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Análisis de Clockwork Aquario, la colorida resurrección de un arcade perdido

Clockwork Aquario

Un juego que los creadores de Wonder Boy nunca llegaron a terminar encuentra por fin un lanzamiento físico, para gozo de los jugones arcade de vieja escuela. Veamos si ha merecido la pena este laborioso proyecto de restauración pixelada.

Más allá del resultado final que pueda tener un juego como este, el mero hecho de que estemos comentando en 2021 la llegada de Clockwork Aquario debería ser toda una alegría para los amantes del retro.

Para los que no sepáis su historia, Clockwork Aquario fue un proyecto para máquinas recreativas que Westone, la compañía responsable de los Wonder Boy, tuvo que cancelar en 1994. Décadas después, Inin Games lo ha restaurado y acabado, bajo la distribución de Strictly Limited Games.

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Y, por fin, después de sufrir sus propios retrasos, Clockwork Aquario llega a PS4 y Switch, para que veamos y disfrutemos de este proyecto que ha estado 27 años en el limbo. 

Tal y como nos contaron el legendario Ryuichi Nishizawa y los encargados de la restauración en una entrevista, el juego estaba muy incompleto cuando se abandonó y, además, se trabajaba con herramientas que ya no existen, así que ha habido que reconstruir buena parte de los gráficos y el sonido.

Pero lo consiguieron y, ante nosotros, tenemos un arcade de plataformas y acción, que guarda algunas reminiscencias a juegos como Wonder Boy: Monster Lair. Nosotros debemos elegir entre 3 héroes: Huck, Elle y Gush, para superar niveles plataformeros plagados de enemigos a cuerda.

Más allá de sus divertidas animaciones, los héroes tienen los mismos movimientos (si bien el robot Gush es más grande) y el objetivo es sencillo. Podemos atontar a los enemigos saltando desde ellos, golpeándolos desde abajo o dándoles un golpe frontal.

Si tras eso nos acercamos a ellos, los cogeremos y podremos lanzarlos para eliminar a otros enemigos a distancia. Podemos tenerlos en la mano todo el tiempo que necesitemos, así que, aunque la dinámica es simple, tenemos algo de "estrategia" para reservarnos ese disparo.

Nosotros también podemos recibir un golpe "de advertencia" antes de perder una vida y, si encontramos una poción, podremos sanarnos. También existe una estrella que nos vuelve invulnerables y más agresivos por unos segundos o unos diamantes.

Clockwork Aquario

Esos diamantes van rellenando un medidor de vida extra que, al llenarse... Bueno, ya sabéis lo que nos da. También podemos ganar vidas al acumular puntos, ya sea eliminando enemigos o ejecutando combos de explotar los globos que encontramos.

Los 5 niveles que encontramos suelen tener un "minijefe" a mitad de recorrido y siempre nos espera un gigantesco y estrambótico boss final, que en realidad es una especie de mecha controlado por el villano del juego. 

Como veis, las normas son sencillas, aunque a veces los desafíos se complican hasta el punto de que perdamos varias vidas seguidas casi sin darnos cuenta. Bueno, a fin de cuentas esto es un arcade y tiene que suponer un desafío... Aún así, es cierto que la curva de dificultad no parece bien limada y a veces alcanza unos picos excesivos, que mezcla con retos innecesariamente fáciles.

En cualquier caso, y aunque es posible jugar en solitario, la verdadera gracia de Clockwork Aquario está en jugar a dobles de forma cooperativa, pues el juego se concibió para el multijugador.

En este modo, podemos saltar sobre el otro jugador para llegar más alto, o cogerlo para usarlo como proyectil, sin que él resulte herido

Clockwork Aquario

Además, solo en multiplayer podemos acceder a fases de bonus en las que hemos de disparar a los globos que tiene nuestro compañero detrás antes de que él haga lo propio. Quien explote antes los globos ajenos, gana.

Como supondréis, toda esta dinámica multijugador da pie a momentos muy locos y divertidos, si bien es cierto que, como el juego es tan, tan colorido, a veces podemos perder al personaje de vista entre tanta estrellita y explosión.

Y es que, si hay una sensación que quiere transmitir el juego concebido por Westone, esa es la alegría, sazonada con mucho sentido del humor. Los personajes no paran de lanzar muecas o de llorar cuando son golpeados y es muy simpático ver cómo ponen cara de queja cuando reciben un golpe.

Todo tiene ese aire desinhibido y colorido de los Wonder Boy, pero reinventado con un toque steampunk para el juego. Sin duda, respira ese "encanto japonés" que tenían los arcades de los 80 y 90.

Clockwork Aquario

Por cierto, que la música es de Shinichi Sakamoto (el compositor de las BSO para Wonder Boy III, entre otros) y es una verdadera gozada. Los personajes tienen algunas voces digitalizadas, pero no son de muy buena calidad y tienden a repetirse.

Y claro, como este es un juego con tanta historia, los desarrolladores han metido varias sorpresas para los fans. Además de jugar en 3 dificultadas diferentes (que se diferencian en el número de "continues" disponibles, básicamente, podemos desbloquear el modo Recreativa para continuar las veces que queramos e incluso acceder al menú de servicio de la máquina para trastear con sus opciones.

Además, antes de iniciar la partida podemos elegir jugar en proporción perfecta, 4:3 o 16:9, amén de activar scanlines de todo tipo o un efecto de distorsión de la imagen que simula la curvatura de los viejos monitores de tubo. El efecto es más convincente (y mucho más personalizable) que en otros juegos similares.

De postre, tenemos varios artwork conceptuales y un test de sonido que nos permite escuchar tanto las melodías originales como nuevas remezclas creadas para la ocasión. Por cierto, los menús están en castellano... Con algún errorcillo menor, pero se agradece.

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En conjunto, Clockwork Aquario es relativamente intrascendente como juego en sí y tiene algunos defectillos de diseño y jugabilidad, pero supone un divertido desafío para los que quieran algo directo que disfrutar en compañía (ni que decir tiene que se presta a jugarlo con niños, a poco que ya tengan algo de habilidad jugona).

Y, sobre todo, supone el testimonio vivo de que nunca hay que dar por perdido un proyecto, por muchos años que pasen, si encuentras a gente con el mismo cariño que tú por el retro, que esté dispuesta a echar una mano pixelada.

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VALORACIÓN:

Que un proyecto así (tan inspirado por el amor al retro) salga adelante siempre es una alegría. El juego en sí achaca ciertos desequilibrios en la curva de dificultad y se hace algo corto, pero sin duda es ágil, simpático y directo, al estilo de esos arcades que nos robaron los cuartos décadas atrás, sin que nos "doliera" vaciar la cartera.
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LO MEJOR:

El mero hecho de haber sacado a la luz un proyecto así ya es digno de alabanza. Su alegría, su desenfado y su apuesta por el multijugador arcade.
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LO PEOR:

A veces, tanto colorido hace que te pierdas un poco, sobre todo si juegas a dobles. Es algo corto.

Versión comentada: Nintendo Switch

Hobby

77

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