zelda philips cdi
Reportaje

Los tres juegos de Zelda que todo el mundo quiere olvidar

Por Javier Escribano
¿Cuál es el peor Zelda de la historia? Es uno de los temas de debate más candentes entre los zelderos. Si bien nunca habrá consenso sobre cuál es el mejor, todos tienen claro cuál es el peor...

Es uno de los capítulos más negros de la historia de Nintendo. Una alianza con Sony, a principios de los 90, para desarrollar la SNES CD ( o "Nintendo PlayStation") que acabó en traición por un acuerdo paralelo secreto con Philips... ¿y todo para qué? ¿Para ver a un Link salido y tristemente animado intentar robarle un beso a la princesa Zelda?

Estamos hablando, por supuesto, de los tres juegos de The Legend of Zelda (100% oficiales, con la licencia de Nintendo) que salieron para la plataforma Philips CD-i, un "centro multimedia", se podría llamar, con música y vídeo y algunos videojuegos, basado en el CD-ROM, la tecnología pujante de principios de los noventa y la obsesión de todos los fabricantes de consolas de aquella época.

Philips CD-i se había lanzado al mercado en 1991, y contaba con un procesador de 16 bits parecido al de las consolas contemporáneas (Super Nintendo, SEGA Mega Drive, TurboGrafx...). No se pensó inicialmente como videoconsola, más allá de juegos educativos, y es que sus prestaciones estaban pensadas para el FMV (Full Motion Video), de ahí que la mayoría de los títulos que salieron fueron aventuras gráficas con vídeo (o rompecabezas).

Sin embargo, Philips (el cual, por cierto, fue el fabricante de la considerada como la primera consola doméstica de la historia, Magnavox Odyssey) se trajo sus tejemanejes con Nintendo. Como dijimos antes, el formato CD-ROM y sus capacidades de almacenamiento de vídeo y sonido imposibles de reproducir en cartuchos, se convirtió en la obsesión de los fabricantes de consolas

SEGA se adelantó con el lanzamiento de SEGA MEGA-CD, un acople para la Mega Drive que tuvo varias revisiones y recibió un puñado de juegos razonablemente buenos, a pesar de quedar muy lejos de la revolución que pretendía ser.

Nintendo no quería quedarse atrás, y colaboró con la mismísima Sony en periférico/consola que añadiría un soporte CD al lector de cartuchos de la Super Nintendo... y que tendría el nombre de PlayStation.

La alianza truncada entre Nintendo y Sony viene de más atrás, concretamente, de la cesión de uno de los chips de sonido de Sony para la consola Super Nintendo, aún en desarrollo, gracias a la intervención (a espaldas de la cúpula de Sony) de un joven Ken Kuturagi (el que sería el diseñador luego de PlayStation).

Como agradecimiento, Nintendo encargó a Sony la creación de un dicho periférico CD para Super Nintendo, que Sony presentó oficialmente en el CES de Chicago de 1991 con el nombre en clave de PlayStation, y como una plataforma independiente a la consola. Sin embargo, Nintendo estaba molesta por el acuerdo con Sony, pues esta quería la exclusividad de las licencias de todos los juegos que publicara en su sistema. 

El golpe más mediático tuvo lugar al día siguiente de la presentación en el CES, cuando Nintendo dio la noticia de que habían llegado a un acuerdo con Philips (la otra propietaria, junto con Sony, de la tecnología CD) para desarrollar un periférico CD para la SNES (el que hubiera sido SNES CD-ROM).

Este acuerdo se había realizado a espaldas de Sony, y de un plumazo tiraba por la borda todo su trabajo. Sony, por supuesto, se recuperó del golpe, y esa "Nintendo PlayStation" (cuyo prototipo cuesta un ojo de la cara) se acabó convirtiendo en la consola que todos conocemos... y que, cosas del destino, puso en jaque a la propia Nintendo. Pero eso es otra historia.

Sony, Nintendo, Philips y al final del camino, PSX

Lo más triste de todo es que ese acuerdo de Nintendo y Philips (para echar más leña al fuego, no sentó nada bien en Japón que Nintendo rompiera tratos con otra compañía japonesa en favor de una europea), es que SNES CD-ROM nunca llegó a existir. No hay una explicación clara en torno a por qué, aunque al parecer Nintendo cada vez dudaba más del éxito que pudiera tener un periférico, viendo lo mal que le había funcionado a SEGA con sus infinitos acoples de Mega Drive.

 

En compensación por el acuerdo, Nintendo cedió las licencias de sus propiedades Zelda y Mario a Philips, para que desarrollara por su cuenta juegos para la plataforma CD-i, que a partir de 1993 empezaba a incrementar su catálogo de juegos (con resultados pobres en casi todos los casos).

Philips encargó a la desarrolladora australiana Animation Magic, casi sin experiencia en videojuegos, que desarrollaran dos juegos de Zelda para ser lanzados en CD-i. Link: The Faces of Evil y Zelda: The Wand of Gamelon fueron lanzados a la vez a finales de 1993. Ambos comparten motor gráfico y desarrollo lateral en 2D, inspirados por el, posiblemente, peor Zelda "real", Zelda 2: The Adventure of Link para NES.

Ni que decir tiene que Nintendo no tuvo nada que ver en el desarrollo de estos títulos, más allá de enviar arte conceptual a Philips de su primeros juegos de NES para el diseño de los personajes. A nivel jugable, son prácticamente impracticables por culpa de la tecnología de la plataforma. El combate es impreciso y los gráficos, aunque coloridos, tampoco ayudaban a saber qué superficies se podían pisar y cuáles no. Quizá lo único memorable sean las escenas cinemáticas, que por entonces permitían ver a Link con mucho más detalle que los juegos de Zelda coetáneos, como Link's Awakening o A Link to the Past.

Las cosas no mejoraron en el tercer juego lanzado al año siguiente, Zelda's Adventure, desarrollado esta vez por Viridis Corporation, que regresó a una perspectiva cenital al estilo de A Link to the Past. Esta compañía decidió sorprender usando imágenes digitalizadas (una técnica relativamente novedosa que había popularizado Mortal Kombat) para los fondos y los personajes, y hasta escena cinemáticas grabadas con actores reales.

La idea era ambiciosa, y en su día resultaba más o menos vanguardista... pero ha envejecido incluso peor que los otros juegos, a pesar de tener un desarrollo más "fiel" a los Zeldas originales. Es simplemente feo.

Quizás lo único bueno que se puede decir de estos juegos es que cedieron más protagonismo a la princesa Zelda como protagonista jugable, algo que a Nintendo sigue sin interesarle mucho...

Así eran Philips CD-i y sus juegos - Consolas fracasadas en Hardwageddon

A veces, el paso del tiempo da la perspectiva necesaria para que afloren las virtudes de un juego que no se supieron ver en su día, y un juego criticado en su momento se convierta en una obra de culto. Con los Zelda de CD-i, pasó lo contrario.

En su día no fueron muy mal recibidos, quizá por ser innovadores técnicamente, y visualmente más """llamativos"""" que lo que hacía Nintendo, o quizá porque todo el mundo quería desesperadamente que el formato CD-ROM, sobre el que tantas compañías habían volcado sus esfuerzos, tuviera éxito y jubilara definitivamente a los anticuados cartuchos.

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Pero al fin y al cabo, si quieres hacer buenos juegos en CD, necesitas dos cosas: una consola de videojuegos y buenos juegos. Ni CD-i era una consola ni los Zelda no eran buenos juegos (incluso se cuestiona si forman parte de la cronología de la saga). Aún así, nosotros nos atrevimos a rescatar los 20 mejores juegos de CD-i... ¿estarán los Zelda entre ellos?

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