Crítica de Elige o muere, la película de terror de Netflix con Asa Butterfield

Elige o muere

Crítica de Elige o muere, el debut cinematográfico de Toby Meakins que cuenta con las interpretaciones de Iola Evans y Asa Butterfield (Sex Education), además de la voz de Robert Englund.

Al ver el trailer de Elige o muere el espectador puede hacerse una idea muy certera de lo que encontrará en la película, tanto en el tono como en la historia. Se tiene la sensación de que hay una premisa interesante, pero tampoco se espera demasiado, y eso es un acierto.

Este es el debut de Toby Meakins tras rodar algunos cortometrajes también de terror. Con la producción de Netflix, ha podido contar con alguna cara conocida en el reparto, como Asa Butterfield, protagonista de Sex Education, en una historia que no alcanza los 90 minutos de duración.

El inicio es simple y puede recordar a otros vistos antes: unos aficionados a la informática encuentran un juego antiguo en formato casete. Cuando empiezan a jugar, este interfiere con la realidad y provoca sangrientas situaciones. No pueden abandonarlo, tienen que seleccionar entre las opciones que se les da o sufrir las consecuencias. En definitiva: elegir o morir.

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Tráiler de Elige o muere, la nueva película de terror "gamer" de Netflix

Los protagonistas de Elige o muere son dos jóvenes aficionados a la informática. Kayla vive en un barrio marginal con su madre, quien está obsesionada por la muerte de su hijo. Trabaja limpiando oficinas y haciendo algunos encargos puntuales para Isaac, joven que se encuentra enamorado de ella y que tiene un pequeño comercio de informática.

Un día descubren un juego en un casete de los 80 que anuncia ofrecer una recompensa a quien lo acabe. Al llamar al teléfono, un mensaje de Robert Englund (haciendo de sí mismo) les pide el código para cobrar la recompensa. Como piensan que puede existir realmente el premio, deciden jugar.

Kayla es la primera. Es un juego sin gráficos que cuenta una situación y le da dos opciones entre las que debe elegir. Al activarlo se da cuenta de que describe el lugar donde se encuentra ella. Además, ese inicio provoca la muerte de una persona. Tras la primera prueba, cada 24 horas se activa la siguiente y no hay manera de evitarlo.

Años 80, casetes y gore

Elige o muere

Un juego en un casete, la voz de Robert Englund, equipos informáticos retro... Está claro cuáles son las teclas que quieren pulsar a la hora de convencer a los espectadores con Elige o muere. 

Además, se cuenta una historia que sabe a ya vista, tiene efectos especiales bastante simples y apenas 85 minutos de metraje. Desde los primeros instantes sabemos que nos encontramos ante una película modesta que va tratar de dar a cada segundo lo que uno espera, algo que no debería ser negativo.

El problema con Elige o muere es que sabe a producto ya cocinado en todos los aspectos: las interpretaciones carecen de matices, el guion no se sale de lo establecido, los efectos especiales resultan morosos y, quizá lo peor, no provoca angustia ni tensión cuando lo intenta

Esto último no ocurre por la falta de intención de un director que se apoya en el montaje para ser más efectivo, ni por el plano técnico, en especial la iluminación y la fotografía, sino por las interpretaciones y la escasez de medios que hacen ver una serie B muy evidente a pesar del envoltorio que se le quiere dar.

Hay algunos temas que también aparecen en la película, como cierto mensaje social alrededor de Kayla, así como la tensión y complicidad que pueda haber con Isaac, pero estos son más de contexto que narrativos y apenas influyen a lo largo de la historia.

Lo más interesante de Elige o muere se encuentra en la ambientación de algunas escenas, sobre todo de exteriores, que bien podrían ser de videojuegos por los tonos utilizados. Esto sirve para fortalecer la idea de que existe una tenue barrera entre la realidad y el juego.

Del mismo modo, el enfrentamiento final también es original en su planteamiento, tanto que hace olvidar la forzada inclusión de un personaje que sirve para explicar algunos puntos de la trama. Es complicado describirlo sin caer en spoilers.

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Mientras se está viendo Elige o muere es inevitable tener la sensación de estar ante el capítulo de una serie. Bien podría ser Black Mirror, pero también Más allá del límite u otra antigua. Esto no ocurre solo por la historia, también por algunas soluciones formales muy habituales en este tipo de productos para ahorrar en presupuesto.

Quizá su mejor baza se sitúe en la sinceridad con la propuesta. Es una película que no trata de engañar ni se enreda en tramas demasiado ambiciosas ni arcos narrativos inesperados. Para lo bueno y lo malo, sabe en qué liga juega.

En definitiva, Elige o muere es una modesta película de terror dirigida a los amantes del género que no sorprende y en la que las interpretaciones y el guion son sus puntos débiles, pero también se nota un intento por trascender en la labor técnica y la dirección. Quien la vea la disfrutará más o menos, pero no encontrará nada nuevo.

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VALORACIÓN:

Se centra en una idea vista anteriormente e intenta ser original, pero la historia no llega a funcionar y los momentos de terror no provocan ninguna emoción. Es un largometraje demasiado sencillo, no explora algunos temas que podrían dar más juego y queda en la memoria como muy típica.
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LO MEJOR:

No engaña y ofrece lo que el aficionado al terror puede esperar al acercarse a la película. Además, el director busca algunas innovaciones visuales.
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LO PEOR:

Las interpretaciones, también adolece de falta de originalidad: recuerda demasiado a Black Mirror al parecer por momentos el capítulo de una serie.
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