Qué es el cine de serie Z y por qué lo aman tantos fans de las películas de género

¿Te imaginas una película horriblemente mala, peores efectos, actuaciones exageradas y la premisa más loca concebible? Pues baja el listón y tendrás la serie Z.
Pensar que el cine comercial, o el independiente, son los dos únicos estilos que tenemos en el séptimo arte, es tener una visión muy limitada de la historia. Hace poco hablamos de los bajos fondos, la célebre serie B, pero hoy nos toca ahondar aún más, hasta la infame serie Z.
Hablamos de cine trash, como también se llama a estas películas que no es que parezca que están mal hechas a posta… ¡es que están mal hechas a posta! Y, sin embargo, el cine no sería lo mismo sin muchos clásicos que nos han dado.
Para empezar, es importante conocer los orígenes de la serie Z que, de hecho, son los mismos de la serie B. De hecho, merece la pena destacar que el cine de serie Z es una subespecie de la serie B, pero todas ellas son, de facto, parte de esa categoría.
Y es que la serie Z no es una denominación oficial en absoluto. Nació para definir a esas películas de bajo presupuesto de las dobles funciones que vieron nacer a la serie B, pero que eran tan malas que hasta parte del público que veía serie B desconectaba de ellas.
También son las que tienes presupuestos más miserables y, a medida que evolucionaban, dejaron clara la línea definitoria de que estas películas no se hacen con afán de lucro, sino por puro divertimento en la gran mayoría de los casos.
Estas son las películas de la serie B que mejor enfatizan el terror absurdo, generalmente sin tomárselo en serio en absoluto y popularizando el estereotipo de la mujer hermosa, en su día en cargos a las que las mujeres no tenían fácil acceso, como científicas o militares de alto rango, acechadas por asesinos o criaturas rocambolescas, solo para terminar semidesnudas.
Lo erótico es una parte intrínseca de la serie Z, junto al gore en muchos casos, algo que alejó más este tipo de películas del público generalista, especialmente por la censura en su momento. Claro que ese también era su atractivo, y la razón por la que se ha perdido algo de empuje en tiempos modernos.
También está muy relacionado con los zombis, siendo estos protagonistas de muchas, muchísimas películas de serie Z, pero no de todas.
Presupuestos paupérrimos para hacer cine malo, pero con un encanto inusual
Si tienes conceptos muy básicos de cine y mediocontrolas un programa de edición, aunque sea gratuito, puedes hacer cine Z ahora mismo con tu teléfono móvil. Solo necesitas la idea más absurda que se te ocurra y a gente, da igual si saben actuar o no. Es más, si no saben, mejor.
¿El presupuesto? ¿Acaso eres Spielberg? Unas patatas y unos refrescos y apañados. Hay películas de serie Z que tienen presupuestos tan bajos que cuando las llevan a algunas salas para proyectarlas, les dan el cambio.
El dinero no es la motivación de una película de serie Z, sino pasárselo bien filmando la cosa más absurda que se le haya ocurrido al director o al guionista.
Es cierto que cintas como Sharknado, que algunos encuadran en esta categoría, sí disfrutaron de presupuestos que superan los 2 millones de dólares. Otros, con eso, filman 100.000 películas.
Otras no tuvieron tanta suerte económica, como El ataque de los tomates asesinos, uno de los mayores clásicos de culto del terror de serie Z, o Plan 9 del espacio exterior, de Ed Wood, a quien Tim Burton dedicó toda una película.
El "insultante" cariño del público es lo que impulsa la serie Z
La denominación serie Z nació como un insulto por parte de los espectadores para referirse a estas películas dentro de la serie B, pero se ha convertido en una marca de honor para quienes no tienen la limitada visión de ver siempre "lo mismo" en el cine.
El cariño de los fans ha llevado a la creación de festivales como la Cutrecon, donde el mejor peor cine puede verse en un entorno distendido de risas y donde animan a los espectadores a participar de diversas formas.
Las películas de serie Z son cintas para pasárselo bien y desfasar con las ideas locas de otros, con casos desternillantes como Bunny The Killer Thing (Bunny, la cosa asesina), cuyo póster habla por sí solo.

Al igual que el resto de la serie B, no hay que obviar la relevancia de la serie Z a la hora de que muchos actores y directores puedan experimentar o, incluso, darse a conocer antes de pasar a proyectos más serios.
Una película de serie Z puede ser un tesoro para aquellos que solo buscan diversión y, aunque nunca pugnarán por un Óscar, el cariño de los fans es más que suficiente para que el esfuerzo haya merecido la pena.
Otros artículos interesantes:

Javier Cazallas
Redactor
Javier Cazallas es redactor y crítico de HobbyCine desde 2016. Está especializado en cine y series, así como en todo lo relacionado con la cultura pop.