Pixel Ripped 1989
Análisis

Análisis de Pixel Ripped 1989, un emotivo viaje retro para PS VR

Por Alberto Lloret

Versión comentada: PS4

Análisis de Pixel Ripped 1989, un nostálgico viaje virtual a la época en la que jugábamos con consolas portátiles monocromas, para redescubrir el mundo del videojuego retro desde la perspectiva una niña, destinada a salvar el mundo de una amenaza que nace al otro lado de la pantalla...

Hay juegos que son fruto del amor y, algunos, por amor al videojuego. Ese es el caso de Pixel Ripped 1989, una originalísima propuesta creada por ARVORE Inmersive Games y diseñada por Ana Ribeiro, con la que ha querido dar vida a sus pasiones y recuerdos como jugadora, y que ahora llega a PlayStation VR para sumarse a las últimas y notables incorporaciones al catálogo del visor, como Astro Bot Rescue Mission o Transference.

Hablar de Pixel Ripped 1989 es, sin ningún tipo de duda, "destruir" parte de su magia, de su encanto... porque resulta casi imposible entrar en detalle sin destripar qué le hace especial, y menos aun sin pasar por las decenas de referencias a las que alude... pero intentaremos dejar la mayor parte intacta para quien lo quiera jugar.

Pixel Ripped 1989 nos cuenta la historia de Nicola, una niña de 9 años que disfruta con su Gear Kid, una consola portátil monocroma que, misteriosamente, recuerda y mucho a Game Boy, sobre todo por sus juegos monocromos y pixelados en tonos grisáceos y verdes.

Un buen día, el malvado de uno de estos juegos, Cyblin Lord, roba la piedra Pixel, que permite romper la barrera del videojuego para invadir el mundo "real" (el virtual del juego) con sus malvados sprites. Es en ese momento cuando Dot, la "elegida" en el videojuego de Gear Kid, requiere la ayuda de Nicola, para juntas, salvar el mundo.

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Esta trama, que alterna dos dimensiones distintas la "real" de Nicola y la del "videojuego" de Dot, se retuercen y entremezclan a cada paso que damos, dando fruto a un catálogo de situaciones que difícilmente podrás olvidar, que en todo momento desprenden un gran amor, y sobre todo humor, por el videojuego clásico y la década de los 80.  

Por resumirlo de forma rápida, Pixel Ripped 1989 invita al jugador a convertirse en Nicola y meterse en su mundo virtual, para jugar en él con su portátil Gear Kid. Sí, dicho rápido y mal, es un juego que nos invita a jugar a un juego dentro del juego. ¿Cómo te quedas con el trabalenguas?

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Una originalísima idea que le ya ha granjeado multitud de premios a Pixel Ripped 1989, y que lo convierte por méritos propios en una de las experiencias que cualquier usuario de realidad virtual debería probar, ya sea en Oculus Rift, HTC Vive o PlayStation VR, la última plataforma a la que ha llegado.

Así pues, como Nicola, vemos en todo momento sus manos, la consola portátil (en pantalla responde al posicionamiento de nuestro Dual Shock) y el mundo que nos rodea... teniendo que jugar a la portátil, y otros dispositivos como un reloj digital, para superar los niveles del juego y así ayudar a Dot, a quien manejamos a través de la Gear Kid.

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Un personaje, el de Dot, que comienza cada nivel siendo un simple pixel cuadrado, cuya forma va evolucionando a medida que vamos avanzando en el juego de Gear Kid y vamos recogiendo píxeles en los niveles, que son dignos de los plataformas 2D de la época que retrata, con saltos calculados en los que moriréis más de una vez (por suerte, hay muchos checkpoints y vidas infinitas para que la experiencia no sea frustrante).

Pero claro, no todo es tan sencillo como jugar a la portátil sin preocuparnos de lo que pasa a nuestro alrededor. Por poner un ejemplo, Nicola debe jugar en la escuela, evitando ser descubierta por la profesora... para lo que, sin casi apartar la vista de la portátil, tenemos que hacer uso de un "canutillo" (controlado con el movimiento de nuestra cabeza) y disparar bolas de papel al puntos concretos del entorno para distraer a la profesora.

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Los efectos de estos "canutazos" a menudo se pasan de surrealistas, como que en la clase irrumpan dos futbolistas y, cual Neymar, se tiren rodando por el suelo para, acto seguido, desaparecer de la clase tirándose por la ventana... pero todo forma parte del genial sentido del humor que derrocha.

Al completar cada nivel, el malvado Cyblin Lord consigue romper la barrera que separa el videojuego del mundo de Nicola, dando pie a interesantes zonas en las que sprites y gráficos 3D se mezclan y conviven para dar pie a diferentes estilos de juego.

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Así, tan pronto nos encontraremos superando una zonas de plataformeo, con aspecto de juego de 16 bits, superpuestas en el mundo de Nicola, como usando la Gear Kid como visor para acabar con los enemigos aéreos que nos molestan durante el recreo. O incluso superando un curioso Tetris en el despacho del director...

La jugabilidad siempre se mantiene asequible, accesible para cualquier tipo de jugador pueda disfrutarlo, primero para recrear la sencillez de los juegos de la época (en el plataformas de Dot, contamos sólo con un botón de salto y otro de disparo/carrera). 

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La "magia", lo que lo hace especial viene de su planteamiento, no viene sólo de su jugabilidad y planteamiento. Muchas de las acciones que realizamos en el juego, las hemos hecho en la vida real cuando éramos niños, siendo aquí PS4PlayStation VR un poderoso catalizador para que afloren esos recuerdos y vivencias de la niñez.

No sólo el hecho de estar en clase o disparar con un canutillo: también podemos usar un walkman (para escuchar una emisora de radio con música de videojuegos, en la que incluso radian un "código secreto" para el juego), o incluso soñar con que estamos dentro de un juego (sí, los gráficos de Game Boy nos llegan a rodear por completo).

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Todo, además, regado con infinitas referencias a muchos clásicos retro. Algunos muy evidentes, otros menos, pero así, a bote pronto, no faltan guiños a Golden Axe (¿patear a los enanos en nuestro campamento?), Duck Hunt, Alex Kidd, Ghost'n Goblins, Tetris, Power Globe (que es de donde emana el menú de pausa, del brazo de Nicola)...

Y regado con música principalmente chiptunera, que también hace su parte para arrastrarnos a esa época y esos momentos. Música pegadiza, que casa genialmente con el ruido ambiente que nos rodea, y que gracias al audio posicional de PS VR, se mezclará con las voces y ruido ambiente de la escuela, y otros lugares por los que pasamos.

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Absolutamente todo en Pixel Ripped 1989 es una carta de amor a los videojuegos y a la cultura ochentera, desde los neones que nos reciben nada más comenzar a jugar, haciendo especial sangre de muchos clichés (como diálogos interminables entre personajes) o incluso del uso que le dábamos en el colegio a las calculadoras científicas.

Si creciste en aquella época, resulta imposible no soltar más de una carcajada y sorprenderse con las referencias (en algunos casos, incluso "fusiles" completos de algunos personajes o títulos de juegos "modificados" para evitar problemas legales con sus creadores).

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Todo está tan pensado y cuidado a ese nivel, que incluso los títulos de crédito son originales y jugables, y de nuevo, son un claro guiño a otros juegos. Ahí es donde radica la grandeza del juego: si has disfrutado de los videojuegos durante toda tu vida, aquí vas a encontrar amor por ellos a raudales, y con un bello mensaje final.

Quizá por eso, por lo especial y único que resulta el juego, resultan especialmente "dolorosos" sus únicos defectos: es bastante corto, gráficamente los modelos humanos del mundo de Nicole no terminan de convencer y nos llega sin traducir, ni tan siquiera los textos.

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El juego cuenta sólo con cuatro niveles del juego, que un jugador medianamente hábil despachará en 2 horas (3 si eres un poco paquete con los juegos clásicos de plataformas).

Después quedan tareas opcionales como conseguir los 5 cartuchos escondidos que hay en cada nivel y desbloquear todos los trofeos... pero que tampoco engordan en exceso ni la duración, ni la experiencia final. Lo "gordo" ya lo habrás disfrutado.

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En cuanto al idioma, es una pena que no llegue traducido al castellano, ya que algunas gracias pueden perderse por el camino. Como la historia con Arturo, un caballero de reluciente armadura al que tenemos que ayudar y que recuerda a cierto personaje de Capcom...

Pero insistimos: ni siquiera eso podrá borrar el buen sabor de boca que deja Pixel Ripped 1989 cuando lo terminamos y nos quitamos el visor de la cabeza. Una experiencia como ninguna otra que has jugado, que te dejará con ganas de más y que te tocará la patata a poco que ames los videojuegos, el retro y la década de los 80 (y más si tuviste la suerte de vivirlos). Sin duda, uno de los mejores juegos de PlayStation VR.

Valoración

Un nostálgico viaje a los 80 que, a los más "mayorcitos", hará aflorar recuerdos y sensaciones de antaño. Un concepto original (jugar a una portátil dentro del juego) que repasa, con humor, muchos clichés y mecánicas con las que crecimos. Lástima que llegué en inglés y se sea un poco corto, porque es una genialidad que recordarás mucho tiempo.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Sus originales mecánicas, simples pero adictivas. Las cantidad de referencias retro. La tangible nostalgia por una época y unos estilos de juego.

Lo peor

Sin duda, la duración. Un jugador hábil lo terminará en dos horas, aunque hay coleccionables. Llega sin traducir, ni siquiera los textos.