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El desentierro
Análisis

Crítica de El desentierro, un thriller plagado de corrupción

Por Raquel Hernández Luján

Crítica del thriller de corrupción El desentierro, debut como director de Nacho Ruipérez en el que cuenta con Leonardo Sbaraglia, Ana Torrent y Jan Cornet como intérpretes. En cines a partir del 23 de noviembre.

La película El desentierro es una coproducción albanesa y española que nos lleva a conocer las consecuencias de los desfasados años 90 y los desmanes de los políticos de turno a través de la mirada de sus hijos, que tratan de desenterrar la verdad. El guión es de Mario Fernández Alonso y el propio Nacho Ruipérez, debutante en la dirección con esta película.

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La repentina aparición de una mujer de origen albanés en un pueblo de Levante provoca que Jordi (Michel Noher) decida investigar el pasado de su padre. Se trata de Pau (Leonardo Sbaraglia), desaparecido hace veinte años y al que buena parte de su entorno da por muerto después de tanto tiempo.

Recién llegado de Argentina, Jordi, asistirá al entierro de un importante Conseller. En el funeral, la misteriosa Vera (Jelena Jovanova) le dará indicios de que conoce la verdad sobre la historia enterrada de su familia. Con la ayuda de su primo Diego (Jan Cornet), emprenderán a contrarreloj la búsqueda de Pau, adentrándose en una trama de asesinos, corruptos y proxenetas y destapando las peores tragedias familiares que llevaban dos décadas durmiendo.

Nada puede ocultarse a los ojos de los hombres, viene a decir este relato circular en el que el inicio y el final se tocan. No puede haber una estructura más clásica para una thriller, aunque en éste se comete la torpeza de viajar en el tiempo casi de forma constante, haciendo que la narración sea en ocasiones de lo más farragosa y difícil de seguir: cuesta tener claro quién es quién y cuáles son las relaciones de parentesco y además se dispersa en distintas subtramas que llegan a un punto de convergencia, pero muy tardío.

Por todo ello, el arranque de El desentierro pierde mucha pegada y el metraje tarda en coger comba hasta su recta final. Para ese momento, habrá más de dos espectadores que ya hayan sentenciado la película y se hayan "salido" de ella.

Lo que mejor funciona es la ambientación: si tienes la paciencia suficiente como para no perderte, resulta de lo más curiosa la ambientación en la costa valenciana, mostrando no solo la parte colorista y divertida de la Ruta del Bakalao sino su parte menos amable en la que clubs de alterne, trata de blancas, consumo de drogas y ajustes de cuentas van erosionando a una familia podrida por el poder.

Todas las secuencias rodadas en interiores son, en este sentido, bastante espectaculares con multitud de extras, luces de neón y un esfuerzo encomiable por parte de la producción para hacerlas verosímiles. Pero en exteriores, algunos apartados técnicos son especialmente débiles: el sonido y la foto dejan a veces mucho que desear, aunque nunca chirrían de una forma sostenida en el tiempo, tienen solo problemas puntuales.

El desentierro

Tratándose de una ópera prima, hay que decir que la película El desentierro tiene también algunos pasajes dignos de elogio, sobre todo aquellos en los que se le da un gran protagonismo a la música. Esto tiene su explicación: aunque se busca que los diálogos sean naturales, la mezcla de acentos y de idiomas entorpece bastante las comunicaciones y hay como cierto "miedo" a dejar que hablen las imágenes.

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Hay sobreexplicaciones (aspectos que nos subrayan varias veces sin necesidad alguna) y algún que otro fleco que queda sin rematar. Cuando el director se atreve a dejar fluir la narración, es cuando mejor funciona: aligerarle algo de carga en el inicio, y presentarnos a los personajes de forma más ordenada y pulcra, habría sido crucial para mejorar la recepción por parte de la audiencia y que esos destellos de buen cine del final se vieran a lo largo de todo el metraje.

Con El desentierro, Ruipérez apunta maneras: le ha faltado un casting más cohesionado y darle un par de vueltas al guión para organizar mejor la información, pero sea como fuere, no vamos a perderlo de vista.

Valoración

Thriller en el que se contraponen las corrupciones políticas, las traiciones familiares y un romance frustrado. En el fondo aporta pocas novedades, pero tiene como virtud utilizar como enclave la Valencia de los 90 con su ruta del bakalao.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Algunos momentos finales en los que se opta por dejar que hable la música y empiezas a atar todos los cabos.

Lo peor

Las interpretaciones son muy mejorables y los cambios de época con constantes idas y venidas al pasado, merecerían haberse resuelto mejor.

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