Crítica de La buena letra, un delicado drama cargado de subtexto con una Loreto Mauleón sublime

Crítica de La buena letra, la nueva película de la guionista y directora Celia Rico Clavellino en la que la protagonista, Loreto Mauleón, brilla con luz propia. Estreno el 30 de abril de 2025.
La guionista y directora sevillana Celia Rico Clavellino, que tiene en su curriculum películas como Viaje al cuarto de una madre o Los pequeños amores, suma al mismo la adaptación de la novela de Rafael Chirbes La buena letra.
En la traslación a la pantalla, el relato se nutre de una cuidadísima puesta en escena que busca el mayor realismo posible, además de una dirección de actores que se decanta por la contención, consiguiendo que cada gesto, cada palabra o silencio, sean importantes para la historia.
En el centro de la misma, una Loreto Mauleón (Querer) sublime que profundiza en su personaje hasta tocar el tuétano: sus expresiones, sus gestos, sus decisiones conscientes... los espectadores somos partícipes de cómo se siente en cada momento sin que haya una sola concesión al histrionismo.
Pero quizás lo más interesante de La buena letra es que, más allá de mostrar de forma diáfana idiosincrasias, de mostrar la postguerra con afanada pulcritud y de meternos en un hogar para ver cómo se comportan los individuos, es una película bellísima de introspección.
Esto es gracias a elementos plásticos como la fotografía, que le saca jugo a las luces bajas, los visillos, los quinqués y la austeridad de un hogar humilde. Pero también gracias a una protagonista que vive encorsetada y a la que llegamos a conocer muy bien, con sus sueños y sus metas.
Lo que eres y lo que aparentas ser
La buena letra nos desplaza a un pueblo valenciano en plena postguerra. Tomás y Ana forman un matrimonio modesto que se enfrenta como puede a la miseria que les ha tocado vivir. Él trabaja duramente para ganarse el jornal mientras que ella atiende a su suegra y su hija encargándose de las labores domésticas mientras que araña el tiempo que puede para conseguir un extra con la costura.
Tras meses sin saber nada sobre el paradero de su hermano Antonio, Tomás le propone a su esposa que lea sus diarios para imitar su letra y escribir falsas cartas en su nombre que su madre pueda ver, haciéndole creer así que se ha exiliado a Buenos Aires, donde le crean una vida ficticia feliz.
Ana descubre así el alma sensible de su cuñado, aficionado a la poesía, soñador e idealista, muy lejos de su pragmático marido. Se abre ante sus ojos un mundo que le era ajeno y que le resulta muy atractivo.
Sus vidas se ponen patas arriba cuando Antonio reaparece un buen día: liberado ya de la cárcel, exhibe un comportamiento peculiar. Pasa por momentos de depresión y de euforia y deja claro que no tiene habilidades ni voluntad para trabajar. Su objetivo será medrar para no volver a pasar por el calvario de las estrecheces.
Igual que un día llega, otro día se va. Tomás sufre por el destino de su hermano y Ana no sabe qué pensar hasta que un día reaparece en sus vidas de la forma menos pensada.
La buena letra es una joya visual y sonora. Una de esas películas en la que es tan importante lo que se dice como lo que se queda flotando en el silencio y en la que hay que leer siempre entre líneas.
Más allá del cosmos del hogar de Ana y Tomás, lo que la película nos quiere mostrar es lo que bulle en el interior de ella y eso se construye en base a muchas microexpresiones, pequeños momentos de intimidad y mucho lenguaje audiovisual.
Ni siquiera cuando tiene un rapto de sinceridad en el que se vuelve discursiva y se atreve a verbalizar algunas de las cosas que ha sentido, deja de estar bajo control. Pero los espectadores ya hemos entablado una relación tan íntima con ella, que podemos ver todas las capas que hay debajo de sus declaraciones.
Los valores de producción de La buena letra son exquisitos poniendo un especial énfasis en hacer palpable la realidad. Quien tenga fotos de estos años en su casa podrá ver reflejado aquí un trabajo de documentación muy fino: desde los pucheros hasta los azulejos; desde las toquillas hasta el bordado de las camisas. Se puede enmarcar cualquier fotograma de la película.
Y Loreto Mauleón está muy bien acompañada por Roger Casamajor, Enric Auquer, Ana Rujas y Teresa Lozano. Un reparto escogido con mucho tiento para darle a la historia los ingredientes que necesita.
Es, en suma, una pequeña obra maestra que trasciende el costumbrismo para entregar una pieza audiovisual precisa y preciosa.
Valoración
Nota 85
Preciosa adaptación en la que se mima la puesta en escena y se busca la verosimilitud. No hay gesto baladí ni secuencia que no aporte información al viaje emocional de la protagonista.
Lo mejor
La historia, la ambientación, la fotografía y las interpretaciones. Es una cinta sutil, cuajada de detalles y elocuentes silencios.
Lo peor
Se va volviendo cada vez más densa, lo que pondrá a prueba a los espectadores más impacientes o menos acostumbrados a un tempo tranquilo.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

