Crítica Arcane temporada 2 acto 2: una vuelta a donde todo empezó y un salto al vacío lleno de incógnitas

Crítica de Arcane temporada 2 acto 2 con tres episodios llenos de momentazos, cierres de arcos narrativos con nostálgico sabor y un cambio en el discurso y trama que puede pillar a muchos fans de League of Legends con la guardia baja.

Esperar lo inesperado... Arcane nos ha enseñado a dejarnos llevar por sus historias dentro del universo de League of Legends, pero tras un primer acto muy rebelde, que no se andaba con tonterías, la serie de animación de Netflix ha metido un importante volantazo. 

Fortiche se ha animado a desatar el poder de lo arcano de una manera algo inesperada, haciendo que la propia naturaleza de la serie vire hacia nuevos derroteros nunca antes vistos. Arcane muta hacia lo metafísico, mientras sana las heridas del pasado.

Solamente quedan tres episodios para que termine la segunda temporada... y con ello la serie se despida para siempre. ¿Qué planea Riot Games para su universo? Arcane puede estar plantando la semilla de lo que está por venir.

Lo cierto es que los dos primeros capítulos de este segundo acto nos han dejado el cierre casi completo a uno de los arcos más importantes de la serie. Sin embargo, el último ha supuesto un cambio... que puede generar cierta controversia.

He tenido que ver varias veces cada capítulo y pese a que la primera impresión fue algo negativa, a cada visionado, la serie me volvía a atrapar un poquito más. ¿Cómo? Pues te lo cuento en esta crítica de Arcane temporada 2 acto 2.

Arcane cierra profundas heridas familiares

Fortiche repite una de las jugadas que mejor le han salido en anteriores actos y fuerza un cambio de ritmo que separa lo visto en los tres anteriores episodios, que terminaban con una Caitlyn comandando a una belicosa Piltover.

La serie no se molesta en transmitir el arduo proceso de "pacificación" de Zaun y tira a la cara del espectador una nueva realidad dentro de la ciudad subterránea. La guerra ha terminado y el yugo de Piltover asfixia a los habitantes de Zaun.

La trama vuelve a profundizar en Jinx, que continúa evolucionando mientras empieza a dejarse entrever que las viejas rencillas cada vez importan menos. Hay un cambio en el personaje y es de agradecer que no se estanque. La agilidad y frescura marca de la casa no faltan a su cita.

Mientras tanto, las intrigas políticas que llevamos viendo durante toda la producción de Netflix van mermando poco a poco y dan paso a otro tipo de interrogantes relacionados con Noxus y ese misterioso grupo denominado como "Rosa Negra".

No hay respuestas, pero sí muchas dudas sobre lo que busca la organización mágica. Aunque esta trama parece ser solo una mecha que comienza a prender y que amenaza con reventar todo por los aires en el cierre de la próxima semana.

El verdadero motor de este segundo arco es una suerte de vuelta al pasado, a cuando Vi y Powder aún eran unas crías que correteaban bajo la protectora sombra de Vander. Los episodios por fin cierran (o parecen cerrar) las heridas entre las dos hermanas.

Tras un combate apoteósico, ambas se reencuentran bajo un nuevo contexto impulsado por un nuevo campeón, que sufre un rediseño para confirmar una de las teorías más establecidas por los fans de League of Legends. El lobo ha regresado.

Sin entrar en spoilers, la presentación del personaje es tremendamente fiel a la identidad del campeón en el juego, pero puede que algunos jugadores sientan que "ese no es el W****** que conozco". Aun así, la transformación es impresionante.

Y hablando de transformaciones... Vi teñida de negro es absolutamente espectacular. Escenas como el arranque del quinto episodio dejan muy claro por qué Arcane es una de las mejores series del momento. No hay sorpresas, pero da gusto cómo Fortiche inicia cada capítulo.

En general, los dos primeros episodios ofrecen una buena ración de sentimentalismo, sirviéndose de un flashback que pone los pelos de punta y momentos a cámara lenta en los que cada plano supera al anterior, mientras se sustentan en una banda sonora capaz sacarte un par de lágrimas.

Y después de un emotivo reencuentro, Arcane cambia. El final del quinto episodio te deja con una ceja levantada. Viktor y su trama entran dando un portazo. Sin duda, este es uno de los momentos que más pueden pillarte por sorpresa.

La búsqueda de lo arcano vira hacia divinos derroteros

Sin demasiadas tramas políticas, más allá de Ambessa dando guerra y luchando por sobrevivir, Arcane se lía la manta a la cabeza para cambiar de tercio y pasarse a lo esotérico con un Viktor que trasciende al papel de divinidad apoyado en la iconografía de lo sectario y comunal.

El núcleo hex del que tanto hemos visto en el pasado, ya nos mostró lo que era la primera fase en la transformación del científico, pero el sexto episodio de esta temporada hace que todo vaya mucho más allá... hacia un plano casi metafísico.

Este segundo acto de Arcane ofrece una nueva visión de lo grande que puede ser el universo de Runeterra. Piltover y Zaun son solo una pequeña "mancha" dentro de un mundo en donde cualquier cosa es posible. Esa mayor proyección puede no gustar a todo el mundo.

La trama de la comunidad "hippie" de Viktor y el inicio de esa confrontación con Jayce crece de forma inesperada hasta un punto algo peligroso que amenaza con llevarse por delante todo lo que se ha construido previamente la serie, más asentada en los conflictos terrenales.

Sin embargo, el resultado final será el que dicte sentencia. De momento, lo que queda claro es que el Heraldo de las Máquinas (así se le conoce en el juego de Riot Games) ha recibido un curioso lavado de cara que puede tornarse en cualquier cosa.

Además, este último capítulo ofrece un nuevo giro para Caitlyn, que vuelve a reencontrarse con su "pastelito"; algo que puede llevarnos al punto de partida inicial en el que estaba el personaje antes de esta segunda temporada. Ese cambio de actitud no llega a entenderse tanto como el primero.

Lo que también puede acusar algo de cansancio es la repetición de una fórmula espectacular, pero cuyo uso acaba por ser demasiado predecible. Todos los capítulos pecan de tener una conclusión algo sensiblera recurriendo a un tema musical emotivo y al uso de ciertos recursos cinematográficos.

Por suerte, el guion no flaquea y sigue dejando claro que esta serie tiene calidad par dar y regalar. Eso sí, recomiendo ver este segundo acto con calma para asimilar todo. Pese a algunas reticencias, no puedo dejar de pensar en cómo va a terminar todo esto. Arcane no parece temerle a nada.

Valoración

Nota 82

El segundo acto de Arcane temporada 2 cierra uno de los mayores conflictos de la serie mientras dispara a la cara de los espectadores una nueva trama que se separa de todo lo visto hasta el momento... y que puede generar ciertas dudas; todo bajo un estilo audiovisual absolutamente espectacular.

Lo mejor

Los comienzos y cierres de cada episodio. La presentación de cierto campeón. Otro cambio de ritmo sorprendente. La nueva "Vi emo".

Lo peor

Viktor divinizado despierta divisiones. Demasiada incertidumbre ante el arco final. Repetición de la fórmula "camará lenta-canción épica".

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David Rodríguez

Redactor

David Rodríguez es redactor y analista en HobbyConsolas. Especializado en videojuegos, se dedica a cubrir la actualidad del sector mediante noticias, críticas, artículos de opinión y vídeos.

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