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mi primera hobby
Reportaje

Mi primera Hobby Consolas. David Martínez

Así es cómo compré mi primera Hobby Consolas, el número 1, en una fría mañana de domingo, en octubre de 1991. Una revista que seguí comprando puntualmente... hasta entrar a trabajar en ella.  

Celebramos el 30 aniversario de Hobbyconsolas con una serie de artículos muy especiales, en que vamos a echar la vista atrás y ponernos nostálgicos. Así es como compré mi primera revista, con Bart Simpson en la portada (cruzando los dedos para que me tocase una de las 1000 Game Boy que se sorteaban).

El lanzamiento de una nueva revista de videojuegos no me pillaba de sorpresa. Por aquel entonces, yo ya tenía 14 años, y era lector habitual de otras publicaciones, como Microhobby, Megaocio, Amstrad y sobre todo Micromanía (que tenía ese formato periódico tan inusual). Hasta había comprado alguna revista inglesa, que no sé cómo había llegado a un kiosco de Valladolid. Podéis saber cómo era la prensa del videojuego en el libro De Microhobby a Youtube

Por aquel entonces, no tenía ninguna consola, pero pasaba las tardes de salón recreativo en salón recreativo.  Así, a bote pronto, recuerdo Tetris, Tron, Las Tortugas, Colón, La Pera, Las Mercedes... y aún  puedo decir en qué bar tenían un mueble con Dragon´s Lair o Hamerin´Harry (que eran poco habituales). 

En casa jugaba con un Amstrad CPC 6128, pero había probado mucho antes una Atari VCS 2600 (la del fontal de madera) que tenían mis tíos, y también Spectrum, Commodore, MSX y por supuesto NES y Master System. Hasta tenía la suerte de conocer a un chico que se había comprado una Game Boy de importación y la probé meses antes del lanzamiento. 

Si me portaba bien, los Reyes Magos me iban a traer una portátil... y le estaba dando vueltas a la mejor opción (entre Lynx, Game Gear y Game Boy). De modo que Hobby Consolas aparecía en el momento perfecto. Como muchos chavales, yo la descubrí por el anuncio de televisión. 

Ver videojuegos en TV por aquel entonces era algo extraordinario. Recuerdo el anuncio de Micromanía con Turbo Girl en portada, la campaña de La Historia Interminable II de System 4 y las apariciones ocasionales de juegos de Amiga 500 en el programa La quinta marcha de Telecinco. Supongo que por eso (y por el sorteo de las 1000 Game Boy), me dejó marcado. 

Cada día, camino del instituto, pregunta por la nueva revista... sin resultados; no sabían ni de qué les hablaba. Pero un lluvioso domingo, paseando con mi abuelo por el centro de la ciudad, vi aquella portada en el kiosco. Supongo que íbamos a comprar el pan, recién salidos de misa.

Le pedí a mi abuelo que me esperase un segundo y compré la revista. Y estoy seguro de haberla leído varias veces antes de llegar de vuelta a casa. Al principio me costaba "cogerle el punto" a las secciones... por las notas diferentes de Micromanía o por las secciones de humor con los montajes fotográficos. Pero poco a poco, me enamoré.

Durante aquella tarde leí Hobby Consolas un par de veces más (y rellené el cupón para concursar por las 1000 Game Boy). Y conservo mi primera revista hasta el día de hoy (de hecho, estaba en tan buen estado que fue la que usamos para reeditar el Nº1). No falté ni un mes al kiosco... hasta que comencé a trabajar en esta casa 7 años después. 

Echo de menos a mi abuelo. Echo de menos la emoción de ir a comprar cada nuevo número de Hobby Consolas... pero me alegra mucho que 30 años después, todavía podamos ir al kiosco a comprar una publicación que nos habla de la actualidad en el mundo de los videojuegos. Recordad que este año #Hobbycumple30.

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