eSwap X Pro Controller, análisis del mando Pro modular para Xbox de Thrustmaster

En nuestro análisis de eSwap X Pro Controller para las consolas de la familia Xbox y PC os detallamos que sensaciones nos ha transmitido este mando modular que irrumpe ahora en el panorama de los mandos profesionales de Xbox, si merece la pena y qué diferencias tiene respecto al modelo de 2019 para las consolas PlayStation.
A finales de 2019 dimos un repaso al eSwap Pro Controller para PlayStation y PC, el primer mando modular profesional, creado por Thrustmaster. Un mando que permitía realizar algunas modificaciones, como cambiar de posición los sticks y cruceta o modificar aspectos como las asideras o el tipo de stick, gracias a la tecnología T-mod o modular.
Ahora, y con lo aprendido en el camino, Thrustmaster vuelve con eSwap X Pro Controller, la versión para las consolas Xbox y PC, que parte del mismo concepto de mando profesional de alto rendimiento, pero incorporando cambios y novedades que, en algunos casos, aprovechan las funciones y filosofía que hemos visto en las consolas y mandos de Microsoft.
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Al igual que el primer modelo, y como vamos en en análisis de eSwap X Pro Controller, se trata del primer mando modular de tipo "Pro" para Xbox Series X|S, Xbox One X|S y PC. Esto quiere decir que es un mando con componentes y piezas intercambiables, lo que nos permite personalizar el mando de diversas formas y en distintas zonas, desde las asideras laterales a los mismísmos sticks.
Para empezar, y al igual que el primer modelo, podemos intercambiar la posición de los dos sticks y la cruceta, haciendo que el mando de Xbox sea simétrico como el de PlayStation, que mantenga la disposición asimétrica de los mandos de Xbox. Gracias a la tecnología T-mod se puede hacer "al vuelo", con el mando funcionando, una opción que ya estaba presente también en el primer modelo, pero que no está de más recordar.

Este sistema T-mod se basa en un sistema de imanes, que sujeta cada módulo con la fuerza necesaria para que no se caigan ni requiere un gran esfuerzo para extraerlos. Un suave tirón basta para extraer los sticks, mientras que para el módulo de la cruceta podemos usar el destornillador incluido, que en el extremo opuesto incluye un pequeño enganche para extraer esta pieza mas fácilmente (aunque se puede sacar con los dedos).
Todos los módulos tienen la misma forma, como un cubo, con un lado curvo, por lo que no hay lugar a duda a la hora de cambiar los tres módulos principales. Eso sí, algunas combinaciones, como los dos sticks a la izquierda, pueden no funcionar, pero por poder, podemos tener un pad con tres sticks analógicos o sólo con uno y una ampliación de botones.

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Ver listadoComo en el modelo para PS4 cada módulo se comporta como debe, indistintamente dónde lo coloquemos. Además, no son las únicas piezas que podemos intercambiar. También las agarraderas laterales, que también cuentan con su propio sistema de imanes, y los gatillos (que van atornillados), también pueden intercambiarse, o la propia palanca de los sticks, que pueden ser cóncavos o convexos.

Esto ha permitido que Thrustmaster lance al mercado diversos packs T-mod para modificar el mando, algunos con todas las piezas (sticks, cruceta, asideras y gatillos) con distintos colores o acabados. También puedes combinar los distintos packs para conseguir un aspecto totalmente distinto del mando.
Y aunque las piezas de estos packs, como los sticks, incluyen novedades y mejoras técnicas, como una vida útil del botón LSB o RSB del stick mejorada o una mayor precisión (el regreso a la posición central se ha mejorado un 66%) y duración de sus componentes, todos los packs que había antes a la venta son compatibles con eSwap X Pro Controller.

En cuanto a los elementos fijos, los cuatro botones frontales (X, Y, A y B) cuentan con los llamados Tac Switch o interruptores táctiles, que ofrecen un recorrido menor que los del Xbox Controller oficial, logrando transmitir la sensación de que se pulsa antes el botón. LB y RB, por su parte, cuentan con unos interruptores más ruidosos y son algo más grandes que en el mando oficial.
Por su parte, los gatillos LT y RT son analógicos "de verdad", y como novedad, cuentan con sendos topes para limitar de manera independiente su recorrido (algo muy útil en shooters, que requieren una pulsación rápida). Es una función que hemos visto ya en muchos otros mandos Pro, como los Elite Series 2, y que aquí se agradecen.

Tampoco faltan los cuatro botones traseros adicionales, llamados M1-M4, y que nos permiten reasignar la función de cualquier otro botón del mando a estos botones extra (por ejemplo los botones de los sticks o los gatillos). Quedan fuera de estos atajos los botones que no son "de juego puro y duro", como los botones como Share o el botón guía, por ejemplo.
Podemos configurar estos botones M1-M4 al vuelo, usando el botón REMAP que hay en la parte inferior del mando (de la que hablaremos un poco más adelante) o usando el software Thrustmaster Remapper, disponible gratis tanto en Xbox como en PC. Esta app nos permite crear perfiles específicos por juego o género, y cargar un máximo de dos en el mando según el uso que vayamos a darle.

Es un app muy sencilla, pero permite una enorme variedad de ajustes que van más allá de la configuración de los botones M1-M4, ya que aquí podemos configurar todos los botones de acción para que cumplan la función que queramos (el botón A puede ser el gatillo derecho, por ejemplo)... y no sólo eso.
También podemos configurar las zonas muertas de los sticks y su rango de sensibilidad, la sensibilidad de los gatillos (desde donde comienza a detectar la presión hasta la presión máxima que debemos ejercer), sin olvidar otros aspectos como la vibración, tanto del motor de la asidera como del los gatillos. Podemos, además, probar los cambios en tiempo real, sin salir de la aplicación.
Como habíamos adelantado, en la parte inferior del mando hay seis botones más, repartidos en dos bloques de tres a ambos lados de la clavija para auricular. Si empezamos por los que están a la izquierda, los dos primeros sirven para controlar el volumen, seguido del botón para mutear el micro. A la derecha, el botón de perfil 1, el botón Remap del que hemos hablado, y el botón de perfil 2, para cambiar entre los perfiles cargados en el mando (cada uno con sus propias configuraciones de sticks, gatillos, botones, etc.)

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Saber másDesde el punto de vista ergonómico, el eSwap Pro Controller es un mando muy cómodo, con unas sensaciones que recuerdan mucho a las del mando de Xbox One, aunque con las asideras algo más largas. Es un mando que convencerá a quienes tengan unas manos no excesivamente grandes, aunque el acceso a los cuatro botones adicionales de la parte trasera puede resultar algo incómodo de primeras y se podría haber solventado con los llamados "paddles" o palancas, que siempre dejan una superficie de pulsación mayor.

Su disposición es idéntica a la de la versión de PlayStation, y seguimos pensando lo mismo: pueden resultar algo incómodos por su colocación (están en la parte central inferior del mando), lo que obliga a pulsarlos con los botones corazón y anular. Tienen una pequeña pendiente para que sea más fácil pulsarlos, pero lleva algo de tiempo acostumbrarse. Y si estás pulsando los gatillos, es probable que te resulte más cómodo mover los dedos corazón entre los cuatro botones que usar cuatro dedos.
Del mismo modo, los componentes del mando se han beneficiado de una serie de mejoras. Por ejemplo, los switchs táctiles de los botones tienen una vida garantizada de 5 millones de pulsaciones, mientras que sticks se han beneficiado de unas cuantas mejoras, como una resistencia física superior (un 33% más que en el primer modelo), sin resultar duros.

Sigue siendo un mando pesado, con casi 300 gramos. Es algo que no a todo el mundo le gusta, pero no es el mayor inconveniente del mando, ni mucho menos. Como en el modelo para PlayStation, dos aspectos vuelven a ser los que más críticas pueden despertar: por un lado, el eSwap X Pro Controller es un mando con cable para minimizar el tiempo de respuesta de cara a la competición.
Sigue sin ofrecer un modo inalámbrico, lo que obliga a jugar con cable sí o sí. El que incluye la caja tiene una longitud más que suficiente, pero no hubiera estado de más que se hubiera incorporado una batería interna y un módulo inalámbrico.. Esto aspecto nos llega al segundo "pero": el precio.
eSwap X Pro Controller cuesta 169,99 euros, un precio alto si lo comparamos con otros mandos Pro de Xbox con características parecidas (botones extra, etc.), como el reciente Razer Wolverine V2, pero en sintonía con otros modelos, como el mencionado Elite Series 2 (que sí es inalámbrico).

A esto hay que añadir que cada pack para personalizar el mando cuesta 49,99 euros, un precio que ha subido 20 euros respecto a los kits para PS4 y PC lanzados en 2019 (que son compatibles con este nuevo modelo e e incluyen lo mismo, dos sticks con setas intercambiables, una cruceta, dos asideras y dos gatillos), pone ya el precio del mando en los 220 euros a poco que te encapriches con un kit. Al menos ahora se venden de manera independiente crucetas y sticks, por lo que siempre podrás reemplazarlos y tener "un mando nuevo".
Thrustmaster regresa con la versión para Xbox del mando que nos sorprendió con su concepto modular a finales de 2019. Y básicamente, a pesar de las mejoras que hemos mencionado (han mejorado los componentes de los módulos y nuevas funciones), es el mismo mando. Un mando cuyo concepto nos gustó y nos sigue gustando, aun con algunos "peros".
El problema de los módulos del eSwap X Pro Controller es que, una vez encuentres la disposición con la que estés cómodo (al estilo Xbox o al estilo PS), no volverás a cambiarlos de sitio, y se echa en falta que haya más variedad de opciones (distintas tipos de cruceta o sticks, módulos con más botones, etc.) por lo que su principal atractivo, se reduce, al menos por el momento, en algo más bien anecdótico para la mayoría. Pero sigue siendo un plus poder cambiar los sticks o la cruceta si se deterioran, por lo que puedes tener mando para rato.

Como todos los mandos, eSwap X Pro Controller sigue teniendo características mejorables, como la disposición de los botones M1-M4 (seguimos pensando que unas palancas harían mejor el trabajo), aunque otros aspectos nos gustan, como la respuesta de los botones frontales y la cruceta.
Un mando de calidad, bien acabado, y que gracias al software de Xbox o PC, te permitirá afinar sus opciones al máximo, y a tu gusto, con una serie de opciones que ya son el estándar para cualquier mando Pro con software propio (sensibilidad de los sticks y gatillos, nivel vibración, remapeo de cualquier botón...).

Quizá siga resultando algo parco en los extras, ya que aparte del destornillador para quitar los gatillos y una bolsa de tela, junto al cable trenzado de 2 metros (cuyo conector tiene un sistema de bloqueo para evitar desconexiones no deseadas), no incluye nada más. Quizá sería interesante incluir alguna asidera o elemento intercambiable, para justificar ese aspecto del mando sin pagar ningún kit extra.
De nuevo, el mayor "pero" del eSwap Pro Controller es que no es un mando barato, y para explotar todo el encanto que ofrece, el de las piezas intercambiables, hay que seguir "soltando pasta". Pero si tienes el dinero y buscas un mando de calidad y duradero, con opciones de configuración, sigue siendo un mando único en su especie. Sólo le falta tener opción inalámbrica.

Alberto Lloret
Redactor jefe
Alberto Lloret es redactor jefe de Hobby Consolas desde 2019. Está especializado en videojuegos, hardware, retro y tendencias de la industria del videojuego, y coordina el vertical dedicado a videojuegos.
