Crítica de Los destellos, un pausado pero conmovedor retrato de la vida

Inopia Films

Crítica de Los destellos, el tercer largometraje de Pilar Palomero protagonizado por Patricia López Arnaiz, Antonio de la Torre, Julián López y Marina Guerola. Estreno el 4 de octubre de 2024.

Dos instituciones interpretativas al volante como son Patricia López Arnaiz y Antonio de la Torre y dos descubrimientos que estallan en un drama familiar que se arranca la etiqueta de cuajo para que nadie piense, en el fondo, que debe haber prejuicio alguno ante Los destellos por adscribirse a ese género.

Por partes, porque tenemos mucho que comentar acerca del tercer largometraje de Pilar Palomero, directora detrás de dos cintas multipremiadas y celebradas como Las niñas y La maternal. En lo que se antoja como una transición hacia una indudable madurez en su mirada, nos trae ahora la adaptación de un relato de Elder Rodríguez que resulta sobrecogedor.

Pero no desde el histrionismo o la búsqueda de golpes de efecto, sino desde la más pura contención, abordando la historia con una claridad meridiana y un tempo que ensalza su cualidad de realista. El paso del tiempo es natural, las relaciones entre los personajes reconocibles, el mundo que se explora familiar y cotidiano. Ahora bien, la carga de profundidad es tremenda.

Abordando el final

Los destellos nos presenta a Isabel, una mujer que se ve obligada a visitar regularmente a su exmarido Ramón a petición de su hija Madelen. Él se encuentra en fase terminal de una enfermedad que le está robando la vida y, tras quince años separados, no le queda más remedio que cerrar la brecha que les separa por pura humanidad.

Volver a su casa reaviva en ella sentimientos contradictorios, de resquemor primero y aceptación después, cuando se da cuenta de la gravedad de la situación.

Acompañar a Ramón en sus horas más bajas hará que Isabel estreche más los lazos con su hija y que consiga centrarse en el presente para disfrutar del tiempo que les queda juntos, además de dejar atrás los que les separó en su día.

Los destellos es una película que se desarrolla en los diálogos y en los silencios, en los interludios musicales y cuando la pantalla enmudece y se centra en los ambientes, los objetos, las texturas. Habla sobre la vida y la muerte sin un ápice de sensiblería: mostrando el devenir del tiempo como lo que es, una sucesión de destellos que, en un momento dado, se apagan para siempre.

En suma, Pilar Palomero nos ataca al corazón desde el cerebro, sin subterfugios, sin meternos los dedos en los ojos y consiguiendo que comprendamos a todos los personajes que pueblan su película porque no difieren de nosotros mismos. Imposible expresar con palabras lo necesario que es un debate social y una preparación emocional ante la enfermedad, la muerte y el duelo.

Esto solo se puede conseguir con actores y actrices que tienen esa cualidad única de imbuirse del espíritu de la naturalidad más genuina. Y tanto Patricia López Arnaiz como Antonio de la Torre han puesto de manifiesto ya muchas veces que en ese terreno son imbatibles.

Enorme acierto reunirlos en esta película con secuencias en las que interactúan casi sin mirarse pero lo comunican todo a la perfección.

Pero Palomero es también especialista en descubrir nuevos talentos y aquí nos trae a la debutante Marina Guerola, que borda su papel y tiene una gran presencia.

La acompaña un Julián López que se sale del molde de la comedia, en un rol secundario con el que emprende una nueva etapa de su periplo interpretativo y en el que lo veremos tocar la trompa, uno de sus talentos inexplotados hasta ahora en pantalla.

La puesta en escena sobria y honesta, le elegancia de respetar la intimidad y la distancia entre los personajes y los espectadores, sin dejar de mostrar cómo se sienten para que sea inevitable la empatía hacia ellos y la luminosidad sensata de la que se hace gala en todo momento, hacen de Los destellos una película notable, hermosa, limpia, digna de elogio y reconocimiento.

Son películas como éstas, sin grandes revelaciones pero con la capacidad de indagar en el alma humana, las que traspasan la pantalla y anidan en la memoria, perdurando en el tiempo. Nueva victoria para una directora en racha que vuelve a demostrar una vez más que sabe profundizar en sus discursos y tiene una mano precisa pero a la vez delicada para abordar temas importantes de verdad.

Valoración

Nota 78

Si no hubiera una cámara filmando podría decirse que esto es lo más parecido a la realidad teniendo lugar sin intromisiones. Una muestra de que el cine a veces consigue calar hasta los huesos con relatos sin estridencias.

Lo mejor

Lo extremadamente bien que muestra el paso del tiempo y la manera en la que se desarrollan los acontecimientos, con precisión naturalista.

Lo peor

Hay que dejarse llevar por el ritmo de la narración y leer entre líneas para comprender más allá de las palabras.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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