El día que vendrá
Análisis

Crítica del drama El día que vendrá (The Aftermath)

Por Raquel Hernández Luján

El día que vendrá (The Aftermath) es un drama dirigido por James Kent y protagonizado por Keira Knightley, Alexander Skarsgård y Jason Clarke. En cines a partir del 12 de abril de 2019.

El día que vendrá (The Aftermath) es un drama basado en la novela del mismo título del escritor galés Rhidian Brook y adaptada por Joe Shrapnel y Anna Waterhouse (artífices ambos del libreto de El héroe de Berlín).

Descubre la novela en la que se basa esta película

A rasgos generales, esta película dramática es una historia con un arranque muy potente, que se esfuerza en sus inicios en mostrar el otro lado de la moneda: cómo vivieron la ocupación inglesa los alemanes y hasta qué punto se vieron forzados a convivir unos con otros, trascendiendo sus propios prejuicios. Sin embargo, poco a poco va olvidándose del trasfondo social para hundirse en un drama romántico que resulta incluso frívolo a la vista de las barbaridades que se siguieron cometiendo en la postguerra y en las que tan poco abunda.

El día que vendrá nos sitúa tras la Segunda Guerra Mundial. Con el ejército inglés desplegado en territorio alemán hay muchas tareas que atender: una lenta reconstrucción tras los profusos bombardeos, la desmantelación de las células terroristas formadas simpatizantes con el recién derrocado régimen nacionalsocialista y la manutención de los civiles que se agolpan por las calles y no tienen qué comer.

Lewis es un coronel británico desplazado a Hamburgo que vive en el hogar expropiado al adinerado arquitecto viudo Stephen Lubert junto con él mismo y su hija, a quienes se les destina el desván mientras buscan un lugar en el que vivir. Rachel Morgan, la esposa de Lewis, viaja en tren hasta allí para establecerse en su nueva residencia, pero descubre con asombro cómo su marido decide compartirla con su anterior dueño. 

Ella, que ha sido instruida para desconfiar de los alemanes, considera casi una ofensa la actitud de Lewis y le cuesta ponerse en el lugar de esa familia, a la que considera colaboracionista con Hitler y a la que rechaza de plano. Sin embargo, a medida que convive con ellos, se da cuenta de que tienen muchas más cosas en común de las que esperaba en un principio.

Es interesante señalar, antes de entrar en detalles, que Rhidian Brook utilizó como fuente de inspiración su propia historia familiar, dado que su abuelo Walter también estivo destinado en Hamburgo y tomó la decisión de compartir la casa le había sigo asignada con sus propietarios originales antes de ser requisada, de modo que fueron muy valiosos para él los recuerdos de su padre y su tío para recomponer la ambientación de la historia, que después ya vuela por el terreno de la ficción.

Uno de los grandes problemas que tiene la película El día que vendrá es, como decíamos más arriba, que tenía potencial para entrar en terrenos menos cómodos pero más interesantes, aunque su gran propósito sea el de mostrar un triángulo amoroso capaz de reconciliar bandos opuestos. Los personajes podrían haberse desarrollado mucho mejor para que sus decisiones parecieran más coherentes y no se descuidaran las implicaciones políticas de las mismas.

El día que vendrá

Por otra parte, aunque Keira Knightley (El cascanueces y los cuatro reinos) y Alexander Skarsgård (La chica del tambor) trabajan razonablemente bien y se les saca partido a su fotogenia y encanto personal, no se puede decir lo mismo de Jason Clarke (Cementerio de animales) con quien por cierto ya había trabajado antes en la película de 2005 Everest.

Poco que objetar respecto a la fotografía, la dirección artística y los exquisitos apartados de vestuario, maquillaje y peluquería de esta película de época: la película explota estos elementos conjugados en pantalla con elegancia y buen gusto, pero la historia se desinfla con secundarios maniqueos, subtramas que poco aportan a la historia y sobre todo, la desgana con la que se enfrenta al marco general de la historia de la que se habría podido sacar oro teniendo en cuenta aspectos como la admiración que seguía despertando Hitler entre las jóvenes generaciones o las necesidades de un pueblo derrotado sin recursos para salir adelante disipada ya la luz de gas de un régimen muerto.

Se puede decir que El día que vendrá es una película muy clásica en lo que a su narrativa se refiere (se aprecia que han tenido en mente Casablanca en ciertos momentos), pero a la que le falta algo de alma para resultar memorable como drama histórico. Una ocasión perdida, si se quiere para abordar conflictos más amplios que un facilón triángulo amoroso.

Valoración

Magnífica producción con un buen diseño artístico pero con un drama convencional y frívolo que termina llevándose por delante la lógica de la película y eliminando todo lo relativo a la reconstrucción de Alemania tras la guerra.

Hobby

67

Aceptable

Lo mejor

El envoltorio: maquillaje, peluquería, ambientación... Es una producción muy cuidada y en su arranque tiene momentos desgarradores.

Lo peor

La pereza que dan Jason Clarke y Keira Knightley: carecen de la más mínima química en pantalla. La subtrama de la joven enamorada no aporta nada.