Crítica de Como agua para chocolate, una adaptación deliciosa

Crítica de Como agua para chocolate, una adaptación deliciosa de la novela homónima de la novela de Laura Esquivel y de "El diario de Tita" para Max.
Seis episodios compondrán la nueva adaptación de "Como agua para chocolate" y "El diario de Tita" de Laura Esquivel. Una de las obras reconocidas como un exponente del realismo mágico mexicano y que ahora saltan a la plataforma Max de la mano de Salma Hayek, como productora.
La historia es bien conocida y requiere por una parte de un diseño de producción acorde con la ambientación, dado que hay un trasfondo social muy determinado que impacta de lleno en la historia de los personajes. Por otra parte, la realidad y la fantasía se dan la mano en no pocas ocasiones, así que son imprescindibles los efectos especiales y cierto grado de imaginación en la puesta en escena.
Como agua para chocolate cumple con las expectativas apoyándose en un reparto que funciona muy bien, incluso a pesar de que ciertos fichajes del casting, como Irene Azuela, parezca demasiado joven para el papel que tiene que defender.
En general, la serie opta por exprimir la química entre los personajes y por hacer un esfuerzo encomiable para hacer de los fogones el lugar evocador, mágico y litúrgico en el que la protagonista conjuga sus sentimientos con los ingredientes de sus recetas. Y le sale bastante bien: te chupas los dedos mientras comprendes el poder de la alquimia culinaria.
La historia de Tita desde sus ingredientes más puros
Como agua para chocolate cuenta la vida de Tita de la Garza que, ya desde su nacimiento, entre las cebollas de la cocina, fue especial. Criada en la cocina de la sirvienta Nacha, conoció los secretos de sus recetas y comenzó a desarrollar el don de traspasar sus esperanzas, miedos y anhelos a los platos que cocinaba.
Su madre, que siempre la trató con frialdad, quiso que la cuidara hasta el día de su muerte, honrando una tradición familiar y evitando que se casara.
Pero ella estaba enamorada desde niña de Pedro Muzquiz, que pidió su mano sin éxito. En su lugar le ofreció la de su hija mayor, Rosaura, haciendo desgraciada a Tita como nunca antes.
Así arranca una historia en la que el amor trata de abrirse paso entre convenciones sociales anticuadas, aires de revolución, impedimentos de todo tipo nacidos desde la envidia y fabulosos alimentos cocinados desde el corazón de un ser doliente.
Como agua para chocolate no decepciona y consigue actualizar con éxito una historia en la que hay involucrado mucho talento. La acción avanza a buen ritmo, la ambientación y puesta en escena es muy adecuada y el reparto lo pone todo de su parte para componer un relato que se consume con verdadero placer.
Porque, más allá de su premisa y del mundo en el que lo real y lo ficticio se fusionan en un relato casi legendario, es hermosa de contemplar, de tal modo que apetece entrar en el mundo que propone y seguir el periplo de los personajes.
La actriz Azul Guaita tiene el don de aportar una candidez especial a su papel y se coordina de maravilla con Andrés Balda para ofrecer una pareja protagonista con gancho. Y Ana Valeria Becerril (Control Z) funciona muy bien como la amarga Rosaura.
Más allá de eso, puede que ciertas líneas argumentales se perciban como excesivamente simplificadas, pero no tiene otro objetivo que aliviar cierta carga para centrarse en el conflicto principal.
Al final, los personajes cobran vida de una manera fresca, interesante y contundente: Como agua para chocolate funciona, engancha y le da sentido a los personajes, incluso aunque a algunos los explore muy poco, como es el caso de Nacha, que apenas se bosqueja como la instructora de Tita en la cocina.
En fin, con sus más y sus menos, es una serie notable y agradable para disfrutar de sus momentos deliciosos y de sus amargos sinsabores. Así es la vida, una montaña rusa de emociones...
Valoración
Nota 77
Max lanza una nueva adaptación de uno de los grandes exponentes del realismo mágico: una obra a la que se hace justicia con buenas interpretaciones y una cuidada puesta en escena.
Lo mejor
La ambientación, la sosegada narración y el candor que desprenden los personajes sazonado con su dosis de fantasía culinaria.
Lo peor
Puede resultar empalagosa para quienes no sean afines al género romántico.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
