Souldiers lo tiene todo para enamorar a los jugones de la vieja escuela - Análisis

Souldiers

Souldiers, el primer trabajo del estudio español Retro Forge, es una auténtica oda a los juegos retro: su presentación audiovisual, jugabilidad y nivel de desafío nos trasladan a un mundo de píxeles y dificultad endiablada.

Cuando hablamos de juegos retro, hay tres aspectos clave que nos suelen venir a la cabeza: el primero es el estilo visual pixel-art, que oscila entre los 8 y los 16 bits; el segundo es la acción directa y sin contemplaciones, nada de secuencias de vídeo o largas cadenas de diálogos; y el tercero es un elevado nivel de dificultad, un desafío que castiga hasta el más mínimo error.

Sobre estos tres pilares se sostiene Souldiers, el primer trabajo de seis jóvenes españoles que han escogido un nombre tan apropiado como Retro Forge para su estudio. Tras cuatro años en desarrollo,  su ópera prima llegará a PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC el próximo 2 de junio (¡contará con edición física!).

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Souldiers

Ya os hablamos de Souldiers hace una semanas tras probarlo durante varias horas, de las que salimos sorprendidos y convencidos de que se trataba de un título muy prometedor. Y ahora, tras haber logrado superar todos sus retos -final incluido- podemos contaros si está a la altura de las expectativas. 

Este es nuestro análisis de Souldiers, un juego que lo tiene todo para enamorar a los jugones de la vieja escuela.

No puedes decir "retro" sin "reto"

Souldiers es ante todo un metroidvania 2D, lo que significa que se trata de un juego con acción, plataformeo, exploración, puzles y toques de RPG. Es una fórmula que casa a la perfección con el estilo de juego retro y que hemos visto numerosas veces en el pasado, pero eso no quita que no sea nada fácil hacer un buen metroidvania. Por suerte, Souldiers sale airoso en todo lo que se propone.

Lo primero que llama la atención es lo pulido que está todo: desde los controles, que responden a la perfección, hasta los detallados escenarios y animaciones, pasando por aspectos "menores" como los menús o la interfaz de usuario, todo transmite la sensación de estar ante un juego muy cuidado desde el momento en que nos ponemos a los mandos.

Además, y pese a que se trata de una fórmula que conocemos bien, Souldiers pone un puñado de ideas muy interesantes sobre la mesa. La primera nos la encontramos nada más empezar a jugar, debiendo elegir entre una de las tres clases disponibles: Scout, Arquero y Conjurador.

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No se trata de un simple "reskin", sino de tres formas diferentes de jugar, pues cada uno de ellos plantea enfoques muy diferentes, tienen sus pros y sus contras y cuentan con árboles de habilidades únicos. Esto no es algo habitual en los metroidvania, juegos que suelen estar construidos en torno a un único personaje y las habilidades que va adquiriendo. 

En Souldiers, sin embargo, han tenido que adaptar toda la aventura (en especial enemigos y jefes) a las tres clases, porque de lo contrario se pueden producir desajustes. Es algo muy a tener en cuenta y no nos queremos imaginar el esfuerzo titánico que ha debido suponer.

Nosotros hemos terminado la partida con el Scout, el clásico guerrero de espada y escudo con el que debemos prestar especial atención a la barra de resistencia a la hora de bloquear ataques. Y aunque la jugabilidad ha sido muy satisfactoria, hemos notado algunos de esos desajustes.

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Particularmente, ante la enorme cantidad de enemigos aéreos que la espada de nuestro personaje no podía alcanzar (el hecho de que estén programados para alejarse constantemente tampoco ayuda). Imaginamos que con cualquiera de las otras dos clases, que cuentan con ataques a distancia por defecto, esto no sucede.

Otra de las ideas interesantes que presenta Souldiers son los orbes. Además de las habituales habilidades que nos permiten acceder a nuevas zonas, en Souldiers vamos adquiriendo una serie de orbes que nos confieren poderes elementales y entre los que podemos cambiar con agilidad usando el stick derecho. 

Por ejemplo, el orbe de fuego imbuye todos nuestros ataques con este elemento, pero también nos hace débiles al agua. Los enemigos, por supuesto, presentan fortalezas y debilidades a los elementos, así que estamos continuamente cambiando entre orbes, ya sea para aprovechar las debilidades de los enemigos o para ganar un extra de protección.

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Y lo que es más interesante: los orbes también abren nuevos caminos o nos permiten usar elementos del escenario para avanzar, lo que en esencia los convierte en otra parte fundamental de la fórmula metroidvania. También sirven para añadir constantemente nuevas mecánicas jugables, de manera que es imposible aburrirse.

De hecho, si lo analizamos centrándonos en los aspectos puros del género metroidvania, Souldiers se destapa como una apuesta de lo más competente

Es la clase de juego donde apetece (y esa es la palabra clave) volver a zonas previas una vez hemos adquirido nuevas habilidades. Y nuestra curiosidad no sólo se ve recompensada con algún objeto o mejora, sino también descubriendo que la zona era mucho más grande de lo que creíamos en un principio.

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Aquí también tenemos que señalar que estamos ante un juego sorprendentemente grande a todos los niveles: número de zonas, encargos secundarios, coleccionables, secretos, variedad de enemigos... A poco que os entretengáis, llegar a ver el final de Souldiers puede llevaros entre 30 o 40 horas.

Eso sí, uno de los aspectos que ha alargado considerablemente la duración de la partida, al menos en nuestro caso, ha sido la dificultad. Hemos jugado a Souldiers en modo soldado, lo que equivaldría a normal, y no os vamos a engañar: nos ha parecido muy difícil.

Hablar de dificultad siempre es complicado, porque hay gente que adora los retos y gente que rechaza por completo la idea de morir a menudo. A título personal nos gustan los juegos desafiantes, pero creemos que con Souldiers se les ha ido la mano en este aspecto.

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Y no porque sea difícil como tal, sino porque es una dificultad frustrante. Hemos muerto muchísimas veces, y en demasiadas ocasiones hemos sentido que el juego estaba siendo "tramposo" al lanzarnos ataques o combinaciones de enemigos muy injustas. 

Esto sucede principalmente con los enemigos normales, y no tanto con los jefes. De hecho, los combates contra jefe nos han parecido fantásticos, con un patrón de ataques muy marcado y bien diseñado que evoluciona a medida que progresa el enfrentamiento. La mayoría son un gustazo y no nos ha importado caer cien veces ante ellos.

Hay checkpoints para facilitar un poco las cosas y siempre está la opción de bajar la dificultad, pero Souldiers también puede ser frustrante en aspectos fuera del combate, como la navegación. A veces, la única forma de progresar a través de los niveles requiere una combinación de saltos y rebotes contra paredes que ríete tú de las habilidades de un speedrunner.

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Al final, pese a que valoramos que sea un juego desafiante, lo consideramos un aspecto negativo porque va a suponer una barrera importante para jugadores menos hábiles o con poca paciencia. En nuestro caso, ha habido momentos de mucho "odio", pero lo cierto es que el juego nos ha picado lo suficiente como para seguir jugado hasta el final (¡y sin reducir la dificultad!). 

Por último, tenemos que deshacernos en halagos con la presentación audiovisual de Souldiers. El juego de Retro Forge tiene simple y llanamente uno de los mejores pixel-art que hemos visto jamás

El nivel de detalle de los escenarios es enfermizo; siempre que nos paramos a observar descubrimos algo nuevo. Y mención especial para la forma en que los elementos de los escenarios reaccionan al ser golpeados en función del orbe que tenemos equipado en ese momento.

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Las animaciones también son de una calidad espectacular: cualquier personaje, ya sea un protagonista, un enemigo o un NPC, cuenta con un gran número y todas están muy trabajadas. Souldiers es una maravilla para la vista.

¡Y para los oídos! Porque la banda sonora no se queda atrás, con composiciones que también destilan amor por el retro. Hay mucha variedad y melodías realmente pegadizas, como la que se escucha en las llanuras de Tempes o las cañeras canciones de los combates contra jefes.

Una pequeña advertencia antes de terminar: nosotros hemos jugado en PC, donde Souldiers va como la seda y no hemos tenido ningún problema, pero también hemos tenido la oportunidad de probar la versión de Nintendo Switch y, por el momento, es mejor evitarla debido a los problema de rendimiento y bugs que presenta.

Nos han prometido que habrá un parche el día de lanzamiento que corregirá todos estos problemas, pero os avisamos para que lo tengáis en cuenta.

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VALORACIÓN:

Su dificultad puede llegar a desesperar, pero si no os asustan los grandes retos o quedaros atascados sin saber cómo continuar, Souldiers es una joyita que ningún amante del retro, los metroidvania y el pixel-art debería perderse.
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LO MEJOR:

Es una maravilla retro-audiovisual. Acción y exploración metroidvania de gran nivel. Su gigantesco mundo, lleno de secretos y tareas opcionales.
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LO PEOR:

En demasiadas ocasiones, ciertos desajustes en el diseño de enemigos y niveles dan lugar a momentos de frustración.

Plataformas:

Nintendo Switch,

PC,

PS4,

PS5,

Xbox One,

Xbox Series X

Versión comentada: PC

Hobby

85

Muy bueno

Y además

Souldiers

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Plataformas:

Nintendo Switch, PC, PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X

Lanzamiento: