Crítica de Asalto al Banco Central, una miniserie basada en hechos reales con luces y sombras

Crítica de Asalto al Banco Central, la nueva miniserie de Daniel Calparsoro para Netflix con Miguel Herrán, María Pedraza, Isak Férriz y Patricia Vico. Estreno el 8 de noviembre.
El prolífico director Daniel Calparsoro regresa a la pequeña pantalla tras Operación Marea Negra y Hasta el cielo: la serie con una miniserie de cinco episodios que estrenará el próximo viernes: Asalto al Banco Central. En ella se unen dos de los ingredientes que suelen sazonar sus trabajos: una historia real y un intento de atraco violento, a lo que se suma una trama política subsidiaria.
Se trata de una de esas obras que dan ganas de consumir en un atracón: está rodada con su habitual sentido del ritmo reforzado por su inseparable banda sonora de Carlos Jean a la que se suman éxitos ochenteros del calibre de Super Superman, de Miguel Bosé, o Rumore, de Raffaella Carrà.
Al conjunto hay que sumarle la fotografía de Tommie Ferreras que juega a aportarle una textura peculiar a la imagen con fuertes contrastes y virados de color que tratan de trasladarnos más de cuarenta años atrás en el tiempo.
Asalto al Banco Central tiene poco que ver con La casa de papel más allá de haber encontrado su hogar en Netflix, contar como premisa principal con un atraco multitudinario con rehenes y la presencia de Miguel Herrán (Modelo 77).
El eje central de la narración no es el pulso entre las autoridades y una mente preclara sino que se aleja de frivolidades para lanzar una de las hipótesis más consolidadas sobre la verdadera razón (indemostrable hasta la fecha) que pudo estar detrás de este hecho insólito y que estaría relacionada con el intento del golpe de Estado del 23-F.
Todos al suelo
Asalto al Banco Central nos desplaza al mes de mayo de 1981 en pleno centro de Barcelona. Un grupo de encapuchados entra en la sede del Banco Central y la toma por la fuerza obligando a trabajadores y clientes a permanecer retenidos en su interior.
Los asaltantes utilizan un código para comunicarse entre ellos, con la idea de evitar delatar sus nombres de pila: usan números. Además filtran una serie de condiciones a la prensa que hacen estallar las alarmas. Piden la liberación de los "héroes" del 23-F con Tejero como principal representante.
De forma paralela, una joven periodista vasca llamada Maider se incorpora a la redacción de un periódico local y, con la ayuda de Berni, un fotógrafo legendario en horas bajas, se embarca en la tarea de descubrir quién está tras el atraco y cuál es su verdadera intención, obteniendo una fuente cercana a la investigación fiable a la que acudir para fundamentar sus publicaciones.
Lo que comienza como un espectacular atraco en el que hay en juego 800 millones de pesetas y cerca de 300 personas, pronto se convierte en una ratonera puesto que los planes de fuga del grupo se vienen abajo. Pero llegar al fondo de la cuestión será muy complicado. De hecho, a día de hoy solo hay hipótesis plausibles de lo que sucedió.
Con estos mimbres, queda claro que el guión de Asalto al Banco Central, escrito por Patxi Amezcua (Infiesto), entra de lleno en el campo de la ficción especulativa. Calparsoro consigue que el interés no decaiga, incluso cuando el último episodio se extiende prácticamente a una hora, aumentando notablemente la duración del resto, que median los 40 minutos.
Uno de los mayores aciertos de la serie es contar con un reparto de lo más solvente: acompañan a Herrán, María Pedraza, Isak Férriz y una larga lista de secundarios excepcionales como Tito Valverde, Patricia Vico o Hovik Keuchkerian.
Menos acertada es la puesta en escena. Aunque la dirección artística, la foto y el diseño de producción buscan emular la época con todo tipo de detalles: vehículos, vestuario, caracterizaciones, elementos de atrezzo y demás, hay situaciones que resultan inverosímiles y en exceso simplificadas.
La escala del atraco es acertada, pero en un plano más íntimo los diálogos pierden naturalidad y credibilidad. Por lo demás, Asalto al Banco Central se atreve a señalar nombres y dejar constancia de los agujeros de la que durante mucho tiempo se consideró una modélica Transición de poder en esta España nuestra.
Y también las fuertes tensiones a las que estuvo sometida la convulsa década de los ochenta: desde le epidemia de heroína que azotó las calles hasta la inestabilidad política y militar, la aparición de grupos violentos compuestos por bandas de ladrones, grupos filoanarquistas o el terrorismo. La historia peca de sobreexplicarse demasiado a veces, pero habrá quien lo necesite.
En suma, además de ser un entretenimiento digno, la serie nos retrotrae a un episodio de nuestra historia reciente apasionante, complejo y nunca del todo dilucidado. Espolea la curiosidad para seguir indagando y contrastar las recreaciones fieles de las partes ficcionadas.
Valoración
Nota 72
Una miniserie valiente, adictiva y con ritmo que nos lleva a un conflicto reciente espoleando nuestra curiosidad. Recomendable.
Lo mejor
El tema escogido, la ambientación y las interpretaciones. Tiene pulso y genera interés adicional más allá de lo que se nos cuenta.
Lo peor
Hay situaciones poco verosímiles y demasiado simplificadas.
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Plataforma
Netflix
Título original
Asalto al Banco Central
Género
Thriller
Temporada
1 temporada (cerrada)
Pais
España

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

