Detroit Become Human
Análisis

Análisis de Detroit Become Human, juego de Quantic Dream para PS4

Por Daniel Quesada

Versión comentada: PS4

Los creadores de Heavy Rain y Beyond: Dos almas han regresado con Detroit: Become Human, un juego exclusivo para PS4 que os reta a decidir cómo coexistirán los humanos y los androides en un futuro no muy lejano...

Ha llovido mucho (y de lluvia suele ir la cosa) desde que vimos el último juego de Quantic Dream, el estudio capitaneado por David Cage. Antes de Detroit: Become Human tuvimos un Beyond: Dos almas que dejó al público un tanto enfrentado. Hubo quien lo consideró una obra valiente y hubo quien lo vio como un paso en falso dentro de la interesante trayectoria del estudio. Ahora, con este análisis de Detroit Become Human para PS4 queremos alegrar a los fans de este tipo de juegos: estamos ante el mejor juego que ha hecho este estudio. Y, con eso por delante, entremos en detalles...

La historia de Detroit bebe de aquel corto llamado Kara que vimos hace ya seis años. En su corazón laten unas preguntas existencialistas que todo fan de la ciencia-ficción se ha planteado alguna vez: ¿pueden los androides llegar a pensar y sentir como los humanos? ¿Y qué es lo que nos hace humanos, frente a "meras" máquinas? Sí, por supuesto que hay mucho de Blade Runner en esta historia. También, mogollón de Yo, robot o incluso de Inteligencia Artificial. La diferencia es que el juego Heavy Rain entra en la mezcla y así se da pie a algo familiar, pero único.

Viajamos al año 2038, hasta un mundo que se ha acostumbrado a la presencia de androides en las calles. Ellos hacen de barrenderos, de asistentes... Incluso para fines sexuales. Al principio, parecían encargarse solo de meras tareas de mantenimiento, pero su efectividad hace que cada vez adopten más roles y, por tanto, dejen a más humanos sin trabajo. La publicidad los vende como la comodidad absoluta para los humanos, pero la crispación va creciendo más y más en la sociedad.

Así las cosas, conocemos a Connor, Markus y Kara, los tres androides protagonistas: Connor es un androide de élite, creado para ayudar a las fuerzas del orden en investigaciones y en la lucha contra el crimen. Pronto, conoce a un talentoso detective venido a menos, con el que tendrá que indagar acerca de una oleada de asesinatos cometidos por androides. Por su parte, Kara acaba de ser "activada" y llevada a un cochambroso hogar para cuidar de su dueño drogadicto y su hija. Cuando el padre se pone demasiado violento, Kara decide huir con Alice, la niña. Por último, Markus era un antiguo asistente de un pintor inválido, que por azares del destino acaba defenestrado y repudiado. A partir de ahí, intentará construir una revolución por los derechos de los androides.

Detroit: Become Human

Jugamos con estos tres personajes a lo largo de Detroit: Become Human. Al principio, nos toca jugar con ellos en orden: primero un escenario con Connor, luego uno con Kara, a continuación uno con Markus, volvemos a Connor... Así, sucesivamente. Más adelante, las cosas se vuelven un poco más complejas, pero esta forma tan compartimentada de enfocar los acontecimientos funciona bien y, sobre todo, nos sirve para seguir el desarrollo desde perspectivas muy diferentes. Markus representa al androide divergente (es decir, que deja de lado sus funciones y empieza a decidir por sí mismo) en su máxima expresión, mientras que Connor es el polo opuesto: es extremadamente eficiente en lo suyo y, para él, los divergentes son solo el objetivo a detener.

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La evolución de los protagonistas va irremediablemente aparejada a su relación con los personajes secundarios. Así, Connor participa en una especie de "buddy movie", un Arma Letal seria junto al detective Hank, mientras que el destino de Kara va irremediablemente vinculado al de la niña Alice. No solo hemos de preocuparnos de que los acontecimientos avancen y de que los personajes no se mueran por el camino (como en otros juegos de Quantic Dream, pueden morir personajes, pero la historia sigue adelante), sino de lo que piensen los demás personajes de nosotros. Por ejemplo, Markus puede tomar decisiones (como ser pacifista en sus reivindicaciones) que enfadarán a miembros de su grupo revolucionario, pero mejorarán la opinión pública de su causa; o también puede hacer lo diametralmente opuesto. Lejos de resultar anecdótico, conseguir el favor de unos o de otros puede alterar drásticamente el final del juego. David Cage y su equipo han insistido en que no hay una forma "correcta" de jugar, sino que cada uno tiene que decidir en función de lo que le dicte su corazón y su instinto y ver cuál es el resultado. La realidad es que hay finales más satisfactorios que otros, pero ya volveremos a eso más adelante. Ahora, vemos cómo se juega, que va siendo hora.

Detroit: Become Human

El sistema de juego de Detroit: Become Human no se diferencia demasiado del que vimos en Fahrenheit, Heavy Rain o Beyond. En ocasiones, podemos movernos libremente para investigar el escenario y buscar pistas que ayuden a nuestra causa. En estos casos, contamos con una ayuda nueva, ya que, como somos androides, podemos usar un gatillo para pausar la acción, escanear el entorno y detectar todos los objetos o personajes que estén cerca y sean interactivos. Si interactuamos con objetos, veremos en pantalla enormes iconos con los botones o las direcciones a pulsar que, como suele ser costumbre, intentan emular el movimiento natural que haríamos con nuestro cuerpo: cuarto de círculo con el stick para girar el pomo de una puerta, mantener pulsados dos gatillos para empujar un coche...

En ciertos momentos (generalmente, en conversaciones con otros personajes), se nos presentan varias opciones para responder y hemos de pulsar el botón indicado para que el personaje diga lo que hemos elegido. Hasta aquí, todo bastante conocido, aunque se han añadido pequeños matices a la fórmula. Lo más importante, como decíamos, son las indicaciones de que un personaje cambia su percepción de nosotros  cuando damos según que respuesta. Algunos pueden pasar a tener mala impresión de nosotros, entablar cierta amistad o incluso convertirse en amantes.

Esto puede abrir vías completamente nuevas para el desarrollo de la historia, de tal forma que la relación que tengamos con ciertos personajes y las decisiones que vayamos tomando pueden llevar a que visitemos algunos escenarios o no, que algunos personajes mueran o no... Las ramificaciones de la historia son increíblemente amplias, mucho más que en anteriores títulos de esta compañía y en otros juegos de PlayStation 4. Se apuesta tan a saco por ese aspecto, que el juego se marca un par de puntazos que funcionan muy bien. Por un lado, tenemos "flashazos" de acciones que llevamos a cabo en el pasado, para que entendamos por qué estamos presenciando algo relevante en la trama (por ejemplo, en cierto enfrentamiento donde tendremos que demostrar nuestra "validez" como amigos, tendremos un flashazo de una foto que vimos horas atrás, lo que nos dará una pista clave para salir victoriosos).

Detroit: Become Human

Si no te gusta tu destino, tenemos más

Llega uno de los grandes cambios del juego: la tabla de flujo. Cada vez que terminemos una escena, veremos un esquema de los pasos que hemos dado y las decisiones que hemos tomado. Esto nos servirá para ser conscientes de los caminos que hemos dejado sin explorar y sus posibles acontecimientos. De hecho, es posible volver al menú principal y cargar cada escena para intentarlo de nuevo, incluso cargando directamente desde algunos "checkpoints" en los que nos toca enfrentarnos a una decisión crítica.

Detroit Become Human
En esta tabla de flujo, vemos en azul el camino que seguimos en la escena. En gris, tooooodo lo que no hicimos y los caminos que hemos dejado sin explorar. ¿Os hacéis una idea?

Al cargar esos puntos podemos optar porque se guarden los cambios (y, por tanto, se sobreescriban los resultados de nuestra partida original) o simplemente veamos qué sucede, pero sin guardar cambios. Podríamos pensar que eso quita hierro a la experiencia (si puedes ver todas las posibilidades volviendo a cargar, ¿dónde está el riesgo?), pero, como decíamos, las ramificaciones son taaaaaaantas, que ver un resultado puntual de una escena no bastará para entender la repercusión real en la historia de lo que hayamos decidido. La fórmula del efecto mariposa que vimos en Until Dawn es todavía más ambiciosa aquí, por lo que más de una vez sorprenderemos de cómo puede cambiar una misma escena de formas tan diversas a partir de decisiones que tomamos muchas horas atrás.

No solo se trata de decidir, ya que en muchas ocasiones nos toca enfrentarnos a quick time events frenéticos, en los que hemos de pulsar comandos muy sencillos (normalmente, una dirección en el stick o pulsar un botón), pero hay que hacerlo realmente rápido. Por lo general, se nos permitirá cometer un fallo o dos en estas secuencias, pero los errores reiterados desembocarán en perder el QTE y llegar a una escena diferente. En se sentido, muchas de las decisiones que hemos de tomar también han de hacerse contra reloj, por lo que el juego nos obliga a estar más en guardia que en otros juegos de PS4 de corte similar.

Detroit: Become Human

De todas formas, si no queréis "estresaros demasiado", podéis iniciar la partida en un modo más narrativo, en el que la dificultad de los eventos contrarreloj baja drásticamente y solo tenéis que preocuparos de tomar las decisiones. Nosotros, no obstante, os recomendamos que os lancéis directamente a por el modo Experto, que es el más intenso.

Otro añadido a esa dinámica son las llamadas preconstrucciones de la acción: puede que nos toque llevar a cabo acciones complicadas como trepar hasta un punto elevado o evitar un tiroteo. En esos momentos, la acción se pausa y hemos de hacer un barrido con un cursor por la pantalla para detectar posibles acciones: por ejemplo, al pasar por una escalera, una silueta nos sugerirá que podemos trapar por ella. En ese momento, pulsamos el botón de preconstruir y un medidor de tiempo nos invitará a avanzar la acción con los gatillos para "prever" qué sucedería. A veces, será la opción correcta, pero otra recibiremos un mensaje de error (por ejemplo, que la escalera no puede aguantar nuestro peso), por lo que hemos de buscar otra opción. Lo interesante es que, a veces, tenemos que optar por alguna de esas acciones en apenas 5 segundos, fiándonos de nuestro instinto y sin poder comprobar el resultado final.

Detroit Become Human

Todas estas dinámicas nos llevan a que, una vez hayamos completado el juego (va a depender mucho de cómo juguéis, pero os llevará unas 15 horas, aproximadamente), sintamos el irremediable impulso de rejugar ciertos tramos o la aventura al completo, para probar otras maneras de enfocar la acción o, simplemente, intentar superar los QTEs en los que fallamos para ver que pasa. A diferencia de otros títulos similares en los que el rejugar es algo muy opcional, aquí lo sentimos casi como una obligación.

Al margen de eso, en este juego de PlayStation 4 hay pocos coleccionables, más allá de algunas revistas digitales que podemos encontrar en los escenarios y que nos ponen un poco en contexto sobre la situación del mundo dentro de 20 años. Esas revistas no afectan al desarrollo de la historia, pero sí añaden puntos a un marcador que podemos ir comprobando tras cada escena. Con el conjunto de la puntuación obtenida, podemos acceder a una sección de extras en la que canjearlos por melodías, diseños de personajes, documentales... Os recomendamos estos últimos y los cortos que actúan a modo de precuela del juego, ya que nos dan más perspectiva sobre los acontecimientos que presenciamos.

Detroit: Become Human

A propósito de ellos, no vamos a daros muchos matices más sobre lo que sucede en Detroit Become Human para no spoilearos, pero sí queremos puntualizar un punto importante: esta historia no se basa tanto en grandes misterios que se resuelven al final, a lo M. Night Shyamalan. Sí, hay giros de guión (algunos, algo previsibles y otros forzadetes, la verdad), pero la incertidumbre está más en descubrir las consecuencias de nuestros acontecimientos que en desentrañar algún misterio insondable, como sí pasaba en otros juegos de Quantic Dream.

Tecnología del futuro

Los juegos de David Cage suelen estar a un gran nivel técnico y esta no es una excepción. Como ya habréis visto en los tráilers e imágenes previos, los gráficos de Detroit lucen estupendamente. No solo porque verlos en 4K (los cuales no son nativos, por cierto) y HDR en PS4 Pro es muy atractivo, sino sobre todo por el redondo trabajo en la recreación de los modelos de personas y en sus animaciones, tanto faciales como corporales. Ha habido un trabajo intensivo de captura de movimiento y ciertamente los rostros parecen tener vida (por irónico que parezca, en este caso), a un nivel que no tiene nada que envidiar a Horizon: Zero Dawn o God of War. Los escenarios son muy cerrados y, lógicamente, eso ayuda a mantener el nivel de detalle bajo control, pero eso no merma la sensación de estar casi, casi, frente a imágenes reales.

Detroit Become Human

La iluminación, los sombreados y, en general, el detalle de los escenarios son realmente convincentes. El precio a pagar es una tasa de 30 frames por segundo en vez de 60, incluso en PS4 Pro. Como decimos, el desarrollo y la acción están bastante controlados, lo que ayuda a que no notemos demasiado ese frame rate. En cualquier caso, los bajones en la tasa de frames son, muy, muy escasos (solo nos ha pasado una vez, durante un par de segundos, en toda la partida que tuvimos en PS4 Pro) y los efectos de ambientación como la nieve, el viento y los continuos cambios de cámara hacen que prácticamente no nos demos cuenta.

Por otro lado, esta vez los papeles protagonistas no recaen en actores de renombre (como recordaréis, Beyond: Dos almas estuvo protagonizado por Ellen Page y Willem Dafoe) y seguramente solo reconoceréis a Lance Henriksen (que, irónicamente, interpretó a un androide en Aliens: el regreso, pero aquí es un humano), el cual acomete un papel bastante secundario. A pesar de ello, pronto comenzaréis a empatizar con los protagonistas, gracias a unas actuaciones muy sentidas y convincentes, las cuales demuestran hasta dónde llega la tecnología de captura de movimiento hoy día.

Detroit Become Human

La música también se encuentra a un gran nivel (han participado tres compositores, uno para cada personaje protagonista) y recuerda al tono crepuscular que vimos a Heavy Rain. Por si no había quedado claro: Detroit se parece mucho más a Heavy Rain que a Beyond. El doblaje al castellano (salvo por la incomprensible excepción de la niña Alice, cuya actuación es mucho menos rotunda que la del resto) se encuentra al altísimo nivel al que nos tiene acostumbrados PlayStation España, con actores de primer nivel como Eduardo Gutiérrez para Markus o Luis Bajo para Hank.

Por supuesto, toda esa parafernalia estaría vacía sin una historia y unos personajes interesantes. En el fondo, Detroit no es más que un "gazpacho" de tópicos del cine: como decíamos, presenciamos la dinámica habitual de las películas policiacas o del cyberpunk más filosófico. Se inventa poco en ese sentido, pero se lleva a cabo de una manera muy intensa y convincente, de tal forma que la ciencia-ficción siempre está presente, pero queda en un segundo plano frente a los sentimientos y las motivaciones de los personajes.

A fin de cuentas, se reúnen temáticas tan espinosas como los malos tratos, la explotación sexual, las responsabilidades de la paternidad o la esclavitud, algo que nos hará mirarnos en el espejo que suponen los androides y recapacitar sobre algunos de los males de nuestra sociedad. Hay algún resquicio para el humor (en general, capitaneado por el sarcasmo de Hank), pero el tono es serio y algo melancólico durante buena parte de la aventura, como nos tiene acostumbrados el señor Cage.

Detroit: Become Human

A pesar de ello, quizá sea la obra más optimista y luminosa de Quantic Dream, en el sentido de que, esta vez sí que sí, nuestro enfoque a la hora de hacer las cosas determinará el resultado. Cuando llegamos a los créditos, tenemos la sensación de que nosotros nos hemos labrado ese final, sea para bien o para mal. Como decíamos, hay ciertas "trampas" en el argumento (que una compañía como Cyberlife cree en masa androides tan listos, rápidos, empáticos y capaces de hackear a distancia supondría un suicidio, ¡claro que iban a terminar rebelándose!), pero ellas se perdonan en pos de un bien mayor, como es la propia experiencia de juego.

Queremos concluir este análisis de Detroit para PS4 diciendo que quizá no sea perfecto, pero es, sin duda, la mejor experiencia que ha creado Quantic Dream. Es bonito, intenso y muchísimo más ambicioso de lo que pueda parecer a simple vista. Si no te gustaron los anteriores juegos de esta compañía, no creemos que este te haga cambiar de opinión (no deja de ser más de lo mismo, mucho mejor ejecutado), pero si te gustaron o si esta es tu primera incursión en el mundo de los "feels" de Mr. Cage, probablemente quedarás maravillado. Por ahora, para nosotros es uno de los mejores juegos de PS4 en 2018... Y eso es mucho decir, tal y como están las cosas.

Valoración

Aun con pequeños flecos que mejorar, es el mejor juego que ha creado Quantic Dream. Consigue hacerte empatizar con los personajes y pone más a prueba que nunca tu instinto y tus principios.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Su incontestable nivel técnico. Querrás jugarlo varias veces para descubrir todas sus posibilidades, ya que sus ramificaciones son tremendas.

Lo peor

Las pequeñas trampas narrativas "made in David Cage", aunque no son tan cruciales como en otros juegos. Momentos puntuales en los que baja el ritmo.