Análisis de Fórmula 1 2019
Análisis

Análisis de F1 2019 para PS4, Xbox One y PC

Por Rafael Aznar

Versión comentada: PS4

Review y análisis de F1 2019 para PS4, Xbox One y PC. El juego oficial del Mundial de Fórmula 1 arranca motores el 28 de junio y, con él, Codemasters, como si de Adrian Newey se tratara, ha vuelto a demostrar su buena mano para el diseño de monoplazas virtuales. ¡Que empiece la función más espectacular del Gran Circo!

El Mundial de Fórmula 1 se acerca ya a su ecuador y, este año, Codemasters ha corrido como alma que lleva un Ferrari para que el juego oficial estuviera listo antes que nunca. Después de muchos años recibiéndolo en agosto o, incluso, en octubre, esta vez podremos hincarle el diente el 28 de junio, es decir, cuando el campeonato ni siquiera haya entrado aún en su recta decisiva.

Por fin, volvemos a tener un compromiso mínimamente aceptable entre la fecha de inicio del certamen y la de salida del producto, en la línea de lo que nos tenían acostumbrados Sony y su Studio Liverpool en los tiempos de PS2. El recorte de tiempos se debe, en buena medida, a que la compañía británica lleva dos años trabajando a destajo en este desarrollo, uno de los más ambiciosos desde que se hiciera con la licencia hace ya más de diez años. De cara a España, la ausencia de Fernando Alonso en este nuevo juego de F1 ha contribuido a una reducción del interés mediático y tal vez no se refleje en las ventas, pero, de cara al mercado internacional, este acelerón debería contribuir a un repunte comercial.

Como podrás comprobar en este análisis de F1 2019 para PS4, aunque tiene mucho de continuista al ser ya la quinta entrega que se lanza para la actual generación de consolas (no esperamos un cambio drástico hasta al menos dentro de dos años, cuando PS5 y Scarlett ya estén en liza), lo cierto es que estamos ante uno de los juegos más completos que se hayan hecho del Gran Circo. El mérito hay que atribuírselo a las pequeñas mejoras y a las incorporaciones que se han realizado en diversas parcelas. Arrancamos.

Análisis de Fórmula 1 2019

Presente y mucho pasado

F1 2019 cuenta con toda la licencia de la presente temporada. Por encima de todo, destacan los veinte pilotos, las diez escuderías y los veintiún circuitos. Pero también hay otros elementos que satisfarán a los que no se pierden ningún gran premio, como la recreación de las caras de los directores deportivos (como el debutante Mattia Binotto, jefe de Ferrari), la cortinilla de las retransmisiones televisivas o la fanfarria que suena en el podio durante la ceremonia del champán.

La gran novedad esta temporada es la inclusión de la Fórmula 2, la categoría inmediatamente anterior a la Fórmula 1. De serie, están los veinte pilotos y los diez equipos de 2018, pero, en el futuro, llegará una actualización con los de 2019. Aunque es una disciplina menor, se agradece su inclusión, sobre todo por lo que aporta como telonero del modo Carrera profesional.

Respecto a los últimos años, regresan los coches clásicos. En total, hay veintidós monoplazas. El más antiguo es de 1972, mientras que el más moderno es de 2010. La mayoría son de McLaren y Ferrari, pero también encontramos modelos de Lotus, Williams, Renault, Brawn o Red Bull. Lo que no hay, en ningún caso, son circuitos clásicos, lo cual es una oportunidad perdida, pues F1 2013 ya demostró que se podía hacer el esfuerzo de intentar recuperar pistas del pasado (en aquel caso, fueron Jerez, Imola, Estoril y Brands Hatch, nada menos)…

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De los citados coches, veinte están disponibles en la edición estándar del juego (la llamada Anniversary Edition), pero los otros dos, el McLaren y el Ferrari de 1990, sólo están disponibles en la especial (la Legends Edition), que cuesta 10 euros más.

Se trata de una especie de DLC encubierto, que invita a revivir la rivalidad entre Ayrton Senna y Alain Prost, con esos dos coches, con ocho desafíos propios y con algunos elementos de personalización, como sus cascos o sus monos. Sin embargo, es un contenido muy decepcionante, pues los retos son pruebas genéricas que no se basan en ningún duelo real y tampoco hay ningún vídeo de archivo. Sirve para poner a los dos míticos campeones en la carátula de esa edición especial… y poco más.

Gloria automovilística

Los juegos de conducción de Codemasters se han caracterizado siempre por un manejo exquisito, y F1 2019 no es una excepción. No es un simulador puro, pues está pensado para para que el usuario medio lo pueda disfrutar, pero el control es magnífico, sobre todo si se juega con volante. Además, las sensaciones varían notablemente entre los Fórmula 1 actuales y los del pasado, que nos han parecido más dóciles y satisfactorios que en las entregas previas.

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Como de costumbre, la jugabilidad en este F1 2019 es ampliamente configurable. Para empezar, podemos regular ayudas como el control de tracción o el ABS: con volante, es una gozada gestionar los contravolantes o las blocadas de rueda. Además, los más duchos en la materia pueden toquetear algunos reglajes básicos de la aerodinámica, la transmisión, las suspensiones y los frenos. El sistema de daños también es muy modificable, y existe la opción del rebobinado.

Por supuesto, hay multitud de factores complementarios hechos a imagen y semejanza del Gran Circo, como las paradas en boxes, la división de la clasificación en tres tandas, el número limitado de componentes del motor… En relación con eso, a Codemasters no se le pasa una y, por ejemplo, se ha incluido la novedad de que la vuelta rápida de las carreras se premie con un punto. Del mismo modo, en la Fórmula 2 rigen normas como que haya dos carreras y que, en la segunda, los ocho primeros puestos de la parrilla se configuren invirtiendo las posiciones de los ocho primeros clasificados en la prueba inicial.

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Hay que destacar tras muchas horas de juego para este análisis del F1 2019 para PS4 la notable mejoría de la inteligencia artificial. Más allá de que se pueda regular entre 120 niveles, ya no tiene tanta tendencia a provocar embudos en la primera curva. Los sigue habiendo en circuitos cuyo primer ángulo sea particularmente cerrado, como Spa-Francorchamps, pero, en general, ya no es posible arrancar último en una carrera y, como quien no quiere la cosa, ponerse líder a final de recta.

Para adelantar, hay que sudar tinta china y buscar bien los huecos; para defender la posición, hay que tener mil ojos en el retrovisor, pues los rivales se tiran a la mínima, si bien lo hacen con una agresividad bastante medida, sin embestir a lo loco.

Haciendo carrera a base de carreras

Entre los modos, destaca el habitual Carrera profesional, donde debemos llevar a nuestro álter ego a lo más alto. Al haberse añadido este año la F2, el punto de partida es ahora más creíble, pues las primeras carreras las disputamos en esa disciplina y, además, tenemos un compañero de equipo que nos respeta (Lukas Weber) y un rival que nos odia (Devon Butler)… que también dan el salto a la categoría reina. Esto último se aprovecha de varias formas: en un par de escenas de vídeo donde interactuamos con ellos, en las preguntas de la prensa y, sobre todo, en el hecho de que haya cambios de pilotos en las escuderías.

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La lástima es que sigue sin haber un trasfondo interesante más allá de las carreras. Las entrevistas que nos hacen son tan sosas como estúpidas, y sólo están ahí para justificar algunos aumentos de reputación, fanfarronería o confianza del equipo, para que influyan en la firma de contratos, algo que se produce cada pocas carreras, en lugar de sólo a final de temporada. Además, podemos empezar en el equipo que queramos, lo cual resta sensación de progresión… El único interés que hay en el paddock es invertir recursos en cuatro apartados de I+D (motor, aerodinámica, chasis y durabilidad), para ir mejorando el bólido.

Los otros dos modos destacados para un jugador son Campeonatos y Eventos de exhibición. Los Campeonatos son lo que su propio nombre indica, pero hay una veintena de ellos, con condicionantes como el tipo de coches que pueden participar o el tipo de circuitos. En cuanto a los Eventos de exhibición, hay otra veintena, que nos proponen superar puntos de control, perseguir a rivales que arrancan mucho antes que nosotros, encadenar un determinado número de adelantamientos o superar una contrarreloj. Aparte, están los ocho eventos específicos ‘de pago’ de Senna y Prost que comentábamos antes. Finalmente, podemos disputar grandes premios y contrarrelojes sueltas.

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En cuanto al online, destaca la posibilidad de crear Ligas con nuestros amigos, determinando un gran número de parámetros. También hay eventos semanales, que funcionan como grandes premios para los que hay que clasificarse. Asimismo, hay carreras sueltas, que pueden ser bien con clasificación o sin ella, según queramos que afecten o no a la superlicencia, que refleja la habilidad y la limpieza de cada jugador. Para rematar, si sois muy buenos jugando, sabed que se ha vuelto a dar mucho peso a los eSports con una competición oficial que está integrada dentro del propio juego.

Luces en las sombras

El apartado técnico de F1 2019 presenta pequeñas novedades aquí y allá, gracias al dominio que tiene ya Codemasters de la última versión de su motor EGO. Por encima de todo, destaca la iluminación nocturna en los circuitos de Sakhir, Marina Bay y Yas Marina. La evolución en el tratamiento de los focos artificiales y su incidencia en el entorno es más que evidente. Esto es la culminación del sistema de iluminación variable que se introdujo hace dos años: entonces, se puso énfasis en permitir que pudiéramos correr en cualquier pista al amanecer, de mañana, a mediodía, por la tarde o al atardecer (esto último cobra mucho sentido ahora que está la Fórmula 2); esta vez, se han centrado los esfuerzos en esos tres trazados tan singulares.

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Como hemos comprobado en esta review del nuevo juego de la F1 de la temporada 2019, también se observa una mejoría en el grado de detalle general, tanto de los entornos como de los coches. Los monoplazas, que podemos contemplar en un teatro de exhibición (junto a algunos datos sobre ellos), tienen una carrocería con un acabado más realista, sobre todo en cuanto a la sensación ‘metálica’. Codemasters ha cuidado incluso el nuevo aspecto de los neumáticos, que, este año, lucen una especie de película brillante cuando aún están sin estrenar. Por supuesto, las caras de los pilotos son perfectamente reconocibles, igual que los diseños de los cascos o los monos. En ese sentido, podemos personalizar ampliamente nuestro atuendo y hasta la carrocería del coche que usemos en el online.

En lo que a efectos se refiere, la palma se la lleva la lluvia, que sigue siendo una de las más vistosas que se hayan visto en el género. La cantidad de spray que se genera hace que, en cuanto tenemos delante varios coches, sea casi imposible ver nada. Pero, además, es un gustazo ver cómo el cielo se va encapotando hasta descargar de forma progresiva, primero con pequeñas gotas en la visera y ya luego jarreando. Además, hay detallitos como que, si nos salimos ‘a lo verde’, salten briznas de hierba a nuestra cara. Eso sí, aún no se ha llegado al punto de que la visera se ensucie de verdad y nos veamos obligados a quitar una capa protectora, tal y como hacen los pilotos en la realidad.

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En materia sonora, el ruido de los motores resulta cumplidor, aunque no es el más fidedigno que hemos escuchado en un juego de coches, habiendo referentes como Assetto Corsa. Lo que sí nos parece fantástico es la posibilidad de que las conversaciones de radio con el ingeniero de pista salgan por el altavoz del mando (en el caso del Dual Shock 4) o por los auriculares, con el grado de inmersión que eso conlleva. Finalmente, están los comentarios de Antonio Dávila y David Casas, que no pasan de superficiales, sobre todo cuando se trata de ensalzar al piloto más destacado de una carrera, que, encima, escogen al tuntún.

Rascando más décimas al cronómetro

Un año más, y aunque nunca es fácil en un género tan encorsetado como el de los juegos de velocidad con la licencia de un campeonato, Codemasters ha logrado dar otro pequeño acelerón. Como hemos comprado en este análisis de F1 2019, no hay ninguna incorporación revolucionaria, pero sí pequeños apéndices aerodinámicos (la categoría de la F2, la remozada iluminación nocturna o los nuevos detalles del modo Carrera profesional) que denotan pasión por el Gran Circo y que, en conjunción con un control delicioso, hacen de éste el mejor juego de Fórmula 1 de la generación.

Valoración

Diez años después de hacerse con la licencia de la Fórmula 1, Codemasters sigue demostrando su compromiso con ella con F1 2019, un juego que, merced a sus pequeñas mejoras, es uno de los más completos que se han hecho nunca sobre el Gran Circo.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

La incorporación de la F2. La iluminación nocturna. El control, tan configurable como satisfactorio, sobre todo con volante. Los modos dan para mucho.

Lo peor

El insulso DLC de Senna y Prost, que, encima, sólo está en la edición Legends. Que no haya circuitos clásicos. El modo Carrera se queda algo corto.

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