Análisis de Donkey Kong Bananza para Nintendo Switch 2: un viaje al centro de la diversión

Análisis y opiniones de Donkey Kong Bananza para Nintendo Switch 2, el nuevo juego del gorila que viene dispuesto a comerse el mundo… y todos sus plátanos.

En 1999, Donkey Kong daba el salto a las plataformas 3D con el mítico Donkey Kong 64. Y ahora, 25 años después, el legendario simio regresa por la puerta grande al género con un juego que es toda una declaración de intenciones: Donkey Kong Bananza.

Y lo es porque se trata del segundo gran exclusivo para Nintendo Switch 2 tras Mario Kart World. La Gran N podía haber ido a lo fácil y haber acompañado el lanzamiento de la consola con un nuevo Mario 3D, como ya hicieron con la primera Switch, pero en lugar de eso lo han apostado todo al gorila.

También es una declaración de intenciones porque esta es su forma de decirnos que DK es una de sus IPs más importantes, al nivel de Mario o The Legend of Zelda. Y buena prueba de todo esto es que el equipo responsable de Bananza es el mismo que el de esa joya llamada Super Mario Odyssey.

Tras haber zampado todos los plátanos posibles (y más), vamos a descubrir si la nueva aventura de Donkey Kong está a la altura del último Mario 3D y si logra alzarse como uno de los primeros juegos indispensables para Nintendo Switch 2.

El análisis de Donkey Kong Bananza para Nintendo Switch 2 de HobbyConsolas:

Jugabilidad y gameplay de Donkey Kong Bananza en Nintendo Switch 2

En Isla Lingote se ha descubierto una veta de plátanos dorados y, como máximo experto en plátanos, Donkey Kong viaja hasta allí para ponerse las botas. Sin embargo, la Void Company, una villanesca empresa, roba todos los plátanos y cava un enorme hoyo en la tierra que arrastra a DK hacia las profundidades.

De esta manera, el gorila conoce a Pauline, una joven con pánico escénico que seguramente os suene de otros juegos de Donkey Kong y Mario. Juntos, se embarcan en una aventura para llegar al centro de la Tierra y detener a la Void Company.

Si nos ponemos técnicos, Donkey Kong Bananza es un juego de plataformas 3D. Y puede que eso os lleva a pensar: «pero entonces, ¿en qué se diferencia de un Mario?» Pero bastan sólo unos segundos a los mandos para darse cuenta de que este juego es muy diferente a los títulos del fontanero.

Como seguramente ya sabéis, la mecánica estrella de Donkey Kong Bananza es la destrucción: al pegar puñetazos, podemos romper todo lo que se nos ponga por delante. Y cuando decimos todo es, literalmente, TODO: podemos abrirnos paso a través de una cueva a puñetazo limpio; podemos destruir una montaña entera; incluso podemos pegar puñetazos contra el suelo y bajar, y bajar, y bajar…

Lógicamente, los escenarios tienen un límite, pero una de las gracias de Donkey Kong Bananza es que todos los niveles son muy abiertos, por lo que la sensación de que podemos abrirnos paso a puñetazos hasta cualquier parte es constante y nunca deja de ser muy impresionante. Es más, incluso es posible saltarse partes de la historia y alcanzar zonas de los niveles antes de lo previsto gracias a la libertad que ofrece la destrucción de los escenarios.

De esta manera han creado un estilo de juego realmente único para DK; si en un Mario la clave es el plataformeo, ser hábiles con los saltos, aquí la clave es volverse locos y destruirlo todo. Y el juego está diseñado para que prácticamente cada puñetazo tenga recompensa: al destruir muros, siempre estamos consiguiendo cosas como oro, fósiles o, por supuesto, plátanos.

Los plátanos o, más bien, las Gemas de Banandio, son el equivalente a las lunas de Super Mario Odyssey. La gran diferencia es que aquí se nos invita aún más a buscarlos y conseguirlos, pues al obtener cinco, se nos otorga un punto para desbloquear habilidades o mejorar las que ya tenemos.

En otras palabras: Donkey Kong Bananza es una constante descarga de adrenalina, tanto por lo satisfactorio que es destruirlo todo y ver cómo las rocas saltan en miles de pedazos, como por los constantes estímulos a los que estamos sometidos al conseguir premios.

Y sí, no voy a mentir, a veces la jugabilidad de Bananza es un tanto descerebrada, al menos comparada con la de un Mario. Porque aquí muchas veces tienes la sensación de que cada vez que le pegas un puñetazo a algo sale un plátano. Y a la larga, es un tipo de jugabilidad que puede llegar a saturar un pelín más que la de un título del fontanero.

Pero lo bueno es que no todo es arrasar: uno de los aspectos que más me han gustado de Donkey Kong Bananza —y algo que se le da realmente bien a Nintendo— es que es un constante derroche de ideas. Literalmente cada nivel del juego presenta una mecánica nueva, a menudo relacionadas con los materiales que componen el terreno y su comportamiento al golpearlos, pisarlos o lanzarlos.

Por poner un par de ejemplos básicos, hay materiales como el cemento que sólo se pueden destruir con objetos explosivos, pero también hay cosas con propiedades realmente únicas, como semillas que crean puentes, superficies elásticas, materiales que nos permiten elevarnos por los aires al agarrarlos… Y muchas otras cosas que no voy a mencionar porque es una gozada descubrirlo.

Recuerdo que en uno de los últimos niveles, cuando llegué y descubrí cuál era la mecánica principal, no pude evitar pensar: «¿cómo es posible que a estas alturas del juego hayan sido capaces de aprovechar las habilidades básicas de DK para crear todo un nivel alrededor de esta mecánica?». Y es una prueba de lo bien diseñado que está Donkey Kong Bananza

Esto me lleva a hablar de otro de los aspectos que más me han gustado… y es precisamente el que da nombre al juego: las Bananzas. En lugar de los acompañantes bestiales de otros juegos de la saga Donkey Kong, en esta entrega para Nintendo Switch 2 el gorila se vale de la voz de Pauline para transformarse en animales con diferentes habilidades, como una cebra que corre a toda velocidad o un avestruz que puede planear durante unos segundos.

De nuevo es inevitable hacer la comparación con un Mario y sus habituales transformaciones, pero aquí también han conseguido diferenciarlo y darle un toque más directo y bestia: en lugar de depender de tener que encontrar el ítem necesario, DK puede transformarse en el animal que quiera siempre y cuando disponga de la energía necesaria…

… y la energía se rellena al recoger oro, un recurso que aparece cada vez que le pegamos un puñetazo a algo, de manera que podemos estar la mayor parte del tiempo transformados.

Esto hace que las Bananzas nos den cierta libertad para superar los retos. Lógicamente, hay niveles que están pensados para que usemos un animal en concreto, pero por lo general tenemos bastante libertad para aprovechar sus habilidades como nos venga en gana. Incluso es posible regresar a niveles anteriores con nuevas Bananzas para conseguir cosas que inicialmente no podíamos.

Reconozco, eso sí, que hay algunas Bananzas a las que creo que se les podía haber sacado algo más de partido. O, al menos, yo no he sido capaz de encontrarles demasiados usos. También es cierto que la que más he usado es la primera de todas, la Bananza del propio DK, cuya habilidad es pegar puñetazos aún más fuertes, así que quizás esto sea cosa mía, que soy muy básico.

Hablemos ahora de un aspecto que ha causado cierto revuelo estos días: el apartado gráfico. Y hablemos claro: ¿tiene Donkey Kong Bananza ralentizaciones? Sí. ¿Son molestas? El 90% del tiempo, no. Las ralentizaciones suelen ocurrir en momentos puntuales y que no afectan a la jugabilidad, por ejemplo, cuando hablamos con algún personaje y la cámara cambia rápidamente de posición, o cuando abrimos y cerramos el mapa, pues es una representación 3D en tiempo real del nivel en el que nos encontramos (bastante impresionante esto).

Los únicos casos donde las ralentizaciones pueden molestar un poco es en dos jefes muy concretos en los que la acción se desmadra bastante y pasan muchas cosas en pantalla. Aun así, no las considero algo como para llevarse las manos a la cabeza.

De hecho, todo lo contrario: creo que Donkey Kong Bananza es un juego que demuestra muy bien de lo que es capaz Nintendo Switch 2. Engaña mucho al tener un estilo artístico cartoon, cercano al cine de animación, pero lo cierto es que aquí hay elementos técnicos muy impresionantes, empezando por el sistema de destrucción.

Poder abrirte paso a través de un nivel reventando todo lo que se te pone por delante y dentro de unos límites considerablemente grandes, es muy espectacular. Pero es que, además, juega mucho con la física, el comportamiento y las propiedades de los objetos, algo que requiere músculo técnico. Y todo ello manteniendo los 60fps casi todo el tiempo, como ya he explicado.

También quiero destacar la enorme cantidad de animaciones diferentes que tienen DK y Pauline, así como su expresividad, pues están continuamente poniendo caras, gesticulando... Pero no sólo en las escenas de vídeo; también mientras jugamos. Fijaos bien y veréis que reaccionan a los enemigos, a los plátanos… y a prácticamente todo. 

Por poner un ejemplo, cuando activamos una Bananza podemos ver a Pauline cantando y bailando sobre los hombros de DK, con movimientos que cambian en función del punto en que se encuentra la canción.

Y ya que hablamos de esto, hablemos también de la banda sonora, que por lo general no es demasiado destacable… excepto al activar las Bananzas. Ahí el juego se desmadra por completo y nos deja unos temazos que no tienen ningún sentido de lo buenos que son.

De hecho, como ya imaginaréis, todo lo que tiene que ver con Pauline está relacionado con la música. Y sus canciones son con muchísima diferencia lo mejor de la banda sonora. Vamos, os aseguro que vais a querer transformaros en animales concretos sólo para escuchar sus pegadizas melodías (la de la cebra es una pasada).

También hay que destacar la voz de Pauline en español, pues se trata de un interpretación buenísima que consigue que se convierta en un personaje muy entrañable al que le acabas cogiendo mucho cariño.

¿Es difícil Donkey Kong Bananza?

Donkey Kong Bananza cuenta con dos niveles de dificultad: el modo normal y el modo ayuda. Y jugando en el primero, el progreso a través de los niveles y los retos que debemos superar para avanzar en la historia principal rara vez entrañan algún desafío. 

Si nos da por explorar, podemos toparnos con desafíos opcionales que suelen ser combates o niveles cerrados con un estilo más clásico (algunos son, directamente, niveles con desarrollo 2D). Pero en ellos, la dificultad reside más en encontrar todos los plátanos que en superar el desafío en sí. 

En otras palabras: es un juego facilón. Es algo de lo que ya pecaba Super Mario Odyssey y personalmente no me parece un gran problema... salvo en el caso de los jefes. Porque quitando un par, el resto son insultantemente fáciles. Y es molesto porque apenas te da tiempo a ver las mecánicas de los jefes; cuando te quieres dar cuenta, el combate ya ha terminado. 

De hecho, ha habido no pocos casos (algunos bastante cerca del final) en los que he pensado «no puede ser que se haya terminado ya el combate». 

Y sí, cerca del final y pasado el propio final, el juego contiene desafíos opcionales que son complicados y requieren unos cuantos intentos o darle al coco para descubrir cómo avanzar, pero creo que a Donkey Kong Bananza le habría sentado mejor ofrecer algo más de reto en la historia principal.

¿Cuántas horas dura la historia de Donkey Kong Bananza?

Dado que los niveles de Donkey Kong Bananza son muy abiertos y esconden tantos desafíos, secretos y recompensas opcionales, la duración de una partida depende totalmente de nuestra forma de jugar. Os puedo decir que, en mi caso, completar el juego habiendo obtenido 455 plátanos me ha llevado más de 25 horas.

Y, por supuesto, me quedan muchísimas cosas por hacer, empezando por conseguir todos los plátanos, cuyo número total asciende a más de 700. Además de esto, Donkey Kong Bananza también tiene un postjuego bastante entretenido y elaborado, pues tiene un pequeño componente narrativo que invita a jugar no sólo por el hecho de superar nuevos desafíos y conseguir recompensas especiales.

Como detalle adicional está el modo DK Artist, que no deja de ser una curiosidad para justificar la implementación del modo ratón de Nintendo Switch 2... Pero oye, es una opción más que, si os convence, os puede dar más horas de juego.

Precio y plataformas disponibles

Donkey Kong Bananza se pone a la venta para Nintendo Switch 2 el día 17 de julio de 2025 a un precio de 69,99€. El tema del precio es especialmente relevante en este caso, pues recordemos que Mario Kart World ha sido uno de los primeros juegos lanzados a 89,99€. Y desde luego no se puede decir que la nueva aventura del simio tenga menos calidad.

Donkey Kong Bananza se lanza tanto en formato físico como en formato digital, en ambos casos al mismo precio. Si decidís haceros con la edición física, os alegrará saber que el juego al completo viene incluido en el cartucho (en otras palabras: no es una de las temidas Game-Key Cards).

Viaje al centro de la diversión

Nintendo ha dado con la tecla exacta a la hora de traer de vuelta a un personaje tan icónico como Donkey Kong, dándole el mismo cariño y valores de producción que a sus otras sagas de gran calibre y, al mismo tiempo, logrando una jugabilidad que se diferencia muchísimo y hace que destaque.

Y como ya decía al principio, es toda una declaración de intenciones que uno de los grandes juegos en los primeros meses de vida de Nintendo Switch 2 esté protagonizado por el gorila y no por el fontanero.

La pregunta más habitual -y seguramente la que os estáis haciendo en estos momentos- es: ¿es Donkey Kong Bananza mejor que Super Mario Odyssey? Y la respuesta es... que son diferentes. Donkey Kong Bananza tiene la misma base jugable y la misma calidad que el mejor Mario 3D, pero en lugar de manejar a un fontanero que salta, controlamos a un gorila desenfrenado.

Personalmente, creo que depende del estado de ánimo: hay días que te apetece saltar y superar grandes retos de plataformeo, y otros que sólo te apetece pegar puñetazos y destruir muros para desahogarte. Y vaya si se desahoga uno jugando a Donkey Kong Bananza.

Pero, por encima de todo, Bananza demuestra que en Nintendo siguen siendo los mejores haciendo videojuegos. Y con esto me refiero a videojuegos en el sentido más puro; títulos en los que coges el mando y a los dos minutos ya estás aporreando botones y pasándotelo bien. Y lejos de quedarse ahí, esa sensación se alarga hasta que llegan los créditos... Y más allá. 

Lo que viene siendo un auténtico engorile.

Valoración

Nota 93

Como dice la canción: "Donkey Kong is here" y ha llegado dispuesto a reventarlo todo. La nueva aventura del gorila puede presumir de ser uno los primeros juegos imprescindibles de Nintendo Switch 2 y un título a la altura de las mayores sagas de la compañía nipona. Esta es la clase de "kongtenido" que merece una nueva consola.

Lo mejor

La satisfacción de reventar cosas. Los niveles; un constante derroche de ideas y mecánicas. Las bananzas (¡y sus canciones!).

Lo peor

Es demasiado fácil, especialmente los jefes.

Plataforma comentada: Nintendo Switch 2

Donkey Kong Bananza

Donkey Kong Bananza

Lanzamiento

17-7-2025

Género

Acción, Aventura

Compañía

Nintendo

Pegi

+3

Número de jugadores

1-2

Multijugador

2

Idioma de los textos

Español

Idioma de los subtítulos

Español

Hobby93Excelente
Ver sus artículos

Álvaro Alonso

Redactor

Álvaro Alonso es redactor en Hobby Consolas desde 2014 especializado en la crítica de videojuegos.

Mostrar comentarios