Ir al contenido principal
Por trece razones 4
Reportaje

¿Cómo termina Por trece razones con su cuarta temporada?

Si no tienes tiempo para ver la cuarta temporada de Por trece razones, no hay problema, en este reportaje te contamos cómo ha terminado la ficción de Netflix.

La cuarta temporada de Por trece razones supone el final de la serie y, como siempre, viene precedida de los habituales avisos de que se tenga en cuenta que contienen situaciones delicadas para determinadas personas que hayan pasado por traumas previos similares relativos a violencia, violencia sexual, consumo de drogas, abusos o desórdenes mentales.

El consejo: plantéate si estás preparado/a para exponerte al visionado en solitario y, en caso de que no sea así, hazlo acompañado de un adulto de confianza con quien puedas hablar y asimilar el contenido. La plataforma on-line e la serie sigue activa para ayudar a quienes lo necesiten.

En el caso de que quieras saber qué ha sucedido al final de la serie y no dispongas del tiempo y/o las fuerzas para ver las aproximadamente 10 horas y media a lo largo de las que se desenvuelve Por trece razones 4, no hay problema, vamos a guiarte para que comprendas cómo se han cerrado las tramas principales y cuál ha sido el destino final de los protagonistas.

En esta ocasión la temporada se extiende a lo largo de diez episodios, de modo que es más breve, si bien el último se extiende hasta los casi 98 minutos. Si necesitas recordar por dónde fueron los tiros en la temporada 3, aquí tienes la crítica.  Si eres fan de 13RW probablemente te interese también leer la novela en la que se basa la historia.

Antes, a modo de un breve recopilatorio, te ponemos en situación para que sepas de dónde parte y a dónde llega el arco de los personajes. A partir de aquí, evidentemente, encontrarás spoilers y muy grandes, así que lee solo si estás seguro de querer hacerlo.

La temporada 4 arranca mostrando a un Clay Jensen desconocido y completamente fuera de control. El secreto que él y sus amigos guardan empieza a hacer mella en su confianza y su alto nivel de autoexigencia y baja autoestima repercute en su salud mental al punto de generar en él un trastorno disociativo de personalidad.

Crítica sin spoilers de la temporada 4 de Por trece razones

En pocas palabras, su comportamiento es errático, padece graves ataques de pánico y ansiedad y presenta un cuadro de inestabilidad perturbador que le lleva a perder el control. Si tras la muerte de Hannah Baker empezó a imaginarla y a hablar con ella en sus pensamientos ahora son Monty y Bryce quienes se le aparecen de una forma mucho menos idílica. En ciertos momentos la serie roza el terror mostrando sus peores temores.

Por trece razones 4

Por otra parte tenemos al "cabo suelto" del plan de Ani Achola, que es Winston, la persona con la que Monty pasó la noche en la que murió Bryce y por tanto el último que tiene una coartada para él y que por tanto podría desmontar la historia de Clay y sus amigos.

Él hará las veces de antagonista desde el momento en el que pida ser transferido al Liberty para investigar por su cuenta y se convierta, de alguna forma, en una suerte de conciencia externa que irá juzgando uno a uno a todos los implicados en el encubrimiento de Álex hasta llegar a él como último responsable de denegarle a Bryce la ayuda que habría necesitado para no morir ahogado.

Las relaciones sentimentales, patas arriba

En este sentido, tenemos mucho que comentar. Lo primero que llama la atención es que Clay se muestra profundamente desencantado con su relación con Ani desde el principio de Por trece razones 4. De facto, al comienzo de la temporada siguen juntos, pero pronto ella se cansa de rescatar a Clay y terminan cortando. Al final de la temporada Clay sigue en las nubes pensando en Hannah hasta que se le acerca una chica llamada Heidi con la que tendrá algunas cosas en común como la universidad o el paladar para los cómics.

Por trece razones 4

Zach también tiene su propio desengaño personal: toma una deriva completamente autodestructiva haciéndose notar como si nada le importara. Pasa casi toda la temporada borracho, colocado o ambas cosas a la vez e incluso se lleva al baile final a una escort. En medio de sus vaivenes emocionales, retoma el contacto con Chloe e incluso llega a besarla, pero ella le anuncia que tiene pareja. Un corazón roto por aquí.

En el caso de Winston, las cosas son complicadas. Por una parte sigue platónicamente enamorado de Monty y buscando justicia pero, entre tanto, conoce a Álex y también empieza a tener sentimientos hacia él. En un determinado momento incluso empiezan a salir hasta que descubre que podría haber estado manipulándolo para sacarle información y rompe su relación. Álex entonces empieza a intimar con Charlie, con quien termina teniendo una relación estable e incluso compartiendo el baile en el que son nombrados reyes como la mejor pareja del evento.

Por trece razones 4

Jess protagoniza un triángulo amoroso con Justin y Diego. Tras un duro proceso de desintoxicación, Justin regresa al hogar de los Jensen rehabilitado y con planes de futuro y cambiando las tornas con Clay, que pasa a ser el miembro conflictivo de la familia. En este proceso decide que debe centrarse en su recuperación y deja a Jess, que comienza a salir con Diego con una doble finalidad: darle celos a Justin y mantenerlo atado, ya que como miembro del equipo de fútbol está en contacto con Winston para desvelar los secretos de su grupo y limpiar el nombre de Monty. 

Por su parte, Tyler va a consolidar su recuperación en Por trece razones 4. Acepta su fascinación por las armas pero la incorpora a su repertorio artístico fotografiándolas y, por otra parte, comienza a colaborar con la policía como informante para limpiar las calles de traficantes de armas ilegales. Un día crucial en el instituto conocerá a la hermana de Monty, Estela, con quien comenzará una relación.

Desafiando a la autoridad

A medida que se agrava la situación en el instituto, las autoridades comenzarán a recrudecer las normas. Las sospechas de que podría haber un tiroteo en la escuela se incrementan de modo que se instala un detector de metales en la puerta, se instalan cámaras de vigilancia en pasillos y vestuarios y hay presencia policial en los pasillos.

Muy al contrario de lo que se pretende, la sensación de asfixia e inseguridad se incrementa en el centro escolar, en el que, por cierto, también hay ciertas alusiones fugaces no en sí a la brutalidad policial pero sí a la desproporción de su respuesta y los prejuicios que hacen que la comunidad afroamericana y latina siempre salga estadísticamente perjudicada. Involuntariamente (teniendo en cuenta que esto se grabó como poco hace un año) se abre aquí un pequeño espacio de denuncia que coincide con la situación actual; aunque la conclusión al conflicto es bastante amable.

Por trece razones 4

También hay un alegato en contra de la sobreprotección y la pérdida de confianza en el entorno familiar cuando los padres deciden sobrepasar todas las barreras y espiar las comunicaciones de sus hijos rastreando su ubicación y accediendo a sus emails y móviles sin su consentimiento.

El colmo es un código rojo que cierra a cal y canto el instituto como si hubiera un francotirador en su interior. Los alumnos no saben que es un simulacro, lo que les produce no solo un miedo brutal sino también una reacción en forma de protesta contra las autoridades. En este contexto en el que Clay ya está sobrepasado por completo, hace incluso estallar un coche policial, arenga a sus compañeros y se hace con el arma de uno de los vigilantes.

Éstas son dos muescas más en el historial de un Clay muy distinto al que conocíamos hasta ahora al que también vemos estampar un coche, fumar hierba y tener sexo casual para perder la virginidad, además de cometer actos vandálicos o aterrorizar a sus compañeros sin llegar luego a recordar nada de lo que ha hecho. La gran laguna de Por trece razones 4 es que nada parece tener consecuencias reales para él, más allá de acabar de forma recurrente en terapia.

Sobrevivir al instituto

Ésta es una serie de adolescentes al fin y al cabo y más allá del enorme dramón que se nos narra en esta temporada y en la que parece que los personajes apenas pueden coger resuello entre tragedia y tragedia, hay un baile y una graduación.

Por trece razones 4

La vida sigue... para casi todos. El que se queda por el camino es Justin. Una vez que conoce la noticia de la muerte de su madre por sobredosis empieza a consumir heroína de nuevo. A pesar de que desea recuperarse, tiene complicaciones que lo llevan a ser ingresado y el pronóstico es grave: porta el VIH y tiene SIDA, lo que junto a una neumonía silenciosa y una infección neuronal termina llevándoselo por delante. Clay descubre emocionado después de su muerte que había conseguido plaza en una universidad gracias a una redacción en la que hablaba de él como un hermano, una auténtica influencia positiva.

El futuro académico de todos ellos parece resuelto, aunque sea de milagro: la madre de Bryce decide darle a Ani el fondo que iba a destinar a los estudios de su hijo, Zach ingresa en una escuela de música para estudiar guitarra y canto, Clay es admitido en Boston y, en general, todos tienen una oportunidad para ampliar sus horizontes. Incluso Tony consigue una beca en Nevada gracias a su trabajo en el ring de boxeo y deja su taller en manos de Caleb y Javi en su ausencia.

El final real y el final simbólico... que es más bien un comienzo

El entierro de Justin y la graduación marcan el final de Por trece razones. Y son fundamentales los discursos de Jess y Clay. La primera se reafirma en su discurso feminista y muestra su determinación por seguir luchando por derribar el patriarcado mientras que Clay hace una enardecida defensa de la vida.

Por trece razones 4

Tras esto, el grupo se reúne con Courtney y Ryan. Días antes la madre de Hannah Baker le ha enviado a Clay las cintas que lo iniciaron todo porque considera que él y Tony deben tenerlas. Y él decide que debe enterrarlas donde escuchó la que hablaba de él. Así lo hacen todos juntos para luego recordar su clave secreta para pedirse ayuda entre ellos, mientras que el sheriff cierra el caso de Bryce para siempre. 

Los últimos minutos de la serie, muestran a Tony y Clay despidiéndose de sus familias para emprender el viaje a la universidad. No necesitan decirse nada que no se hayan dicho antes. Se abre una nueva etapa en la que son responsables de sí mismos, con el miedo y la incertidumbre pero también la ilusión que les procura salir de su área de confort.

Y además