Análisis de Karma: the Dark World, un thriller surrealista que te romperá los esquemas

Unos meses después de su lanzamiento en PS5 y PC, Karma The Dark World llega a Xbox Series X/S para mostrarnos una de las aventuras mas extrañas y alegóricas que hemos probado nunca.
El thriller y el terror pueden ser terrenos muy fértiles para la creatividad más delirante. Que se lo digan a David Lynch, un cineasta cuya obra (entre la de otros grandes autores como George Orwell) ha servido de inspiración para este Karma: The Dark World, un juego de aventura corto, pero que deja marca.
Se lanzó hace unos meses para PS5 y PC y ha conseguido ganarse una legión tanto de seguidores por su osadía y originalidad como detractores por lo poco apuntalado del resultado final. Nosotros estamos más bien en el primer grupo y os contamos por qué, ahora que el juego llega a Xbox Series X/S.
La historia nos lleva a una Alemania distópica, en el año 1984 (muy adecuado, claro), cuando una gigantesca corporación llamada Leviathan ha tomado el control total de la sociedad y de sus propios trabajadores, obligados a trabajar como máquinas dentro de un sistema que cada vez les aprieta más las tuercas.
Allí, Daniel McGovern trabaja en la Agencia de Control de los Recuerdos para investigar e interrogar a personas que pudieran haber incumplido alguna norma.
A medida que lo controlamos en vista subjetiva, vamos descubriendo una serie de operaciones secretas y conspiraciones en torno a una misteriosa sustancia llamada daseína que podría poner todo su mundo patas arriba.
Os contamos de forma muuuy superficial la historia porque, al más puro estilo Lynch, esta obra de los chinos Pollard Studio puede parecer un auténtico galimatías lleno de saltos temporales, alegorías y misterios que se van enredando.
Es importante prestar atención a todo lo que se va contando para comprender medianamente bien la trama, pero es que el propio desarrollo también supone una sorpresa y un cambio continuo de dinámica.

A grandes rasgos, la cosa es sencilla: podemos movernos, correr e interactuar contextualmente con ciertos objetos, además de acceder a un limitado inventario para resolver ciertos puzzles.
Y es que no hay mucho más que hacer, en términos de control: más bien estamos ante un "walking simulator" con ciertos momentos de puzzle y un par de coleccionables para buscar.
Los puzzles, sin ser el summum de la creatividad, tienen su punto y te harán dar lo justo al coco, pero en realidad lo interesante está en las propias experiencias narrativas y argumentales.
Como dentro del juego hemos de meternos en la mente de otras personas, no paramos de experimentar situaciones surrealistas, desde caminar por pasillos que no paran de cambiar a nuestros pasos hasta personajes deformes que nos atacan, paredes que saltan en pedazos...
Es como vivir dentro de un episodio interactivo de Twin Peaks, así que en cierto modo nos ha recordado a otros juegos "del mismo palo" como Deadly Premonition o The Evil Within, solo que este está más centrado en la narrativa.
Como se tocan tantas variaciones diferentes, hay momentos para la nostalgia, incluso momentos realmente emotivos, pero también, por supuesto, se nos ponen sobre la mesa el suspense y sí, el terror.

Nos toca encargarnos de algunos encuentros con monstruos perseguidores que nos obligarán a salir corriendo o bien a "atacarles" de alguna manera especial, como una cámara que altera la percepción al estilo Project Zero.
Cuando todo esto se combina, el resultado es una aventura que nos hace pensar más de una vez "menuda paranoia de juego", pero a la vez no puedes parar de jugar para comprobar con qué giro nos sorprenderán esta vez.
Pintando los entresijos de la mente
Por supuesto, para que estos ingredientes arraiguen es importante un apartado artístico y técnico a la altura.
El primero cumple de sobras, con unos diseños de escenarios que harían palidecer a Dalí en muchas ocasiones, además de unas melodías que consiguen calarte cuando buscan la introspección o el miedo.
Las voces, muy contundentes (hay algunos gritos desgarradores) están solo en inglés, pero con subtítulos en castellano bastante bien adaptados.
A nivel gráfico (usa Unreal Engine), el juego parece cumplir con sus juegos de luces y el modelado de los personajes, especialmente los monstruos, pero incomprensiblemente da muchos tirones cada vez que se carga una zona o escena nuevas, hasta el punto de que el audio llega a desincronizarse mucho más de lo deseado.

Lo hemos jugado en Xbox Series X y no hay justificación para esos tirones, ya que el juego tampoco es que tenga un nivel de detalle que vaya a poner a la consola contra las cuerdas, ni mucho menos. Parece claro que es un problema de optimización.
A pesar de los pesares, el juego tiene una atmósfera única, una ambientación y una trama valientes y desinhibidos, que casi rozan el videoarte. Si te van las experiencias que se salen del tiesto, simplemente por ver hasta dónde pueden llegar, Karma The Dark World es una apuesta que, como mínimo, debes probar.
El conjunto de la aventura apenas dura 4 horas (quizá un pelín más si te atascas en algún puzzle), así que no duele lanzarse a disfrutarlo con karma; perdón, con calma.
Valoración
Nota 75
Una de las aventuras más inclasificables, arriesgadas y surrealistas que hemos probado. Especialmente pensado para amantes del cine de Lynch o Aronofsky. Sus problemas técnicos lastran la experiencia, pero aún así merece la pena sumergirse en esta extraña y oscura visión del mundo.
Lo mejor
Su valiente puesta en escena, su historia y su diseño artístico. Nunca sabes qué esperar a continuación.
Lo peor
Algunos problemas severos de optimización, con tirones gráficos gordos. La historia a veces es demasiado enrevesada.
Plataforma comentada: Xbox Series X

Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.