BoJack Horseman temporada 4
Análisis

Crítica de BoJack Horseman temporada 4, ya en Netflix

Por Daniel Quesada

El caballo con la carrera más larga vuelve a sorprendernos en Netflix con su cuarta temporada. ¿Sobrevivirá a Mr. Peanutbutter, su propia madre y la loca vida de Hollywood?

Hay pocas series de Netflix con más solera y carisma que BoJack Horseman, esta creación de Raphael Bob-Waksberg centrada en una antigua estrella de sitcoms de los 90, que ahora vive centrada en su decadencia y autocompasión. A lo largo de las tres temporadas anteriores de esta serie de animación para adultos, hemos visto de todo: problemas radicales con las drogas, sexo imprudente, alcoholismo y, sobre todo, una absoluta incapacidad de BoJack para ser feliz junto a sus allegados.

Parece que los responsables de la serie han tomado nota acerca de que muchos usuarios la consideran una de las series más tristes (incluso deprimentes) de la televisión actual, por lo que para la temporada 4 de BoJack Horseman han afinado más el tiro. Por supuesto que hay momentos autodestructivos y de precipitación hacia el abismo (si no, no sería BoJack), pero ellos se han mezclado con una mayor variedad de propuestas en diferentes frentes.

Ojo, pequeños spoilers de la temporada 3 de BoJack Horseman

BoJack Horseman temporada 4

El primero de estos frentes, cómo no, es el propio guión, que arranca con un BoJack evadido del mundo y un señor Peanutbutter dispuesto a presentarse a gobernador de California. Por su parte, Diane trabajo como bloguera en una oficina super cool, lo que nos lleva a tres ramificaciones de la trama, a las que hay que unir nuevas propuestas para los personajes recurrentes (¿conseguirá la Princesa Carolyn tener un hijo?) y, sobre todo, dos nuevos personajes cruciales en esta temporada. La primera es la propia madre de BoJack, que vive en un asilo y está senil perdida. La segunda es Hollyhock, una joven que asegura ser fruto de un "polvo" de BoJack con una mujer desconocida, hace 17 años. Ella jugará un papel crucial en el desarrollo del protagonista.

Fin de los spoilers

Todas estas tramas tienen peso por sí mismas, pero sirven también para articular la crítica más amplia de la serie al presente de los medios de comunicación y nuestra sociedad en general. A nadie se le escapa que los constantes golpes de suerte de un palurdo como el señor Peanutbutter son un dardo envenenado hacia la presidencia de Donald Trump, ya que en ambos casos parece importar más que se digan palabras grandilocuentes que el hecho de que éstas tengan sentido. También hay margen para abordar los reality shows absurdos (¿una competición para ver quién tiene el mejor culo?), la cultura del clickbait o el politiqueo detrás de las películas de Hollywood, en el que han de medir constantemente cuándo lanzar películas salvajemente violentas sin que nadie se ofenda porque las relacione con la violencia del mundo real.

BoJack Horseman temporada 4

Las sátiras llegan cargadas de un sarcasmo bien tirado ("este presentador es un hombre, blanco y guapo, así que aunque no es mi campo de conocimiento voy a opinar igualmente"), que hacen que el desarrollo de la temporada 4 de BoJack Horseman se haga muy entretenido. También hay una enorme ración de cameos (algunos, con las voces de los actores reales y otros no), desde el director de Los Soprano David Chase hasta la actriz de Mujeres Desesperadas Felicity Huffman.

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Es cierto que muchos de estos cameos serán más reconocidos por el público norteamericano que por el español, pero si sois cinéfilos y/o, exploradores del mundo televisivo agradeceréis las constantes perlas. Kudos, por cierto, para una Jessica Biel que se ríe de sí misma y de esa sociedad frenética que pronto la convertirá en la "futura pregunta difícil del Trivial".

BoJack Horseman temporada 4

El bombardeo constante de puyas y sátiras se mezcla con unos diálogos supersónicos, en los que se suceden los juegos de palabras y los dobles sentidos. Esto es una marca de la casa para BoJack Horseman, que sin duda se disfruta mucho más en versión original (a pesar de que el doblaje al castellano es muy bueno) debido a los ya citados cameos y a la enorme proliferación de trabalenguas. Os recomendamos que veáis los capítulos con calma y bien espaciados, porque hay tantos recursos en ese sentido que podéis acabar con la cabeza un poco saturada. Por suerte, para desaturar un poco contamos con un Todd más productivo y divertido que nunca (ojo a sus frases, del tipo "llámame cuatro de cada cinco dentistas, porque lo apruebo"). Falta le hacía, después de una temporada 3 que lo tomó demasiado en serio. ¡Nosotros también queremos un trono dron!

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Otro elemento que ha ganado enteros es el visual. Aunque el 90% del tiempo se mantiene el estilo "clásico" en la animación, hay varios momentos en los que se nos presentan ideas estéticas muy curiosas, como las reflexiones mentales de BoJack en las que todo recuerda a los cartoons más irreverentes de los 60 y 70 o, sobre todo, el capítulo dedicado a la demencia de su madre, brillantemente dirigido y editado.

BoJack Horseman temporada 4

Al final, hay tanto que abordar que ciertos personajes y subtramas no llegan a explotarse tanto como se debería, pero esta cuarta temporada de BoJack Horseman, aun con sus necesarios momentos deprimentes y su irremediable cliffhanger nos ha parecido la más completa y satisfactoria de todas. Nos plantea muchos aspectos sobre los que reflexionar, reparte más justicia con los propios personajes (incluído un BoJack que, al acabar, no nos parecerá TAN patético) y, sobre todo, nos entretiene y divierte más. Que vale que los dibujos animados para adultos tienen derecho a ponerse todo lo serios que quieran, pero también queremos disfrutar del viaje, leñe.

Valoración

Posiblemente, la temporada más equilibrada y la que mejor sabor de boca deja, y eso que tiene tiempo para abordar temáticas, personajes y estilos visuales muy variados

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

Su capacidad para criticar la vacuidad de nuestra sociedad actual. Algunos experimentos visuales y narrativos que dan en el clavo.

Lo peor

Su obsesión por los juegos de palabras y trabalenguas llega a ser extenuante. Hay tantos personajes que falta tiempo para abordarlos todos.

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