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TIO BRUNO PHOENIX GAMES
Reportaje

El legado infernal de Phoenix Games: Historias del Tío Bruno

Esta semana os mostramos tres joyas del catálogo de Phoenix Games, posiblemente la peor compañía de videojuegos de todos los tiempos. Tenéis que verlo para creerlo.

Abrimos las puertas del Infierno y nos sumergimos en el catálogo de Phoenix Games, una compañía holandesa que pasó a la historia por comercializar los peores videojuegos de la historia. Entre ellos está el mítico videojuego oficial del Neng, al que Dani ya dedicó un vídeo en su momento, pero en esta ocasión nos centramos en la que fue una de sus principales vías de negocio: la adaptación a consola de las películas de la no menos infame Dingo Pictures. ¿Preparados para afrontar el auténtico horror? ¡Dentro vídeo!

Phoenix Games fue fundada en 2003 por WIll Horden y Paul y Steve Share con un claro objetivo: inundar el mercado con juegos de serie barata, esos que solían amontonarse en las cestas de las grandes superficies en la primera década del 2000. Fuera de España también se comercializaron en tiendas de conveniencia, kioskos, gasolineras y en cualquier lugar imaginable en la que pudiera pasar unos cuantos padres incautos.

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El enorme catálogo de Phoenix Game abarcó diversos sistemas, desde la primera PlayStation a Wii, DS y PlayStation 2, con los géneros más diversos, siempre a precios de derribo y con una calidad que iba de lo mediocre hasta lo sencillamente demencial. E incluso llegaron a hacerse con los derechos para comercializar en DVD clásicos como Dragon’s Lair o Space Ace.

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Aunque sin duda lo más interesante, por no decir siniestro, de su catálogo procede de su asociación con Dingo Pictures, una productora alemana que, entre 1992 y 2006, se dedicó a lanzar películas de animación, auténticos subproductos basados en cuentos infantiles y clásicos Disney.

Con una animación de lo más rupestre, DIngo Pictures también puso en su punto de mira a los padres rácanos, o simplemente despistados, con el objetivo de engañarles y hacerles creer que se llevaban a casa los VHS o los DVD de El Rey León, 101 Dálmatas o Pinocho a precios de locura. Cuando les ponían las películas a sus pequeños se desataba el drama, claro. Pero la compra ya estaba hecha y el dinero en el bolsillo de Ludwing Ickert y Rowhitha Hass, los fundadores del estudio. Echad un vistazo a este número musical del Aladdin de Dingo Pictures.

Todas estas castañas animadas tuvieron una segunda vida comercial en manos de Phoenix Games, que adaptó buena parte de las películas de DIngo Pictures en forma de videojuegos, usando una y otra vez la misma fórmula: ofrecer la película original junto a diversos minijuegos como puzles o imágenes para colorear. Y para rematar la faena, se vendían en España con carátula en castellano, aunque las películas vivieran solo en inglés, francés o alemán. Una gente majísima.

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Algunas de estas morcillas fueron creadas por The Code Monkeys, una desarrolladora británica con bastante experiencia a su espaldas, a los que debemos títulos como el port de Turrican para Mega Drive, el Road Rash de Game Boy e incluso Tomcat Alley para Mega CD. Aunque en el caso de los encargos para Phoenix Games tampoco es que se rompieran la espalda haciéndolos, e incluso dejaban los mismos menús en todos los juegos. Un auténtico “corta y pega”.

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Aunque parezcan obra del mismísmo Belcebú, el legado de la ya extinta Phoenix Games ha llegado a alcanzar cierto estatus de culto, aunque sea por las carcajadas que provocan sus “juegos”, y algunos, como el juego de Blancanieves, ya empiezan a cotizarse a precios delirantes en eBay. Así que si vuestros padres os tomaron el pelo con alguno de estos juegos en su momento, guardadlo como un tesoro, que dentro de 20 años serán una pieza codiciada entre los coleccionistas que quieran completar su catálogo de PS2 o DS. 

Espero que os hayáis echado unas risas con el vídeo y nos veremos el próximo sábado en una nueva entrega. Cuidaros mucho, por favor.

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