Do Not Feed The Monkeys Nintendo Switch
Análisis

Análisis Do Not Feed The Monkeys para Nintendo Switch

Por Álvaro Alonso

Versión comentada: Nintendo Switch

Do Not Feed The Monkeys, el "simulador de voyeur" de los españoles Fictiorama Studios llega a PS4 y Nintendo Switch para permitirnos llevar su particular espionaje a cualquier parte. En el análisis os contamos qué tal le ha sentado al salto a consolas.

A finales de 2018, los madrileños Fictiorama Studios (autores de Dead Synchronicity) lanzaban en PC Do Not Feed The Monkeys, un juego que es descrito como "un simulador de voyeur digital". Tras estas palabras se esconde una obra única, diferente a cualquier cosa que hayáis jugado antes, que en forma recuerda mucho a las aventuras gráficas clásicas de la época de LucasArts.

Pero las comparaciones son injustas, porque insistimos en que Do Not Feed The Monkeys es... Diferente. Y muy especial. No es de extrañar que fuese uno de los grandes tapados de 2018, pese a la recomendación de grandes publicaciones (y sí, también en el extranjero). Por suerte, la obra se ha lanzado hace pocos días en PS4 y Nintendo Switch, contando incluso con una edición física para coleccionistas.

Y eso es lo que os traemos hoy: el análisis de Do Not Feed The Monkeys para Nintendo Switch, versión que hemos tenido la oportunidad de probar. Si queréis un análisis detallado con todo lo que ofrece el juego de Fictiorama, os recomendamos que os paséis por nuestro análisis de Do Not Feed The Monkeys original; en esta ocasión vamos a repasar brevemente sus virtudes, centrándonos en la calidad de la adaptación a la portátil de Nintendo.

Twenty Twenty

En Do Not Feed The Monkeys nuestra misión es observar. Contemplar una serie de cámaras que se muestran en la pantalla de nuestro ordenador. Espiar, vaya.

Cada una de las cámaras apunta a un lugar en el que sucede una historia: puede ser una inofensiva granja, puede ser el cuadro que se expone en un museo, puede ser un desgraciado que se dedica a hacer fotos a famosas desnudas o puede ser el hogar de un anciano con un oscurísimo pasado. A medida que observamos, podemos recoger información, ya sea través de las frases que escuchamos o interactuando con las grabaciones.

Do Not Feed The Monkeys

Toda esta información queda apuntada automáticamente en nuestro cuaderno, y de nosotros depende sacar conclusiones, a veces con un poco de ayuda del buscador ficticio integrado, llamadas telefónicas, correos, conversaciones... Empezamos con cuatro "jaulas", pero a medida que progresamos podemos comprar más. Podemos no, debemos, pues si no llegamos al número estipulado, la empresa que gestiona todo este tinglado nos expulsará.

Contado así puede sonar fácil, y de hecho todo lo que tiene que ver con mecánicas en Do Not Feed The Monkeys no entraña ninguna complicación... Pero eso es sólo la punta del iceberg.

Do Not Feed The Monkeys

Además de observar lo que sucede en cada una de las cámaras, debemos preocuparnos por nuestro bienestar: tenemos un medidor de hambre, sueño y salud, así que conviene dormir y estar bien alimentados (la comida basura aumenta en gran medida el medidor, pero disminuye el de salud). Pero la comida cuesta dinero... Y cada cierto tiempo también tenemos que pagar el alquiler. Por "suerte", podemos elegir entre diversos trabajos de mala muerte para conseguir algo de calderilla.

Todo esto mientras intentamos observar cada vez más cámaras, mientras recibimos mensajes por el chat (que de no ser contestados, nos perderemos), mientras nos visitan una serie de extraños... Do Not Feed The Monkeys lograr generar una gran sensación de urgencia constante, de tener mil cosas entre manos, algo que nos recuerda al genial Papers, Please de Lucas Pope.

Do Not Feed The Monkeys

Y es una urgencia real, porque si cometemos un descuido, es habitual toparnos con situaciones en las que no podemos pagar los gastos que exigen los objetivos principales... Lo que significa ser expulsados y tener que volver a empezar. Pero Do Not Feed The Monkeys está diseñado con esto en mente, por eso hay muchas cámaras e historias diferentes que cambian en cada partida.

Para rematar, todas las historias que contemplamos a través de las cámaras son realmente interesantes y siempre estamos deseando descubrir algo más. Por supuesto hay una gran dosis de humor, pero un humor más bien oscuro que va en línea con la evidente crítica social que hace Do Not Feed The Monkeys.

Do Not Feed The Monkeys

Pero vayamos a lo que nos interesa hoy... ¿Qué hay de la versión para consolas de Do Not Feed The Monkeys? ¿Mantiene el tipo la versión de Nintendo Switch? Esta clase de juego que tienen su origen en PC y están diseñados para ser jugados con teclado y ratón no siempre salen bien parados en el proceso de conversión... Pero no ha sido el caso.

Do Not Feed The Monkeys mantiene el cursor (esa cruz que tanto nos recuerda a las aventuras gráficas realizadas con el motor SCUMM), y aunque por defecto su velocidad es excesivamente lenta, podemos ajustarlo a nuestro gusto. Pero lo que de verdad hace que el control haya pasado el examen es que han aprovechado las pantalla táctil de Nintendo Switch (parece mentira que tantos estudios olviden que la portátil incluye giroscopio y pantalla táctil).

Do Not Feed The Monkeys

Por suerte, Do Not Feed The Monkeys se puede controlar con la pantalla táctil de Nintendo Switch, mejorando sustancialmente el control con joystick. Es más, nos atreveríamos a decir que, gracias a esto, el modo portátil es la forma ideal de jugar a Do Not Feed The Monkeys en Nintendo Switch. Por lo demás la conversión es perfecta y no vais a notar ninguna diferencia respecto a la versión de PC.

Valoración

Una apuesta muy original que hará las delicias de los amantes de los juegos de investigación con crítica social. Cuidado, porque igual que contemplar las "jaulas", engancha.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Su mecánica de juego, reminiscente de las aventuras gráficas clásicas y con una constante sensación de urgencia. El control táctil, un gran acierto.

Lo peor

No es un juego sencillo y, a poco que nos despistemos, nos va a tocar empezar de cero (aunque es parte de la gracia).

Y además