Crítica de Absolución: Liam Neeson está atrapado en un bucle temporal

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Crítica de Absolución, la nueva película del director noruego Hans Petter Moland protagonizada por Liam Neeson, Ron Perlman, Yolonda Ross y Frankie Shaw. Estreno el 1 enero de 2025.

Hay actores que llenan la pantalla, da igual el proyecto que asuman: si están en el cartel sabes que algo bueno vas a encontrar en la película porque, independientemente de la calidad del proyecto, su mera presencia vale el precio de la entrada.

Liam Neeson es uno de esos actores tocados por la varita del carisma y, dado que es el protagonista principal de Absolución, ya tenemos algo de lo que disfrutar... o de lo que apiadarnos. Porque no hay más que echar la vista atrás para darse cuenta de que este intérprete lleva casi dos décadas atrapado en un bucle temporal dando vida a personajes similares.

Parece que quiere bajarse del carro pero que la inercia se lo impide, así que no para de hacer cosas similares, casi todas muy por debajo de su talento. Con honrosas excepciones y contadas concesiones al género estrella de su filmografía: la acción. De hecho no es arriesgado señalar que sus papeles más interesantes y disruptivos han sido de doblaje... 

Pero es que en este tiempo se nos ha hecho mayor. Al punto de que seguir presentándolo como un héroe no es creíble y los argumentos deben adaptarse a su edad: ya tiene 73 años.

De modo tal que, si hace apenas un mes os hablábamos de El método Knox, hoy os hablamos de una película muy similar: Absolución, en la que de nuevo la pérdida de memoria hace mella en un personaje singular que se viene ganando la vida como uno de los gánsters más temidos y apreciados de su generación.

Los paralelismos son más que obvios: aquí también tenemos a una amante problemática, una necesidad de enmendar errores y resarcir a su hija por haber sido un mal padre (o al menos uno ausente), a lo que hay que añadir las dificultades propias de tener que lidiar con las lagunas mentales cuando se forma parte de una organización criminal a la que hay que reportar resultados.

En suma una trama clónica que de por sí no es particularmente original ni estimulante. Estamos ante el ocaso de un hombre acostumbrado a vivir según sus reglas y que se rehace a sí mismo a raíz de un diagnóstico desfavorable.

Por supuesto, con la clásica dialéctica del individuo enfrentado a la organización; el experimentado y curtido tipo frente a las nuevas generaciones descuidadas, patosas y sin voluntad; el macho alfa frente a una sociedad que ya no comprende ni estima lo que representa. Una óptica crepuscular y hasta plomiza que se desliza también en el plano visual.

El argumento, por decirlo con finura, es bastante rancio. La perspectiva de género tampoco ayuda demasiado: los personajes femeninos son autodestructivos y/o han sido machacados por una figura masculina a la que se adscribe de forma casi indeleble la violencia, el consumo abusivo de alcohol y dos comportamientos-tipo: el abandono de la familia y la carencia de responsabilidad.

Ojo, que ellas, Frankie Shaw y Yolonda Ross, son de lo mejorcito del casting y las que aportan con sus respectivos roles algo de color a la historia saliéndose por la tangente en más de una ocasión. Bastante menos estimulante resulta Ron Perlman en un papel con menos matices en el que ya lo hemos visto desenvolverse antes.

Pero, ¿qué hay de la acción? No es lo que más abunda en Absolución, centrada más en el drama que en un planteamiento estético rompedor, pero hay que reconocer que Moland (que ha venido dirigiendo pelis como Redención o Venganza bajo cero) sabe colocar la cámara y elevar un pelín la propuesta cuando se lo propone.

La trama criminal sirve constantemente de marco y tiene algunos puntos álgidos reseñables, sobre todo porque se producen de forma inesperada y alimentan el lado más interesante en lo que se refiere a "darle vidilla" a una cinta por lo demás bastante taciturna.

Hay un empeño casi enfermizo en mantener en pantalla un estereotipo de tipo duro que se sustenta ya a estas alturas a duras penas, pero el caso es que funciona hasta cierto punto. Es el reverso urbano de los caballeros andantes: una suerte de cuento de hadas llamado a la extinción ahora que el tótem es un abuelo con demencia y más enemigos que aliados.

Valoración

Nota 50

Absolución no es una mala película pero se resiente por el hecho de no contar con una sola idea original: todo lo hemos visto antes ya y probablemente demasiadas veces.

Lo mejor

El rol de Frankie Shaw es probablemente el más creíble de un guión algo desfasado.

Lo peor

La constante sensación de dejà vu y ver a Neeson desperdiciado una vez más.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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