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Journey to the Savage Planet
Análisis

Análisis de Journey to the Savage Planet, exploración extraterrestre muy cómica

La exploración en entornos extraterrestres nos pirra, así que cuando vimos que llegaba una propuesta nueva dentro del género como este Journey to the Savage Planet, nuestros trajes espaciales temblaban de emoción. Lo que no esperábamos es que esta nueva parada fuera tan loca, por obra gracia de los amigos de Typhoon Studios. Este equipo, relativamente nuevo, está capitaneado por Alex Hutchinson, que había trabajado en Ubisoft en títulos como Assassin's Creed III o Far Cry 4.

Journey to the Savage Planet nos pone en la piel de un explorador espacial anónimo, contratado por la cutre compañía Kindred para una misión aparentemente sencilla: explorar un planeta en el que no hay vida inteligente. Pero... ¡oh, sorpresa! Cuando despierta, se encuentra en un entorno extraño, en el que hay restos de una misteriosa civilización. Para colmo, su nave ha quedado dañada y sin combustible, así que, si quiere regresar a su hogar, deberá encontrar diferientes piezas y materiales, a la par que investiga quiénes son los responsables de haber dejado misteriosos artilugios por el planeta... Es posible disfrutar de la aventura en solitario o en cooperativo online para 2, pero el desarrollo no cambia

Nosotros nos movemos siempre en perspectiva subjetiva y, como suele ser común en los juegos de exploración, tenemos que alternar momentos de pura investigación por los escenarios, con otros de salto y combate. Nuestro héroe está equipado con un traje espacial al que podemos ir añadiendo nuevas utilidades, como un jetpack para ejecutar un largo salto doble o la posibilidad de engancharnos a distancia con ciertas superficies. Esta es una de las facetas más interesantes del juego, pues cada vez seremos capaces de ejecutar más acciones y acabaremos llegando a lugares que estaban delante de nosotros al principio, pero parecían totalmente inaccesibles.

El planeta es gigantesco y, aunque es posible llegar a la mayoría de los sitios con nuestras propias habilidades, lo más práctico es activar y aprovechar los 20 teleportadores que hay diseminados. En este punto tenemos que lanzar una crítica: aunque se nos invita a curiosear y explorar y, de hecho, esto nos lleva a encontrar lugares secretos muy satisfactorios, a veces los saltos requieren bastante precisión.

Si no acertamos, podemos caer en un área que esté "a tomar viento" de lo que estábamos haciendo y nos obligue a reorientarnos y reflexionar sobre dónde puñetas estaba el teletransportador más próximo. Dado que es un juego de aventura y exploración en el que no hay viaje rápido ni mapas o minimapas de ningún tipo (algo que el juego pide a gritos, a pesar de que contemos con una brújula), a veces perderse puede resultar un poco frustrante.

Journey to the Savage Planet

Aún así, si exploramos bien y usamos nuestra intuición para otear el entorno podemos encontrar multitud de rutas secretas e items que mejoren nuestra salud o nos ayuden a construir nuevas herramientas. Se supone que el juego se puede superar en 10 horas si vamos a saco, pero probablemente tardéis más (nosotros, casi el doble) si queréis ver a fondo todas las rutas que tiene que ofrecer. Para ayudar en nuestra tarea, tenemos un escáner de entorno, que nos permite analizar objetos y enemigos para entender mejor cómo funcionan o cuáles pueden ser sus puntos débiles. Además, al presionar el stick tenemos una indicación rápida de dónde están nuestros objetivos principales y secundarios.

En cuanto a la acción, Journey to the Savage Planet va al grano: solo contamos con un arma, llamada Nómada, que podemos ir mejorando. No es tan flexible como la que vimos en Control, pero nos permite lanzar disparos normales o cargados y mejorar tanto nuestro daño como el número de disparos. Tiene munición ilimitada, pero cada X disparos, nos toca recargar y eso roba un par de segundos. 

En la mano izquierda, además, podemos llevar herramientas arrojadizas, como cebo para atraer a los animales extraterrestres, plantas-granada o semillas que conviertan ciertas superficies en puntos de anclaje. Combinar todo ello es crucial no solo para combatir, sino también para explorar.

La mayoría de los momentos de acción son bastante sencillos, pero cada bicho alienígena tiene su propia rutina: los hay que vuelan y lanzan proyectiles, otros se teletransportan, otros tienen una capa protectora que requiere un proyectil adecuado... Y, por supuesto, también hay enormes y chungos jefes finales, que conviene escanear enseguida para entender cómo atacarles. En esos momentos, la dificultad suele dispararse, lo que nos lleva de nuevo al problema de que el juego necesitaría algo más de equilibrio en su curva de dificultad. Por lo general, es agradable, pero a veces los retos se vuelven innecesariamente complicados, con unos jefes finales que os puede llevar demasiados minutos derrotar.

Journey to the Savage Planet

¿Y qué pasa si morimos? Pues que Kindred creará un clon de nosotros (sí, al estilo Bioshock) en nuestra nave, para que volvamos al punto donde nos quedamos y, si podemos, recuperemos los items que llevábamos encima cuando fallecimos. Al "resucitar", recibiremos algunos mensajes de apoyo muy cómicos. Y ahí está el gran punto fuerte de Journey to the Savage Planet: su constante sentido del humor, que hace de esta aventura casi más cómica que épica. Buena culpa de ello la tiene EKO, la inteligencia artificial que nos va aconsejando durante la aventura, que no para de lanzar comentarios sarcásticos e incluso referencias pop frente a todo lo que encontramos. El cachondeo también tiene lugar en nuestra nave, donde podemos recibir spam en nuestro correo, ver anuncios de televisión absolutamente demenciales (ojo a las hamburguesas veganas hechas con auténtica carne de vegano).

Y, por supuesto, el diseño de las criaturas alienígenas también es muy colorido y divertido, con especial protagonismo de los "pollitos espaciales" que podemos patear, golpear y triturar en los momentos de mayor humor negro.

A nivel gráfico, esta aventura espacial usa el Unreal Engine para mostrar entornos enormes y de colores vivos, con texturas en alta resolución, pero con superficies y personajes que claramente no tienen tanto detalle como las aventuras AAA más punteras. Aún así, muestra unos mundos surrealistas y simpáticos. El apartado sonoro nos presenta voces muy graciosas, pero solo en inglés. Eso sí, los menús y subtítulos están en un divertidísimo castellano que ha adaptado muy bien juegos de palabras y referencias de todo tipo (a ver quién encuentra el homenaje a la cantante Patricia Manterola). La música tiene un tono "tex-mex" fronterizo muy divertido, aunque es cierto que se repite demasiado.

Journey to the Savage Planet

En conjunto, Journey to the Savage Planet es un juego un poco más pequeño que otros de su "especie" (sus creadores dicen que está pensado para "gente que trabaja y que no puede estar 100 horas con un juego"), pero que tiene un carisma muy particular y ofrece diversión de sobra para entreteneros durante una buena temporada. Es un juego con algo de ADN de Mass Effect o No Man's Sky, mezclados con los Far Cry más locos, pero que a la vez sabe ser único. Con un poco más de pulido en su dificultad y una acabado técnico más puntero, podría haber sido una de las últimas sorpresas de la actual generación.

Valoración

Un universo muy simpático y lleno de secretos por descubrir, al que quizá falta un poco más de equilibrio en sus retos, pero que sabe tener carisma.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

Su loco sentido del humor en el guión y los gráficos. La cantidad de secretos por descubrir.

Lo peor

La exploración y los combates a veces disparan la dificultad. Pide a gritos, al menos, un minimapa.

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