Análisis Kingdom Majestic
Análisis

Análisis Kingdom Majestic para Nintendo Switch, PS4 y Xbox One - mi reino, por un puñado de monedas

Por Alberto Lloret

Versión comentada: Nintendo Switch

En nuestro análisis de Kingdom Majestic, en "majestuoso" recopilatorio con Kingdom New Lands y su secuela Kindgom Two Crowns, para PS4, Nintendo Switch y Xbox One, os vamos a contar porque este sencillo juego indie, editado por Raw Fury y publicado en versión física en nuestro país por Meridiem, es una pequeña joya a tener en cuenta.

Lanzado en PC en 2016, Kingdom New Lands fue la secuela de Kingdom "a secas", un título que ya dejaba muy clara su premisa, a caballo entre la gestión y la estrategia, pero con unas mecánicas muy, muy sencillas y un pixel art bellísimo, que permitieron que apareciera en una gran variedad de dispositivos, desde móviles a Nintendo Switch.

Y tal y como os vamos a contar en este análisis de Kingdom Majestic para Nintendo Switch, PS4 y Xbox One, ya está a la venta este recopilatorio que reúne tanto Kingdom New Lands, como su mejorada secuela, Kingdom Two Crowns, en formato físico.

Ambos juegos parten de una premisa similar, por lo que no vamos a entrar en demasiado detalle. A grandes rasgos, en ambos juegos de Kingdom Majestic, el objetivo viene a ser el mismo: levantar un reino "duradero". Nosotros asumimos el papel de un rey que, por avatares del destino, cae en una peligrosa isla, donde habitan una suerte de monstruos, que ansían nuestra corona y personifican la avaricia.

Así pues, el primer objetivo es evitar que lo consigan, y para ello tendremos que establecer nuestro asentamiento base, amurallarlo, y poco a poco ir haciéndolo más grande y fuerte. ¿Y eso cómo se consigue? Pues como muchas cosas en esta vida, con el vil metal. El tutorial, de apenas 3 minutos, nos enseña lo básico, cómo usar el dinero y el jugador, a través del ensayo y error, va descubriendo el resto.

Así, el tutorial nos dará un puñado de monedas que podemos invertir para conseguir vasallos, encender una fogata (que será el corazón de nuestra base, desde donde crecerán nuestros dominios), abrir las primeras tiendas, como una fábrica de arcos y otra de hachas, crear las primeras barreras defensivas... Lo bueno es que todo se realiza con un único botón para depositar las monedas necesarias en cada punto que queremos mejorar o personaje que queramos reclutar.

Kingdom Majestic review

Eso es todo. Aparte, tenemos un botón para hacer que nuestra montura galope (que empieza siendo un caballo normal, y puede acabar siendo una criatura mitológica, un reno...), algo que tendremos que dosificar bien pues se agota, y necesita descanso para poder volver a correr. Tenlo en cuenta, porque cuando lleguen los monstruos y debas huir de ellos puede ser lo que te permita sobrevivir.

Y ese es, a grandes rasgos, el bucle que ofrece el juego: explora en busca de cofres, monedas, construye lo que vayas necesitando, tala árboles para poder ampliar tus dominios y llegar a nuevos vasallos, y evita a toda costa los monstruos. Todo mientras el tiempo va pasando (hay días), y con ello, la hostilidad de los enemigos va creciendo, así como tu necesidad de reforzar las edificaciones crece en paralelo para hacerles frente. Salvando las distancias, ese enfoque recuerda vagamente a otros títulos como Patapon.

Kingdom Majestic review

Lógicamente, eso es sólo durante los primeros compases de la partida: podemos construir un barco para visitar otras islas (que requiere muchos recursos y varios días de trabajo), conseguir joyas con las que activar nuevos tipos de edificio o personaje, el paso del tiempo nos lleva por distintas estaciones... Es decir, es un juego sencillo de manejar, pero que va creciendo en complejidad y en el número de variables a tener en cuenta. Y por si fuera poco, también hay desafíos, para quienes quieran poner a prueba al gestor que llevan dentro. 

También ayuda en esta sencillez su desarrollo, que es puramente 2D y con un scroll avanza sólo hacia los lados. Es decir, una vez establecida la base, sólo podrás explorar a su izquierda o derecha y siempre hay un límite, como una pared por la que salen los enemigos de una suerte de vórtice.

Sobre esta base que ya estaba en el primer juego, Kingdom Two Crowns añade un interesante modo cooperativo, tanto local como online, que nos permite compartir el desarrollo del reino con un segundo jugador, haciendo que la experiencia sea más divertida si cabe. Además, añade otras dos campañas temáticas, una de ambientación feudal japonesa y una segunda que es un crossover con el universo de Bloodstained.

Y por supuesto, también añade novedades jugables que se insertan en estas mecánicas que acabamos de indicar, como nuevos oficios para los vasallos. Sin duda alguna, si empiezas jugando a Kingdom Two Crowns, es probable que no toques mucho New Lands, dado que resulta un poco más tosco en sus formas, aunque son bastante parecidos, y un pelín menos brillante en lo gráfico (multijugador aparte, que no tiene).

Kingdom Majestic review

Eso no quita que ambos compartan un bellísimo y cuidado estilo pixel art, con detalladas animaciones al talar un árbol (ver las hojas volar es hipnótico) o unos buenos efectos visuales, como los reflejos sobre el agua o la luz, por ejemplo, a la hora de portar una antorcha en un tramo oscuro del bosque, o los efectos climatológicos como la lluvia. Si te va este estilo visual, es un juego que entra por los ojos.

La banda sonora tampoco se queda atrás, y aunque suele tomar protagonismo solo en momentos puntuales, por regla general se adapta bien a lo que sucede en pantalla, con algunos temas tranquilos, otros de tensión... pero casi siempre todos muy molones.

Y así llegamos a los aspectos que menos nos han gustado. Quizá, el más "grave" es que uno de los dos juegos, Kingdom New Lands está en perfecto inglés, mientras que Two Crowns si cuenta con todos los textos en castellano. No es nada que rompa la experiencia de juego, dado que ambos se juegan prácticamente igual, y puedes hacer el tutorial con el segundo...

Más molesto es que,  si morimos, algo que entra dentro de lo posible y sobre todo en las primeras partidas, tendremos que empezar todo de cero. Es posible guardar y cargar partidas, pero si nuestros pasos no han sido los correctos, nos espera una muerte prácticamente insalvable, lo que implica volver a empezar desde el principio.

Con ello, cambia el aspecto del rey, y puede que la disposición de algunas cosas, pero debemos volver a encender la hoguera, volver a reunir a los vasallos, fortificar la base, expandirla, talar árboles, volver a construir el barco... Un desarrollo que, salvando las distancias recuerda a los elementos roguelite de otros juegos como Dead Cells, pero que aquí se vuelve repetitivo bastante más rápido.

Del mismo modo, y como ya hemos dicho antes, ambos juegos son muy parecidos. De hecho, Kingdom Two Crowns, pese a las novedades como el cooperativo y las distintas campañas, parece más la "versión definitiva" de Kingdom New Lands (que ya tuvo edición física con Limited Run Games), por lo que la edición Majestic queda en este sentido algo coja, si uno de los dos juegos es algo prescindible.

Pero, aun con todo, Kingdom Majestic es un título muy disfrutable, que hará las delicias de todos aquellos que busquen un juego orientado a la estrategia y la gestión, pero que apueste por un concepto más directo y sencillo, que prescinde de menús y complejidades para dejar una experiencia que cualquiera puede disfrutar desde el minuto 1.

Valoración

Kingdom Majestic reúne a los dos sucesores de Kingdom, el juego de PC, para ofrecer un suculento plato de gestión de recursos y estrategia... pero uno que huye de interminables menús y simplifica todo a la mínima expresión, con unos resultados divertidos, aunque puede que a la larga te resulte repetitivo. Y con un pixel art bellísimo.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Una divertida mezcla de roguelike, juego de táctica, pero siempre se mantiene sencillo. Su cuidado Pixel Art. El modo coop. Es divertido. La BSO.

Lo peor

Empezar de cero cada vez que nos quitan la corona en New Lands. Mecánicas siempre sencillas, que pueden resultar repetitivas para ciertos paladares.

Y además