Crítica comiquera de Shang-Chi: Marvel vuelve a sorprender al mundo

Marvel Studios regresa a los cines por todo lo alto con Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos. Pero ¿es una buena adaptación? ¡Aquí va nuestra crítica comiquera!
Hace unos cuantos años, cuando estudiaba en la universidad, me dio por leer algo relacionado con la mitología china. Eran pequeños relatos, incluidos en una ajado ejemplar que la Biblioteca María Moliner ni siquiera me permitía sacar fuera de sus instalaciones.
Ayer, cuando terminé de ver Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos, no pude evitar acordarme de una moraleja de aquellos relatos.
No recuerdo exactamente como era, pero venía a decir algo así como "debes cuidar tu interior de la misma manera que cuidas tu imagen".
Y es que Marvel Studios ha dado de lleno con esta película haciendo exactamente eso: cuidar el interior, la profundidad del relato, de la misma manera que ha cuidado el filme visualmente.
De alguna manera, al reencontrarme con mi "yo" de hace unos años leyendo mitología china me he reencontrado, al mismo tiempo, con mi "yo" que amó profundamente a los superhéroes.
Y es curioso que haya sucedido con Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos, una película de Marvel que no sería justo describirla como "una buena adaptación".
¿Es esta cinta una buena adaptación? No, pero porque es mucho mejor que el personaje de los cómics. La actualización que han llevado a cabo mejora con creces el original, dándonos una lección de cómo hacer precisamente una modernización de esta índole.
Nuestra opinión cinematográfica sobre el filme ya la conocéis. Aquí vamos a hablar sobre la película de Shang-Chi desde un punto de vista comiquero.
Así que, si estáis preparados, ¡vamos para allá!
Una adaptación actualizada, pero con la esencia intacta y trasladada a un mundo moderno y a un universo concreto como el UCM
Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos se enfrentaba a un problema importante como adaptación. ¿Qué debía elegir? Una senda similar a las viñetas o desvincularse de ellas todo lo posible.
Hay que entender a Shang-Chi desde un punto de vista generacional, tanto en los cómics como en la propia película. Porque, de alguna manera, su aparición responde precisamente a eso.

En la década de los 60, Marvel Comics quiso amplia su universo de superhéroes apostando por personajes clásicos del mundo del terror, como Drácula o el mismísimo Hombre Lobo.
Sin embargo, también lo hizo con otros personajes literarios como es el sonadísimo caso de Conan el Bárbaro, quien está teniendo una segunda vida actualmente.
Y, por supuesto, teniendo en cuenta la época en la que estaba, La Casa de las Ideas puso el ojo en las artes marciales asiáticas, especialmente en las películas de Bruce Lee.
Paradójicamente, sería la serie Kung Fu de David Carradine la que inspiraría el nacimiento de Shang-Chi en las viñetas, aunque el aspecto del personaje se lo debiera al mencionado Lee.
Tuvieron que "morir" los años 60 y esperar hasta 1973 para conocer al personaje en los cómics; más concretamente, en el número 15 de la serie Special Marvel Edition.
En aquellos primeros meses, el personaje mostró una filosofía pacifista que sí hemos visto trasladada en la película de Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos. En aquellos primeros cómics, Shang-Chi evitaba por todos los medios la venganza de su padre, Fu Manchú.
Tras esas primeras intentonas narrativas, la editorial optaría por mezclar el género de las artes marciales con el espionaje, sin ubicar del todo a su nuevo superhéroe.
Ese mix formado por la influencia de la serie de televisión Kung Fu, la estética de las películas de Bruce Lee y el mundo del espionaje propio de James Bond hicieron que Shang-Chi terminara de arrancar para unos lectores que aplaudieron la propuesta.
Durante dos décadas, los cómics de Shang-Chi gozaron de una vida muy interesante y divertida, con cómics de la época que agradaron a sus fans y mantuvieron viva la llama de la serie.
Sin embargo, la editorial volvió a no saber qué hacer con el personaje ni cómo utilizarlo. Y es entonces cuando lo convirtió en un mero invitado de otras series, obligándolo a hacer cameos en cabeceras como Héroes de Alquiler o incluso Los Vengadores.
Como curiosidad, el nombre de Shang-Chi proviene de dos conceptos muy interesantes que definen perfectamente al personaje de Marvel: la palabra "shang" (crecimiento, avance) y la palabra "chi" (espíritu).

Si habéis llegado hasta aquí, comprenderéis que la historia de Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos ha sido muy selectiva con lo que ha escogido de las viñetas para adaptarlas en la película.
Es cierto que, en algunos momentos, se vive del "espionaje", especialmente durante el primer acto de la película, hasta que descubrimos las motivaciones del padre.
Pero, a excepción de las asombrosas coreografías y peleas extraordinariamente bien filmadas y con unos efectos digitales alucinantes, esta película no tiene el aroma de los años 70.
Es una película verdaderamente hija de su tiempo. Y creo que ahí reside gran parte de su encanto: en unificar los elementos del personaje con el entorno en el que se mueve actualmente, tanto el presente (actualidad) como el universo (UCM).
Éste es uno de los motivos por los que el personaje está más cerca del Mandarín que de Fu Manchú, padre original de Shang-Chi en los cómics.
Fu Manchú era un personaje que, en su día, debíamos juzgarlo con los ojos de la época. Sin embargo, actualmente es un concepto extremadamente xenófobo, surgido de ese "peligro amarillo" que los estadounidenses tenían desde Vietnam.

Hacer que Wenwu, en lugar de Fu Manchú, sea el padre de Shang-Chi ha permitido orientar la historia desde una perspectiva de familia disfuncional, familia rota, que otorga una profundidad a todos los personajes protagonistas relacionados con ella.
De hecho, ese leitmotiv sobre el pasado y la imposibilidad de dejarlo atrás, la necesidad de hacerlo sea como sea para poder avanzar, para completarse a sí mismo, hace que esta película se eleve con grandeza por encima de la media.
Tiene la capacidad de hacer reír, de divertirnos con escenas de acción inverosímiles y secuencias imposibles... Pero también sabe darnos un duro golpe en el alma cuando es menester.
Otro de los cambios importantes que ha sufrido la película con respecto a los cómics es el de los Anillos del Mandarín.

En esta película, esos anillos son realmente diez pulseras que otorgan un poder desmedido al usuario; en los cómics, los anillos sí son anillos y, colocados en cada dedo del Mandarín, otorgan cada uno un poder concreto: lanzar rayos de fuego, lanzar rayos de hielo... Lo típico.
Unos anillos cinematográficos que, curiosamente, están conectados incluso con Iron Man 3. Una conexión que pasa a ser una chiste excesivo (para nuestro gusto) con una sorpresita en cuestión.
¡Pero si esta película incluso nos ha traído una adaptación de Puño de Navaja! El gran Razor Fist, un viejo conocido para los amantes de los cómics de Marvel, también aparece en la película, aunque su adaptación no se ajuste demasiado a las viñetas y tampoco cuenten con su clásico uniforme.
Con todo esto queremos decir que Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es una película que no ha rehuido de sus cómics, sino que ha sabido adaptarse a los tiempos que corren para trasladarlo de una manera moderna, sensata y coherente con el universo al que pertenece.
Hay muchos elementos de los cómics que están aquí, más allá de los anillos, el mencionado Puño de Navaja, El Mandarín, el propio Shang-Chi o las artes marciales mezcladas con el espionaje.
Como sucede con todas las películas de Marvel, cuando uno la está viendo tiene la sensación de conocer al dedillo el entorno al que pertenece.
Es como volver a casa de un familiar o un conocido al que vas habitualmente. Da igual que haya cambiado los muebles de sitio o haya pintado las paredes, uno se siente cómodo inmediatamente.
Si todavía no habéis visto Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos, solo podemos recomendárosla encarecidamente.
Tiene alma, tiene corazón, es divertida, está extraordinariamente bien escrita y dirigida, las escenas de acción te van a volar la cabeza, la magia, las leyendas y la mitología se dan la mano y sus personajes te ganarán en cuestión de minutos.
¡Ah! Y la música. De locos.
En definitiva, como he querido sintetizar al inicio evocando un recuerdo de una vida estudiantil que cada vez me queda más lejos, Shang-Chi ha sido capaz de cuidar tanto su interior como su exterior.
El resultado, honestamente, es una de las mejores películas de orígenes de superhéroes que hemos visto hasta la fecha.

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