Crítica de El método Knox, con Michael Keaton delante y detrás de la cámara

Diamond Films

Crítica de El método Knox (Knox Goes Away), un thriller noir dirigido y protagonizado por Michael Keaton con Al Pacino y James Marsden como secundarios. Estreno el 8 de noviembre.

Michael Keaton es un nostálgico: así lo atestigua en su nueva película, El método Knox, en la que no solo asume el rol protagonista sino que además se convierte en su segundo trabajo como director tras Caballero y asesino, de 2008. Han tenido que pasar 16 años para que vuelva a ponerse detrás de la cámara y ha escogido un thriller noir reposado y clásico a más no poder.

Se acompaña de secundarios bien interesantes como Al Pacino, James Marsden, Ray McKinnon o Joanna Kulig, pero es su personaje alrededor del que orbitan los demás. Es el que plantea el conflicto principal y mueve la trama.

El guión, algo predecible y no particularmente original, corre a cargo de Gregory Poirier (creador de la serie Missing). No está de más advertir a los espectadores que no se trata de una película de acción y que su ritmo es bastante sosegado: mejor ceñir las expectativas a lo que se va a ver.

Cuando la memoria se desvanece

El método Knox nos presenta a un asesino a sueldo frío y despiadado que lleva años operando a las órdenes de su patrón, Xavier, Crane junto a su compañero Thomas Muncie.

Un buen día, hace un misterioso viaje en solitario para visitar al médico y recoger unos perturbadores resultados: aquejado de una demencia precoz y de rápida evolución, descubre que perderá la memoria en el transcurso de las próximas semanas.

Con el ánimo de sanear sus cuentas y poner sus asuntos en orden, contacta con su hijo, del que se había desentendido con el paso del tiempo. De hecho, aunque su relación ha sido muy distante, lo necesita más que nunca porque se ha metido en un embrollo que puede destrozarle la vida.

John Knox, apodado por sus amigos como Aristóteles por su amor por la Filosofía, va a tener que afrontar la tarea más complicada de su carrera criminal: encubrir las torpezas derivadas de sus lagunas de memoria mientras protege a su hijo y liquida sus bienes para asegurar el futuro de las pocas personas que le importan.

Es una carrera contrarreloj dado que dos investigadores de la policía van tras sus pasos y no piensan dejar que se vaya de rositas, lo que le obligará a hacer algún que otro quiebro en sus planes.

El método Knox es una cinta que adquiere la forma de colección de capítulos en función de la cercanía de la amenaza: el momento en el que Aristóteles terminará de perder la capacidad para concentrarse, para retener información, para recodar quién es y qué debe hacer.

Lo veremos padecer también alucinaciones, desorientación y visión borrosa, en grado variable. Es por ello que entra de lleno en el terreno del drama personal y familiar. Hablamos de un hombre solitario cuya relación más estable es una escort que le visita de forma religiosa cada semana y con la que tiene un enganche emocional bastante endeble.

Hará lo que cree que debe hacer para irse en paz, pero cuenta con apoyos frágiles para lograr sus objetivos porque su profesión (y no su intelecto, que tiene dos doctorados en Lengua Inglesa e Historia), es la que ha definido su existencia.

La fotografía, oscurísima, de Marshall Adams (Better Call Saul), le aporta una pátina extra de melancolía a un metraje de por sí plomizo y, por qué no decirlo a las claras, aburrido por momentos. Los giros de guión se pueden anticipar con facilidad y el desarrollo de los personajes resulta simplón, con el héroe de ego hinchado como eje de la trama.

En resumidas cuentas El método Knox es una película correcta, sin más, de esas que cumplen su función aunque no consiguen ser trascendentales... y eso que tenía en el corazón del guión la idea de la permanencia en la memoria. Ni por el tratamiento del conflicto que aborda ni por su resolución conseguirá resonar emocionalmente en la audiencia.

Valoración

Nota 60

Keaton cumple pero no deslumbra con una película que al final depara pocas sorpresas y no es particularmente memorable.

Lo mejor

El estilo clásico de la dirección y la premisa principal de la película, bastante intrigante.

Lo peor

La fotografía plomiza y el ritmo de la narración, que en ocasiones se hace pesado.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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