Impresiones de Flight Simulator 2024, un paso más allá en el realismo y las posibilidades de volar

El juego de vuelo más realista vuelve con una edición que eleva la simulación y posibilidades de juego a otro nivel. ¡Ya hemos probado Flight Simulator 2024!
Cuando dimos la bienvenida a la última entrega de Flight Simulator en 2020 (y un año después en Xbox), no dejamos de repetir las bonanzas, tanto técnicas como jugables de una experiencia diferente, tranquila y placentera. Era tan completo que, ¿para qué crear un juego nuevo, si bastaba con actualizarlo un poco? Flight Simulator 2024 quiere sacarnos de nuestro error.
Recientemente, Microsoft nos invitó a viajar hasta Arizona para probar de primera mano su nuevo simulador de vuelo. Estaban tan convencidos de su realismo que hasta nos llevaron volando de verdad por el Gran Cañón (¡menuda experiencia!) para comparar la realidad y la representación de ese entorno en su juego.
Durante nuestra experiencia, pudimos probar tanto los nuevos modos de juego como montones de aviones... y lo que no son aviones. De hecho, una de las novedades más curiosas es la presencia de prácticamente cualquier aparato volador que se os ocurra... ¡incluyendo los globos aerostáticos y zepelines! Pasando, por supuesto, por avionetas, jets o gigantescos aviones de pasajeros.
El catálogo inicial será de unos 70 vehículos para la edición estándar del juego, cifra que podrá aumentar hasta los 120 si nos hacemos con la edición Premium Deluxe.
Como ya sucedía en la anterior edición, el manejo entre dos vehículos aparentemente similares puede variar enormemente, dependiendo de factores como el número de pasajeros que tengan, la climatología o, en tierra, de la orografía, incluyendo las más mínimas imperfecciones del terreno.
Y es que una de las facetas en las que más han hecho hincapié los desarrolladores es en una reproducción más concienzuda del terreno: baches, la presencia de nieve o diferencias de elevación tendrán ahora un impacto mucho más notorio en el manejo. Del mismo modo, el paso del tren de aterrizaje ahora dejará marcas en la nieve, por ejemplo.
Una vez iniciando el despegue o ya en el aire, los cálculos aerodinámicos que hará el juego a la hora de trasladar a la partida la elevación, el giro o la propia resistencia del aire tendrán en cuenta todas las variables que se dan en un vuelo real, incluso el propio estado de la atmósfera.

A eso se unirá que el juego podrá mostrar en tiempo real no solo la climatología, con toda clase de formaciones de nubes, también tormentosas, o el tráfico aéreo del mundo (algo que ya teníamos en la entrega anterior), sino incluso el tráfico marítimo.
Viaje con nosotros a mil y un lugar
Los desarrolladores (Asobo, en colaboración con otros grupos) han querido ir tan lejos en esta ocasión que incluso han reproducido con una exactitud de casi el 100% la ubicación de todas las plataformas petrolíferas, los aeropuertos pequeños o incluso las antenas de telecomunicaciones que hay en todo el planeta, ya que pueden afectar al tráfico aéreo. ¡De locos!
Siguiendo con esa idea de buscar el mayor realismo, a los coches que veíamos circulando por la carretera en el juego anterior se unirán unos peludos compañeros: ¡animales salvajes! Esta vez, si volamos por África, por ejemplo, podremos ver jirafas o cebras. Esto será útil para un modo de juego que luego explicaremos.
La recreación de los propios aviones también pegará un subidón. No se trata solo de recrear los vehículos en sí, sino que muchas de las líneas aéreas más importantes del mundo verán su estética reflejada en los aviones dentro de cada país donde corresponda.
Lidiar con esas licencias es complicado, pero han conseguido trasladar en torno al 25% de las líneas aéreas principales al juego.

Y, por supuesto, además de contar con fotogrametría para todos los rincones del mundo, los lugares más emblemáticos, desde las Cuatro Torres de Madrid hasta la Basílica de San Pedro en el Vaticano se han recreado "a mano" para que tengan el mayor detalle posible.
A todo eso, unid una notable mejora en la recreación de la vegetación y en la iluminación y el sombrado, desde el uso del raytracing hasta la lectura en tiempo real de la iluminación de las ciudades para un resultado realmente espectacular. Ahora, más que nunca, cuesta en ocasiones distinguir una imagen real de una del juego, especialmente a cierta altura.
El nivel gráfico es realmente alucinante. Nosotros lo jugamos en un PC a la última con configuración en Ultra y las vistas llegaban a quitar el hipo por momentos.
Por cierto, preguntamos a sus responsables si se mantendría ese nivel gráfico en Xbox Series X y nos han asegurado que están trabajando duro para que no notemos la diferencia, así que estamos deseando comprobar el resultado.
El sonido también estará a un gran nivel, con el sonido exacto de cada aeronave o indicaciones precisas de cada localización para las voces de las torres de control.
El realismo es tal que, si escuchamos la cabina de un avión de pasajeros, podremos escuchar que hablan en el idioma del país en que nos encontremos.
Pero claro, con ese grado de realismo, alguien que no haya tocado nunca la saga se sentirá intimidado. ¿El control es también como en un avión de verdad? Pues puede serlo, si queremos. Desconectando todas las ayudas de vuelo, podemos usar todos los controles, interruptores o frenos que usaría un piloto de verdad.
Pero también podemos ir activando ayudas para que despegar sea cuestión de levantar el freno, acelerar hasta alcanzar la velocidad adecuada (unos 70 nudos) y levantar lentamente el vuelo. Ese estilo más "arcade" que ya se presentó en el juego previo es mucho más cómodo, pero también menos realista, claro.

Aún así, dominar vehículos como un jet o un helicóptero requiere bastante práctica incluso con todas las ayudas, lo que nos lleva al catálogo de modos de juego. Si recordáis, el juego previo tenía una especie de tutorial avanzado, una escuela de pilotos. Aquí, eso es sustituido por un modo historia con todas las de la ley.
De mayor, quiero ser piloto
Podremos crear nuestro propio personaje con un completísimo editor. Después, comenzaremos eligiendo el punto del mundo desde el que empezar (el que elijamos, aunque no haya un aeropuerto allí de verdad) y allí nuestro nuevo jefe (que tendrá un nombre y aspecto acorde al lugar del mundo elegido) nos comenzará a encargar misiones.
Primero, con un avión prestado, tendremos que hacer algunos vuelos de prueba. Tras dominar el pilotaje, podremos elegir una ruta que seguir. ¿Queremos ser piloto de aerolínea comercial? ¿Quizá preferimos el transporte de mercancías? Incluso podremos dedicarnos al rescate de personas en entornos hostiles o al cuidado de los campos, apagando incendios.
Habrá diferentes trayectorias que seguir y, en función de la elegida, nos tocará pilotar unos vehículos u otros. Además seremos calificados en función de nuestro rendimiento y, con el dinero que obtengamos, podremos comprar, mantener o mejorar nuestros aviones. ¡Por fin un modo Carrera como está mandado!

El resto de modos de juego también se ha remozado. Desde el menú principal, podremos optar por un vuelo libre (eligiendo aeronave, punto de comienzo, que puede ser un aeropuerto o directamente el aire y punto de llegada, si queremos), la ya citada Carrera, Fotógrafo del mundo, Actividades o Liga de desafíos, además de la tienda para comprar más contenido.
El modo Fotógrafo del mundo también es muy interesante: nuestro objetivo será aparecer directamente en algunos lugares icónicos de todo el planeta para colocar nuestra aeronave en el punto exacto que se nos pida. Por ejemplo, junto a un puente. En ese momento, podremos activar el modo foto para obtener la mejor instantánea posible.
Cada desafío de fotografía tendrá hasta 3 metas que cumplir. Por ejemplo, que el sol esté en una determinada posición o que la cámara esté en un determinado ángulo.
Este modo es divertido, nos permite visitar lugares memorables (como las Pirámides de Giza o el Torii de Miyaijima) y, además, sirve para dar rienda suelta a otra novedad jugable. Por primera vez en Flight Simulator, podremos bajarnos del avión para caminar y, por ejemplo, fotografiar a pie algún animal o examinar nuestro vehículo.
El siguiente modo, llamado Actividades, nos permite cumplir tareas concretas de pilotaje o aterrizaje, pero donde estará el verdadero pique es en Liga de desafíos.
Ahí, tendremos que superar retos bastante avanzados, que pasan por serpentear entre metas por el Gran Cañón para hacer el mejor tiempo posible, superar intensos desafíos de vuelo bajo, pegados a los árboles o aterrizar un helicóptero en una minúscula plataforma rodeada de acantilados.
Todos estos desafíos tendrán una puntuación que podremos comparar en un ránking mundial. ¿Lograréis ser los mejores pilotos de vuestro país? Así, esos pequeños desafíos de velocidad del juego anterior alcanzan aquí un nivel muchísimo más completo e intenso.
Para terminar, un apunte sobre la faceta más técnica del juego. Si recordáis, la entrega previa pesaba por encima de los 100 gigas por la cantidad de información (sobre todo gráfica) que almacenaba.

Pues bien, en esta ocasión buena parte de la computación se hará en la nube, de tal forma que nuestro ordenador o consola solo necesite trabajar lo más inmediato. Esto hará que el rendimiento técnico sea intachable, pero además reducirá el peso del juego.
Nos han prometido que el nuevo juego ocupará poco más de 20 gigas en la consola, lo que supone una reducción drástica.
También nos aseguraron que esto ayudaría a reducir mucho los tiempos de carga, aunque es cierto que en eso el juego ha tardado casi, casi lo mismo que el anterior en la sesión de prueba (con cargas bastante largas antes de cada vuelo) que hemos tenido... Veremos si consiguen afinarlo.
En cualquier caso, como veis, han tomado buena nota de las peticiones de los fans para este Flight Simulator 2024. Antes del 19 de noviembre, cuando se ponga a la venta, lo veremos más en profundidad, pero por ahora, ya lo estamos oyendo: el cielo nos llama.
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Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.