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Flight Simulator
Análisis

Análisis de Flight Simulator para Xbox Series X|S - El placer de volar por volar

Versión comentada: Xbox Series X

El simulador de vuelo de Microsoft llega a Xbox Series X|S después de su exitoso paso por PC. ¿Hasta qué punto son realistas sus gráficos y la experiencia de vuelo? Acompañadnos para descubrirlo, que nos aproximamos a pista para despegue.

Hay pocas franquicias de videojuegos que traigan más nostalgia y renombre a nuestras cabezas que Flight Simulator, la cual lleva reproduciendo la experiencia de vuelo real la friolera de 39 años. En 2020, los PCs más potentorros pudieron disfrutar de su última entrega, llamada simplemente Microsoft Flight Simulator, que por fin llega a Xbox Series X|S para que disfrutemos de los aviones con el máximo detalle.

Normalmente, esta franquicia de simuladores de vuelo podría intimidar a un jugador que crea que los flaps son un nuevo tipo de helado, pero para esta entrega, Microsoft Game Studios y Asobo Studio han apuntado al equilibrio perfecto entre un juego que cualquiera controlar y una simulación al detalle para los más puristas.

Es tan sencillo como entrar en el apartado de Asistencia de las opciones y elegir entre 3 niveles de simulación (también podemos matizar opciones más precisas, como el nivel de daños que sufra el avión), de tal forma que, en la simulación más permisiva, hasta un niño de 6 años pueda surcar los cielos con estas aeronaves. Creednos, lo hemos probado: ¡el tío, hasta consiguió aterrizar!

Incluso en el nivel de simulación más exigente, podemos controlar el avión sin demasiadas complicaciones (eso sí, sin indicaciones del juego sobre qué pulsar ni una IA que acuda a nuestro rescate cuando estemos haciendo el cabra con el avión): básicamente, podemos pasar de una vista de la cabina del piloto a una externa con solo pulsar un botón y, a partir de ahí, controlar de forma sencilla los giros, la ascensión y demás: todo lo fundamental se puede hacer con el stick y los botones frontales del mando.

Pero, por supuesto, en cualquier momento podemos volver a la cabina y tocar todos los controles de la misma, para hacer lo que decíamos antes, pero de forma realista: ajustando diales, moviendo palancas, tirando del acelerador... Probablemente, la media de los jugadores optará por la vertiente más sencilla del control, pero no cabe duda de que, a medida de que poco a poco nos vamos atreviendo más con una experiencia realista, las sensaciones también son más satisfactorias.

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Por supuesto, Flight Simulator también es compatible con joysticks de vuelo y volantes, lo que hace que la cosa sea mucho más intensa. Nosotros lo hemos podido probar con el pack T. Flight de Thrustmaster (que incluye el joystick HOTAS) y es una gozada. Eso sí, el nivel de precisión necesario también se multiplica. 

Como en la vida real, ya sea con el mando tradicional o con alguno de estos joysticks, la clave está en hacer las cosas con suavidad. Esto no es un juego de Star Wars, así que no podemos hacer piruetas imposibles: hay que ir girando poco a poco, ascender con cuidado y comprobar si nuestros indicadores en pantalla no nos están "regañando" por forzar la máquina demasiado.

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Pero tranquilos, pues como decíamos, hasta el más novato se lo puede pasar en grande con Microsoft Flight Simulator. La oferta de modos de juego se encarga de aquí sea. Por un lado, tenemos los Vuelos introductorios, que sirven para colocarnos directamente en lugares icónicos del mundo (como las pirámides de Guiza o la cima del Everest), para que podamos disfrutar con facilidad del vuelo sobre ellos, sin tener que despegar y con los lugares más hermosos delante de nosotros.

A continuación tenemos Mapa del mundo que, básicamente, es eso: podemos consultar cualquier punto del planeta Tierra (se puede usar un nivel de zoom enorme) para marcar un punto de salida y, si queremos, también un punto de llegada. Si el punto de salida es un aeropuerto, tendremos que despegar desde él. Si no, empezaremos volando directamente.

Para muchos, esta será la faceta más apasionante del juego, porque de verdad es posible sobrevolar CUALQUIER punto del planeta, ya sea vuestro pueblo perdido en Badajoz o el mismísimo Tokio. Gracias a los datos por satélite y una tecnología por IA (la cual, por cierto, requiere conexión constante a Internet para funcionar a tope), el juego es capaz de mostrarnos cualquier lugar que se nos ocurra. Simplemente, pensar en lugares que hayáis visitado y buscarlos aquí para ver cómo se ven desde el cielo es una actividad divertidísima que picará vuestra curiosidad y os robará horas y horas.

Si sabemos el punto exacto del mapa donde está lo que buscamos, podemos arrancar directamente desde ahí. Por ejemplo, nosotros hemos podido empezar un vuelo justo encima de las 4 torres de Madrid o desde la señal de Hollywood, en Los Ángeles.

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Pero claro, lógicamente, no todo está representado con el mismo detalle. Los edificios, aeropuertos y entornos más emblemáticos están recreados "más a mano" y con enorme precisión: la Estatua de la Libertad, el Cristo Redentor de Río de Janeiro... Pero también hay partes en las que el juego tira de esa mezcla de mapas por satélite e IA para calcular cómo debería verse. Así, si intentáis sobrevolar la plaza de vuestro pueblo, habrá árboles, sí, pero no EXACTAMENTE los mismos que vosotros sabéis, sino una aproximación que calcula el juego.

Lo mismo pasa con los edificios: es impresionante sobrevolar Barcelona y ver toooodas las casas colocadas perfectamente, pero si por ejemplo os vais a El puerto de Santa María, habrá partes "planas" donde vosotros sabréis que hay casas en la realidad.

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Lógicamente, esto es ir al detalle fino acercando nuestra cámara a tope, porque normalmente estaremos surcando los aires y, desde arriba, todo parecerá pasmosamente real. El mar, las nubes, las montañas, incluso los coches yendo por la carretera al fondo... Todo se conjunta para que casi, casi, creamos que de verdad estamos sobrevolando el mundo real.

En el caso de Xbox Series X, en la que se puede alcanzar la resolución 4K y 30 fps (el juego corre a 1080p en Xbox Series S), hay momentos en los que el vuelo resulta sencillamente fascinante. Simplemente volar, mientras observamos el mundo a nuestro alrededor es enormemente placentero. Es más, nos atrevemos a decir que esta es una de esas experiencias capaces de hacerte querer comprar una tele más grande y mejor para disfrutar del detalle a fondo.

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Hay veces en las que la tasa de frames pega algún tirón, especialmente cuando vamos por lugares muy icónicos de ciudades muy densas como Madrid o Barcelona, pero la gran mayoría del tiempo todo va como la seda. Hay que tener en cuenta que este juego suele pedir unos requisitos astronómicos en PC, así que comprobar que se puede mover con este nivel de detalle y suavidad en Xbox es una prueba de la potencia de esta máquina.

Siguiendo con el Mapa del mundo, desde sus opciones podemos preparar la partida a nuestro gusto: podemos seleccionar si el clima está despejado, nublado o en plena tormenta, por ejemplo, también la hora del día (por defecto, se cargará la hora del día real que sea en ese punto, en ese momento) o el avión que queremos controlar y sus condiciones. Así, podéis diseñar una experiencia totalmente personalizada, pero ojo: un mismo avión no se va a controlar igual en un día tranquilo que en una tormenta.

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Y es que la simulación del juego tiene en cuenta la aerodinámica de cada avión o las circunstancias de viento que hay en cada momento, todo lo cual puede contribuir a que varíen nuestra velocidad o cabeceo, por ejemplo.

Para dominar tanto esos aspectos como maniobras fundamentales del tipo despegue/aterrizaje, tenemos el modo Entrenamiento de vuelo, que repasa todas las facetas fundamentales que debemos conocer: mantener una actitud de vuelo constante, comprender para qué sirve cada pequeño aparato de nuestra cabina... Incluso dirigir el avión para llegar a la pista de despegue o entender las diferencias entre un avión de dos plazas y un gigantesco Airbus de pasajeros.

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Las primeras lecciones son bastante sencillas, pero al avanzar más a y más, tendremos que asimilar un conocimiento más preciso acerca de cómo compensar la altura con la velocidad, la estabilidad del avión... A veces, puede ser algo intimidatorio porque hemos de controlar lo que tenemos delante a la vez que la instructora de vuelo nos soltará "palabros" sobre aparatos que no hemos escuchado en nuestra vida. No ayuda, por cierto, el hecho de que las voces solo estén en inglés, aunque es posible activar subtítulos en castellano y tanto estos como los menús están perfectamente traducidos.

En cualquier caso, es muy gratificante dedicar el tiempo a estas lecciones (en las que podemos mejorar nuestra calificación y puntuación, por cierto) y entender poco a poco cómo funcionan los aviones y cuáles son las rutinas que debemos tener en cuenta.

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Probablemente, una de las tareas que mejor nos muestran lo mucho que mejoramos es dominar el aterrizaje. Al principio, os chocaréis una y otra vez contra el suelo (solo se mostrará una pantalla en negro, nunca veremos un avión estallar ni nada violento), pero poco a poco aprenderéis a dejar el motor en ralentí a tiempo, desplegar el tren de aterrizaje o colocar el avión suavemente para que aterrice sin rebotes. ¡Qué gustazo da cuando el avión se detiene finalmente!

Cuando ya nos sintamos más cómodos con todo esto, podemos acceder al modo Actividades, en el que se nos presentan desafíos concretos, como aterrizar en zonas particularmente complicadas o llevar a cabo recorridos sin ayudas de ningún tipo. Hay desafíos razonablemente asequibles y otros serán muy, muy exigentes, para los pilotos más "pro". En todos, obtendremos puntuaciones según lo bien que lo hagamos (aterrizar en el centro de la pista y mantenerse estable da puntos, por ejemplo).

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Ya vayamos a por los desafíos más duros o bien simplemente queramos surcar los aires y punto, Flight Simulator supone una experiencia atractiva y diferente, en la que no suele haber prisas, sino que todo va de controlar con suavidad, calcular poco a poco y dominar estas maravillosas máquinas. 

Incomprensiblemente, el juego no incluye un modo foto, que habría sido ideal, aunque por suerte podemos activar una serie de accesos rápidos en cualquier momento del vuelo (como el asistente de pilotaje, ir al siguiente punto marcado en el plan de ruta o mostrar un mapa, por ejemplo) y entre ellos está la Pausa activa, en la que podemos dejarlo todo congelado y usar una cámara libre para mostrar justo la imagen que queramos.

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En conjunto, Microsoft Flight Simulator es una pequeña maravilla que nos permite gozar del placer de volar, con el nivel de realismo que queramos, en Xbox Series y que, de hecho, demuestra las capacidades de la consola. Los tiempos de carga, dado el nivel de detalle de lo que tiene que mostrar, son razonables (entre 30 y algo menos de 40 segundos, dependiendo de lo que carguemos) y, a nivel visual, proporciona momentos asombrosos.

Si, encima, sois entusiastas de este mundillo, disfrutaréis del nivel de detalle con el que se han recreado los aviones o los aeropuertos. Es verdad que el juego aún tiene que crecer más de cara al futuro (con mapas más detallados de según qué sitios o con nuevos desafíos) y que, para tenerlo todo, habría que conseguir la edición Premium Deluxe (que da más aviones y aeropuertos), pero... ¡Qué demonios, la versión base va a estar incluida en Game Pass desde el lanzamiento, el 27 de julio!

Nosotros, dentro de que no somos los mayores conocedores del mundo aeronáutico, hemos quedado muy satisfechos e incluso embelesados en ocasiones. Gracias a este juego, hemos cumplido nuestro sueño: sobrevolar Villanueva del Pardillo mientras cantamos "voooolareeee"...

Valoración

Te gusten los simuladores o no, este juego es una experiencia que debe probarse. Supone una experiencia de esas que te hacen comprarte una tele más grande.

Hobby

91

Excelente

Lo mejor

La enormemente placentero que resulta volar y ver el mundo a tus pies. Lo divertido que es buscar cualquier rincón del mundo para verlo representado.

Lo peor

No poder tener voces en castellano, lo que obliga a estar pendientes de los subtítulos. Pide a gritos un modo foto.

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