Dos Policías Rebeldes
Análisis

Crítica de Dos Policías Rebeldes, la primera película de los Bad Boys

Por Rafa Domínguez

Crítica de Dos Policías Rebeldes (Bad Boys), dirigida por Michael Bay. La primera película de la saga de Bad Boys, protagonizada por Will Smith y Martin Lawrence, se estrenaba en 1995 como la opera prima de Michael Bay. La película está disponible en Netflix España y Movistar +.

1995. Will Smith (Aladdin) viene de comerse el mundo con su desparpajo cómico en El Príncipe de Bel-Air. Martin Lawrence es una de las estrellas de la comedia americana que catapultaron a Fox. Michael Bay (Transformers: El último caballero) está planeando cómo hacernos los ojos chiribitas con infinitos efectos especiales después de hacerse un nombre entre los directores de anuncios de televisión y videoclips musicales.

Se estrenaba Dos Policías Rebeldes (Bad Boys), la saga que, casi dos décadas después, está a punto de resucitar en los cines con una nueva entrega.

Con 19 millones de dólares de presupuesto, Jerry Bruckheimer y Don Simpson hicieron la llamada de rigor a Michael Bay, un joven que estaba destacando en el mundo de la publicidad y que apuntaba maneras en eso de filmar películas de acción: cuenta el propio Bay que, siendo un niño, consiguió movilizar a los bomberos después de grabar cómo uno de sus juguetes ardían tras atarle un manojo de petardos. Su casa casi acaba hecha cenizas, la grabación se limitaba a ver un tren de juguete ardiendo y sus padres poco sonreirían, pero... ¿Y el espectáculo de ver al cuerpo de bomberos apagando una habitación ardiendo? Ni el meme de la niña del incendio le haría justicia.

Bad boys

Chascarrillos a un lado, más de 6.000 millones de dólares de recaudación en total avalan una prolífica carrera que él mismo defiende como un cine que "te hace sentir bien, te hace sonreír". Y a eso hemos venido hoy aquí, a hablar de su opera prima en eso del cine palomitero con la crítica de Dos Policías Rebeldes. Aunque los bomberos se divirtieran poco.

De cuando la memoria es tu mejor aliado

Marcus Burnett (Martin Lawrence) y Mike Lowrey (Will Smith) son una pareja de detectives del cuerpo de policía de Miami con unos métodos rocambolescos, pero efectivos. Lowrey es el ligón, el soltero de oro (y, además, de verdad, porque ha heredado una gran fortuna de su familia) y Burnett es el marido y padre de familia castigado que nunca tiene tiempo para los suyos.

Ya sabéis cómo funciona el juego en las buddy films: una pareja de amigos divertidos que comparten aventuras, se pelean, se defienden y se lamen juntos las heridas. Y, en este caso, Martin Lawrence y Will Smith encajan a la perfección para representar la dicotomía de personajes. La química entre los dos actores es una de las razones por las que hoy podemos hablar de una tercera película en la saga.

Ambos tendrán que ocuparse de resolver el robo de un alijo de heroína de más de 100 millones de dólares en la propia comisaría de policía. A partir de aquí, a coleccionar topicazos de guion: el jefe de policía que tiene que hablar a gritos, la chica atractiva que parece un imán para los tiroteos (Téa Leoni, que os sonará también de Deep Impact o de Jurassic Park III) o la pareja archienemiga de policías con la que terminarán siendo amigos. El guion de Dos Policías Rebeldes parece decirnos que da igual lo que esté escrito, que sus dos estrellas lo sacarán adelante. Y, de hecho, así fue.

Bad boys

Esta comedia policiaca tira de estereotipos y del sexismo más pueril. Las preocupaciones de uno se limitan a la escasez de sexo; las del otro, a la imagen que los demás tienen de él precisamente por lo contrario. Incluso tendremos escenas en las que Lowrey y Burnett discuten sobre quién la tiene más grande (sic). Pero, como decíamos en el anterior párrafo, es el carisma de ambos intérpretes (ya os explicamos hace un tiempo por qué mola tanto Will Smith) el que consigue arrancarnos alguna carcajada cómplice que tenía más posibilidades en los 90.

Con la comedia haciendo aguas, el resto de la historia no da para mucho más. La subtrama principal consiste en un cambio de identidad entre la pareja protagonista que sólo se mantiene en el metraje para explotar situaciones propias de las sitcom de las que vienen Lawrence y Smith, sin justificación alguna. Porque aquí nada es real, ni creíble. La trama no importa y los personajes tampoco. Y aún así funciona, porque Michael Bay dinamitará la acción — literalmente — cuando el ritmo decaiga.

Bad boys

Esa es la escuela Bay: una locomotora que arrasa con todo a su paso para caer por el acantilado del que saldrá una gran explosión. Una enorme, y con fuegos artificiales para celebrarlo.

Ya en Bad Boys se notaba un entretenimiento básico que le ha ganado cierto desprecio entre la crítica especializada, pero que desde 1995 con Dos Policías Rebeldes lo ha convertido en el dueño y señor del grano de maíz inflado. Porque consigue que historias realmente simplonas consigan despertar cierta diversión en el público general. Porque con resultados así a pocos les importa el pecado.

Dos Policías Rebeldes resiste francamente mal el paso del tiempo. Sí, la película es entretenida gracias a la energía de Martin Lawrence y Will Smith, pero de divertida le queda lo justo. Un guion insustancial, misógino y sexista que parece haberse aprovechado de escenas improvisadas en las que sus protagonistas buscan a gritos un autor que los rescate. Michael Bay, por eficaces que sean sus métodos para meter debajo de la alfombra el desastre del guion, se estrenaba con todo su repertorio buscando la más mínima oportunidad para meter un tanque de gas y demostrar al mundo su fetichismo por la etiqueta de inflamable. Pero más de 20 años después... los bomberos ya no están aquí para apagar el fuego. A esos tendremos que esperarlos en la segunda entrega.

Valoración

Dos Policías Rebeldes tiene en el paso del tiempo a su peor enemigo: un guion lleno de tópicos de acción y chascarrillos sexistas que se resiste a la quema gracias a la química entre Will Smith y Martin Lawrence.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

La energía y la química entre Will Smith y Martin Lawrence.

Lo peor

El guion utiliza la misoginia para encontrar el chiste fácil y la historia... ¿acaso importa?

Y además