The Hole in the Ground
Análisis

Crítica de Bosque Maldito, película de terror a lo Hereditary

Por Rafa Domínguez

Crítica de Bosque Maldito (The Hole in the Ground), dirigida por Lee Cronin. La película de terror irlandesa que quiere convertirse en la Hereditary de 2019 está protagonizada por Seána Kerslake, James Quinn Markey, James Cosmo y Kati Outinen, entre otros. El estreno de Bosque Maldito en España es el 19 de julio de 2019.

"La Hereditary de 2019", reza el cartel promocional de Bosque Maldito (The Hole in the Ground). Una campaña de promoción que podría convertirse en un arma de doble filo por compararla con la que para muchos fue la mejor película de terror de 2018.

Bosque Maldito es la ópera prima de Lee Cronin, el director y guionista irlandés que entusiasmó a la crítica con su cortometraje Ghost Train en 2013. El terror regresa a los cines este verano para que no echemos de menos los pelos de punta del frío del invierno. La película está protagonizada eminentemente por intérpretes irlandeses, entre quienes destaca su pareja protagonista, Seána Kerslake y el pequeño y escalofriante James Quinn Markey, además de James Cosmo (Juego de Tronos) y Kati Outinen.

El festival de Sundance acogió positivamente la premiere mundial de la película en el pasado mes de enero, pero ¿conseguirá llevarse la etiqueta de mejor película de terror de 2019? Aún cuando recoge ciertos resortes de la estremecedora Hereditary, hay otro nombre que no dejó de resonar en mi cabeza cuanto más se desarrollaba la película: The Babadook. Cine de autor irlandés, terror y una buena ola de calor. ¿Qué más podríamos pedir?

De referencias que no fueron

Con razón nos decía Lee Cronin que él, siendo irlandés, no estaba muy acostumbrado a las lindezas del clima del Madrid de 40 grados a la sombra. Ni 'jumpscares', ni monstruos, ni efectos de sonido; lo primero que nos quita el aliento en Bosque Maldito son los espléndidos paisajes otoñales de la Irlanda rural. Allí se mudan Sarah (Seána Kerslake) y Chris (James Quinn Markey) O'Neill, la pareja de madre e hijo que se apartan de una vida que quiere ser más estremecedora de lo que nos transmite en la pantalla.

The Hole in the Ground

Alejada de un pasado que deja cicatrices, Sarah se hace con la que parece ser la casa más alejada del pueblo. El lugar perfecto para desconectar, pero también para que empieces a protagonizar alguna que otra pesadilla. A escasos metros de su hogar se encuentra el inicio de un bosque que esconde un gigantesco y misterioso agujero en la tierra al que ninguno querríamos acercarnos. Una especie de sumidero terrorífico al que la banda sonora y los planos contados y perfectamente ejecutados sacan todo el partido necesario para despertar nuestro interés.

Nuestro viaje por el terror seguirá los pasos de ella, tan lentos y agobiantes como la presión de estar a punto de rechazar a tu propio hijo. Porque de eso es de lo que trata Bosque Maldito: ¿y si tu hijo ya no es quien dice o parece ser? Una nueva coincidencia en el tiempo que a más de uno recordará a The Prodigy, estrenada a principios de año y que también tira del "niño que da mal rollo", como dijo nuestra querida Raquel Hernández; y que a un servidor le ha recordado más a la maravillosa The Babadook, salvando las diferencias.

The Hole in the Ground

Y llegamos al punto más interesante: las influencias que no son y que ojalá fueran. Contaba el autor que la creación de Bosque Maldito ha supuesto los últimos 10 años de su vida y que, por tanto, no podría haberse inspirado en la película de 2014 dirigida por Jennifer Kent. Una verdad, pero una de las crudas, porque en la comparación entre ambas encontramos lo que hace de Bosque Maldito una película que se queda a las puertas de haber explorado el terror más real al que sólo rasga la superficie.

Ofrece pasajes realmente inquietantes; más cuanto más avancemos en la película. Se nutre de la escalofriante interpretación de James Quinn Markey (quien, por cierto, participaba en la primera película de su vida) y de su madre en la ficción, Seána Kerslake. También hay un gran trabajo detrás de la banda sonora, de la fotografía dominada por el cromatismo del otoño que nos deja unos bellísimos planos estáticos y de una psicología de imagen que consigue transmitirnos el agobio tanto físico como psíquico necesario para agarrarnos, especialmente en el último tramo de la película, a nuestras butacas. Pero por el camino nos deja un arranque con dudas y, especialmente, ese trasfondo que estaba planeado y que termina sepultado bajo ciertas capas de efectismo.

Uniendo el terror con el drama familiar, esta película de terror encierra en su trama una realidad aterradora a la que sólo mira de soslayo. Ese punto de riesgo con el que tan difícil es acertar en el cine de autor habría ofrecido una capa más compleja, más íntima, que podría llevarla a una dimensión más allá del terror de verano en el que se enclaustra. Son los matices los que consiguen que este género pueda ser algo más que pasar un mal rato y, aunque tampoco ofrezca unos personajes fuera de lo rutinario, tenía en sus manos ofrecernos el menú completo.

Fuera de las esperanzas de profundidad, la película consigue crear suficiente incomodidad en el ambiente como para proponer su visionado. Aún cuando las migas que lanza por el camino son algo evidentes, el conjunto funciona en ese plano efectista que comentábamos antes.

Expectativas y esperanzas

El debut de Lee Cronin en el que es su primer largometraje es ciertamente interesante. No creo que el propio director desease una comparación con Hereditary, pero ya sabéis: las campañas de promoción son como un tiburón en una piscina. Cargar con la losa de una comparación tan atrevida no es tarea fácil, pero el trabajo detrás de la dirección y la construcción de la historia con referencias al folclore de la tierra ha conseguido el atractivo suficiente como para sumarse a la lista de cintas para no perderse que nos está dejando Irlanda en los últimos años.

The Hole in the Ground

Lástima que el guion no termine de lanzarse a la piscina. Entre las capas de la narración subyacen líneas mucho más interesantes que la rutina del terror de verano. Desde referencias psicológicas a reflexiones emocionales respecto al drama familiar; Bosque Maldito es de esas películas que trabajan con gracia bajo un ritmo lento y opresivo, pero que se desvanecen con menos sutileza tan pronto hayan pasado los títulos de crédito.

Valoración

Bosque Maldito es ese amigo que quiere ser subversivo, pero termina dejándose llevar por los vicios de la sociedad. Una buena atmósfera y un buen trabajo actoral dejaban en sus manos ofrecer una lectura interesante sobre las emociones y el drama familiar, pero termina recorriendo con cierta sutileza los caminos del efectismo.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Las interpretaciones, la banda sonora y la selección de planos.

Lo peor

El escaso riesgo a la hora de explorar reflexiones que están ahí, pero que prefieren dejar en segundo plano.

Y además