Análisis The King's Bird
Análisis

Análisis de The King's Bird en Nintendo Switch, PS4 y Xbox One

Por Alberto Lloret

Versión comentada: Nintendo Switch

Análisis de The King's Bird, un juego indie rubricado por Serenity Forge que rescata las mecánicas de los plataformas más clásicos (precisión, dominio del control...), pero añadiendo mecánicas que van más allá del salto, como generar una inercia y "momentum" que podemos usar para planear por los niveles...

The King's Bird debutó en PC en agosto de 2018, y desde entonces, sus creadores de Serenity Forge ha estado trabajando en las versiones para PS4, Nintendo Switch y Xbox One, que a partir de hoy están disponibles en sus respectivas tiendas digitales.

Si te perdiste el lanzamiento original, en nuestro análisis de The King's Bird os vamos a contar qué nos ha parecido esta versión para consola, que por momentos nos ha recordado a algunos plataformas exigentes, que requieren precisión y dominio del control, como Super Meat BoyN++

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The King's Bird reduce a la mínima expresión su historia, pero por las escenas introductorias, se puede deducir que encarnamos a una joven que, un día, recibe un don: una especie de ala que le permite planear. ¿El problema? Que existe una figura dominante, que no parece estar satisfecha con que también tengamos este don.

Más allá de este detalle, la historia se va desgranando por pequeñas escenas estáticas que vamos encontrando en los escenarios... pero pronto te darás cuenta que esta trama es algo accesoria y que realmente no interfiere demasiado con lo importante de su propuesta: la jugabilidad.

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The King's Bird nos invita a explorar 5 reinos de un mundo, todos ellos visualmente similares (con formas geométricas, sombras y tonos acuarela distintos), pero con claras inspiraciones en culturas como la maya, romana o surasiática.

El "problema" es que esta exploración está también reducida a la mínima expresión, y no dejan de ser hubs o zonas centrales desde las que accedemos, a través de pequeños nodos, a grupos de cuatro niveles.

En estos niveles, la mecánica es siempre la misma: llegar hasta la salida. Más clásico, en este sentido, no puede ser. Empezamos en un punto A, y debemos llegar a un punto B, la salida. La gracia está en "cómo" lo hacemos.

Aparte de las acciones clásicas, como saltar o impulsarnos saltando contra una pared, contamos con dos acciones extra, asociadas a los botones L y R, en el caso de Switch (L1/LB y R1/RB en PS4/Xbox One).

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Con R metemos "el turbo", lo que nos permite realizar saltos más largos, llegar más lejos al saltar desde una pared o permanecer más tiempo corriendo casi pegados a un techo, por ejemplo. Esto nos permite generar "momentum", inercia, necesaria para la otra función: el planeo.

Presionando L desplegamos el don "avícola" de la protagonista, y podemos planear para superar abismos, paredes con trampas como pinchos y zonas enrevesadas de los escenarios. Decimos planear, porque en ningún caso es volar: siempre acabamos cayendo por la inercia y la gravedad. Pero, bien usado, este don nos permite remontar caídas y alcanzar zonas elevadas.

De primeras cuesta cogerle el punto, y sentiremos a menudo que lo estamos haciendo mal. La curva inicial es un poco áspera, en parte porque los tutoriales son bastante sencillos y sólo los vemos en los primeros compases. Pero, a medida que le vamos pillando el punto, seremos capaces de recorrer más rápido los niveles, de enlazar más acrobacias y saltos.

Es una de las gracias del juego: todo está diseñado para que juguemos a The King's Bird al estilo "speedrunner". Todos los niveles cuentan con abundantes checkpoints, y siempre que fallamos (que será muy a menudo al principio), reaparecemos en el más cercano de forma instantánea, sin cargas. De este modo, errar se vuelve menos frustrante.

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Además, así la acción casi nunca se interrumpe, y ayuda a que memoricemos las partes que nos resultan más difíciles y se nos hayan atragantado. ¿Para qué? Pues porque uno de los pilares del juego es que nos piquemos con los tiempos (cada nivel nos recuerda a la entrada lo que hemos tardado en superarlo).

No es el único incentivo para rejugar los niveles: en todos ellos hay un número variable de pájaros que podemos recoger pasando sobre ellos mientras saltamos y planeamos por los niveles. Conseguir el mejor tiempo posible, con todos los pájaros recogidos, es el verdadero reto.

En la versión de Switch todavía no está activo, pero los ránkings online, presentes en la versión de PC, se convierten en la verdadera razón de ser del juego, en picarse con los tiempos e intentar llegar a lo más alto del ránking de cada nivel. Dominando el control, es fácil superar los niveles en menos de un minuto... pero para llegar a eso, tendrás que jugar bastante.

El problema, es que al final, jugada la primera hora, ya has visto todo lo que ofrece el juego. Los niveles son variaciones más o menos abiertas y libres de las mismas situaciones, y tampoco en lo visual difieren una barbaridad, más allá de lo que hemos mencionado antes con las paletas de colores. El control tampoco va introduciendo novedades paulatinamente.

Visualmente es correcto, y todo se mueve fluido, pero no es un juego que entre por los ojos. En cierto modo, la sencillez de sus formas nos ha recordado a Patapon, pero sin su pegadizo encanto sonoro. Aquí la banda sonora cumple su papel de ambientar. salpicada con detallitos como que la protagonista acompañe con su voz mientras planea. Pero, en ningún caso, estamos hablando de una memorable parcela sonora.

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No hay voces, ni textos, más alla de los nombres de los niveles, y los tiempos. Como decíamos antes, es una forma de mantener al mínimo su historia y que sea el jugador quien saca las conclusiones.

Así pues, casi todo el encanto del juego se concentra en su control: si conectas con la mecánica de planeo/turbo, y te gustan los desafíos al estilo N++, que requieren precisión en cada una de nuestras acciones, entonces disfrutarás The King's Bird. Eso sí, si no te atrae la repetición, mejorar tus tiempos y luchar contra el crono, entonces parte de su atractivo se diluye... Por esa razón no lo verás en nuestra selección de los mejores juegos de plataformas.

Valoración

Como otros plataformas exigentes, como N++ o Super Meat Boy The King's Bird tiene en su control y propuesta sus principales virtudes. Generar "momento", y usarlo para planear por los niveles suele ser la clave de un juego que reduce al máximo la historia para ofrecer una experiencia desafiante, centrada en superar nuestros tiempos.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Es un plataformas de tintes clásicos, pero con personalidad propia. El control responde, y supone un soplo de aire fresco en el género.

Lo peor

Narrativa reducida al mínimo, que deja una sucesión de niveles independientes. Estética muy similar entre niveles. El control cuesta al principio.