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Análisis

Análisis de This War of Mine Complete Edition para Nintendo Switch

Por José L. Ortega

Versión comentada: Nintendo Switch

Adentrarse en This War of Mine Complete Edition para Nintendo Switch es hacerlo en un juego atípico. Un título basado en la guerra en el que lo importante no es disparar el gatillo, sino sobrevivir en la piel de civiles ante las penumbras inherentes a un conflicto así. Esas personas de las que nunca se habla.

En la entrada de uno de los refugios principales que tienen los protagonistas de This War of Mine Complete Edition para Nintendo Switch hay una pintada en la que pone "Fuck the War!". Sin duda, así se podría resumir el mensaje que pretenden transmitir los polacos de 11-bit Studios con su juego.

This War of Mine se publicó en PC en 2014 y recibió una gran cantidad de críticas positivas debido a su particular enfoque. Más tarde llegaron las versiones en plataformas como PS4 y Xbox One, además de en dispositivos móviles. Ahora llega a la híbrida de Nintendo con todo el contenido publicado hasta la fecha -y con los DLC que llegarán próximamente- y el objetivo de acercarse a quienes no lo pudieron probar en su día.

This War of Mine es una propuesta atemporal debido a su contexto. La maldita guerra nos acompaña desde tiempos inmemoriales. Pero aquí es diferente. Especialmente en el mundo de los videojuegos, donde el conflicto se suele utilizar por pura diversión y sin miramientos, convirtiendo nuestra pantalla en una ensalada de plomo virtual, sin pensar en las consecuencias de disparar el gatillo.

This War of Mine Complete Edition para Nintendo Switch en físico será exclusivo de GAME

El sector también debe aprovechar sus medios para concienciar en este aspecto, aunque aparentemente resulte menos divertido y atractivo que un Call of Duty. El guionista del juego, Pawel Michowski, admitió en la entrevista que le hicimos con motivo de la presentación del juego que no se trata de una propuesta apta para todos los paladares. Pero tampoco lo pretende.

Finalizar This War of Mine deja un poso similar al que se tiene tras ver películas como El Pianista o La vida es bella, por mencionar dos ejemplos comerciales. Y, que los videojuegos tengan un ejemplo como el de dichas obras maestras cinematográficas, solo habla bien del crecimiento y la expansión de la industria.

This War of Mine Complete Edition nos muestra los efectos de la guerra desde el punto de vista de los civiles que tratan de sobrevivir en una ciudad sitiada en la que los recursos escasean. El juego ofrece diversas historias personales, basadas en experiencias reales, de supervivientes de la guerra. Gente mundana y corriente. Hombres, mujeres y niños que sufren desde la impotencia que provoca la escasez del día a día ante un panorama así. Los verdaderos héroes que no se tienen nunca en cuenta. 

Aquí no hay vencedores ni vencidos, y es donde reside la magia de This War of Mine. Una magia muy cruda, ya que el juego tiene la habilidad de hacernos un nudo en el estómago cada poco tiempo con cada pequeño microrrelato mostrado en el desarrollo. Su estilo visual, completamente en blanco y negro, es una exquisitez a la hora de transmitir evidencias sin palabras. Tan solo con el enfoque de su diseño basta para saber que lo que nos espera no resulta agradable. Pero es la cruda realidad de la vida que, desgraciadamente, han tenido que vivir muchas personas. 

Explicar lo que ofrece el juego en palabras es, probablemente, injusto. Es una experiencia personal, y como tal, a cada persona le afectará de una forma.

La premisa principal es la de sobrevivir. Y para ello, tenemos en nuestra mano cómo hacerlo. El desarrollo se divide por días en dos partes. Durante el día debemos tratar de organizar la vida de nuestros supervivientes, mediante un enfoque semejante al de Los Sims. Tenemos que alimentarlos para que mantengan las fuerzas y el ánimo, pero también construir objetos o elementos necesarios para subsistir: una cama para descansar, palas para cavar, estufas para entrar en calor cuando llegue el invierno, tablones para proteger el refugio de asaltantes, tabaco para comerciar o medicamentos cuando enfermen; algo normal en esas condiciones. 

Por la noche toca recolectar recursos para poder realizar las tareas mencionadas y así conseguir avanzar en el día a día. Aquí, está a elección de cada uno, como en la vida real, como proceder. Tenemos a nuestra disposición varias zonas que explorar. Algunas, sin gente o con inofensivos sin techo; otras, custodiadas por el ejército o por civiles que protegen lo que es suyo.

Lógicamente, las últimas son más ricas en objetos que facilitan la supervivencia en la guerra. Se pueden obtener haciendo uso del sigilo; infiltrándonos en la zona sin ser detectados para llevarlas a nuestro hogar. Robando. O bien comerciando con los supervivientes. Habrá quienes nos den una oportunidad de escapar si nos pillan pululando por la zona y otros que disparen sin mediar palabra. Como en la vida real, cada persona reacciona de una manera. Y nosotros también podemos hacernos acopios de armas para limpiar la zona o como elemento disuasorio. Eso pesará en la conciencia de cada uno. 

Porque aquí no hay Game Over. Si un personaje muere, lo perderemos para siempre.

Cada uno de los personajes del juego tiene una personalidad aleatoria; y nuestras decisiones pueden influir radicalmente en su bienestar. Como decíamos, es una obra muy personal, y cada jugador la vivirá de una forma también en función de los personajes a los que tenga que tratar de hacer que sobrevivan hasta el final de la guerra. Un final que nunca sabemos cuándo será, y que en cada partida es diferente. La incertidumbre de saber si la pesadilla acabará pronto, o no. 

Entre esas historias, os podemos contar la de Pavle, Marko y Bruno. Convivieron juntos durante varios días. Al principio todo iba bien, pero todo comenzó a echarse a perder cuando Marko enfermó y durante varios días, la búsqueda de recursos y alimentos fue infructuosa. No había medios para curarle y murió en la cama.

La pérdida de Marko afectó a la moral del grupo, que se preguntaban si merecía la pena seguir o cuándo acabaría esto, si lo hiciera. No tardó en aparecer Anton, un señor bastante entrado en edad que llegó a las puertas del refugio pidiendo cobijo. Su experiencia podía ayudar a sobrevivir y a incrementar la moral del resto de supervivientes.

Pavle era el más rápido del grupo, por lo que resultaba ideal para las incursiones nocturnas, y huir en el caso de que tocara salir corriendo. Los recursos en zonas neutras eran prácticamente inexistentes, y tocaba probar suerte en zonas comunes con otros civiles. Ninguno iba a utilizar armas para no caer en la espiral de destrucción que provoca la guerra.

Pero, la cosa estaba muy mal. Bruno había enfermado y, en una de esas incursiones, a Pavle lo pillaron robando alimentos y medicinas a varios de los supervivientes. No le quedó otra que cogerlos y salir corriendo para asistir a su amigo.

Al día siguiente, Pavle entró en depresión. Se sentía hundido por haberle quitado los pocos bienes que tenían ese grupo de inocentes. Iban a morir por su culpa. No se sentía con fuerzas para hacer nada más que llorar. Anton le daba palabra de ánimo para que no se sintiera culpable; pero al poco tiempo la conciencia le pesaba. Bruno mejoró un par de días; hasta que se agotaron los sustentos que robó Pavle.

Una mañana, Pavle no pudo más y abandonó el refugio. Poco después se supo que unos bandidos le dispararon por la espalda. Al día siguiente, Bruno, que no podía más con el dolor, se suicidó. 

Solo quedaba Anton quien, en plena senectud, no tenía el cuerpo para demasiadas incursiones nocturnas. Lo intentó en vano una noche; le pillaron robando, pero los civiles sintieron lástima ante su estado y le dejaron huir.

Anton solo podía tratar de sobrevivir hasta que llegara el día en el que todo acabara. Sin medios para poder obtener recursos, se limitaba a esperar a que algún comerciante apareciera en la puerta de la casa para cambiar todo lo que tenía por medicinas. Pero no era suficiente y, para más inri, llegó el frío. Anton murió congelado. 

Esto que os acabamos de narrar es una partida de This War of Mine, pero bien podría ser una historia real de cualquier conflicto bélico. Una andanza de esas en las que resulta inevitable que se escapen las lágrimas. 11-Bit Studios asesta un golpe de realidad para que, quienes afortunadamente no hemos vivido esas penurias, tengamos cierta conciencia de los daños colaterales de la guerra. Y tras acabarlo solo podemos decir una cosa:

Fuck the War.

Valoración

This War of Mine Complete Edition para Nintendo Switch es un juego que refleja como ninguno la crudeza de la guerra. No es intenso ni espectacular a nivel visual, pero es capaz de transmitir como pocos al ponernos en la piel de supervivientes tratando de sobrevivir a duras penas en medio de un conflicto bélico.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Concienciación ante la crudeza de la guerra. Propuesta realista y divertida; alternando noche y día. Diversas historias y personajes. Mucho contenido.

Lo peor

Las letras de las cartas son muy pequeñas en Modo Portátil. Propuesta específica para un público concreto.