o incluso infiltrar a jugadores en clanes enemigos con fines políticos.

Esto añade una capa de metajuego muy rica, donde las decisiones no se toman solo en el campo de batalla, sino también en las salas de negociación. 

Eso sí, no sabemos si porque no había muchos jugadores al mismo tiempo (era una beta cerrada) pero no nos hemos cruzado con demasiados jugadores durante nuestras partidas.

También, el hecho de que hubiera varios servidores por región (Europa, Asia y EE.UU.) lo mismo no ha ayudado a que se concentren todos los que hemos probado el juego para encontrarnos. Hemos tenido una sensación de soledad absoluta.

Dune: Awakening tiene todo lo necesario para marcar un punto de inflexión importante en la historia del género de los MMO de supervivencia. Su ambientación única, su profundidad estratégica y su apuesta por una narrativa muy trabajada lo convierten en una propuesta difícil de ignorar.

Pero como en el propio Arrakis, donde la traición está al acecho y el desierto no perdona, todo dependerá de la capacidad de adaptación. 

Si el juego logra mantenerse vivo con muchos jugadores, escuchando a su comunidad y aportando contenido relevante, estaremos ante uno de los grandes títulos del año.

La fecha marcada es el 5 de junio. Entonces sabremos si esta aventura interplanetaria está destinada a reinar... o a ser tragada por las arenas del olvido.

Texto de José Luís Sanz para Hobby Consolas

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