Crítica de Estragos (Havoc), la nueva pieza de acción de Gareth Evans con Tom Hardy a la cabeza

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Crítica de Estragos (Havoc), la nueva película de acción de Gareth Evans (The Raid, Gangs of London), protagonizada por Tom Hardy, Jessie Mei Li y Timothy Olyphant. Estreno el 25 de abril en Netflix.

Si eres fan de la acción indiscriminada, tienes una cita ineludible en Netflix que estrena hoy mismo el nuevo trabajo de Gareth Evans. Su curriculum audiovisual cuenta con títulos como The Raid, The Raid 2, El apóstol o Gangs of London. Léase de forma rápida: es un crack del género y siempre sorprende con su trabajo de cámara.

Estragos (Havoc) es una película que cumple de más y de sobra con las expectativas... y eran altas. Va al grano, arrancando con una espectacular persecución por carretera en la que no faltan tiroteos y a partir de ese momento son pocos los momentos en los que no están ocurriendo cosas en pantalla.

Son 105 minutos de metraje en los cuales se pierde la cuenta de las balas disparadas, pero sin descuidar en absoluto las secuencias de "ballet humano" en peleas cuerpo a cuerpo ágiles, hiperviolentas y, sin embargo, creíbles gracias a actores que explotan con acierto su fisicidad y a un grupo de especialistas que se deja la piel en el set de rodaje.

Es un verdadero desperdicio que esta película se estrene directamente en streaming y no pase por salas comerciales porque pide a gritos un pantallón y un gran cubo de palomitas. No obstante, ya sabemos que Hastings está en otra pantalla, considerándose un salvador de ese cine que considera obsoleto... desde su atalaya del home cinema.

Una entrega sale mal y hace que una peli de acción salga bien

El punto de partida de Estragos es el diálogo interior de un detective de la policía que pasa por horas bajas: narra cómo tomar una mala decisión arrasó con su vida profesional y privada y a partir de ese momento arranca una película que en raras ocasiones encuentra un respiro.

Una banda de cuatro delincuentes sale a toda velocidad en un camión de camino al lugar donde tienen que hacer la entrega de la mercancía robada. Les siguen varias patrullas policiales hasta que lanzan una lavadora contra uno de los coches, dejando malherido al conductor.

Así, consiguen llegar al destino, pero los tipos que les han contratado son víctimas de un brutal tiroteo que acaba con la cúpula y les mete el miedo en el cuerpo. Al convertirse en los principales sospechosos solo pueden intentar escapar consiguiendo pasaportes y pasando la frontera lo más rápido posible.

Sin saberlo, se han puesto una diana en la frente porque están en el foco de un cruce de interereses entre quienes buscan venganza y quienes tratan de tapar sus faltas. La corrupción campa a sus anchas y Walker, con la colaboración de su nueva compañera Ellie, van a tener que hacer lo posible para solventar una ola de violencia inusitada.

Estragos desarrolla por una parte una trama criminal como pretexto para componer escaramuzas de todo tipo y por otra al personaje principal, que entra atravesado y poco a poco se va desvelando como más íntegro de lo que parecía.

Con todo y con eso, Evans, que es también el responsable del guión, abraza sin pudor todos los tópicos habidos y por haber, empezando por el diseño de los personajes. Nuestro protagonista es un mal padre separado, absorbido por el trabajo y por el complejo de culpabilidad al haberse dejado comprar por un líder político local y estar dispuesto a encubrir a sus compañeros corruptos.

Todo esto le estallará en la cara cuando se una a él, para su disgusto, una agente novata encargada de esclarecer el paradero de los sospechosos entre los cuales se encuentra el hijo del alcalde que se presenta a la reelección.

La parte brillante de la película no está en el "qué" sino en el "cómo". A una montaje riquísimo en planos con tiros de cámara arriesgados y originales que fluyen con solvencia, se unen algunas tomas larguísimas y complejas que nos dan la sensación de estar en un videojuego y, por supuesto, el regustillo del cine de acción hongkonés está siempre presente.

No estamos ante un Garteh Evans en estado puro, o al menos, lo hemos visto presumir de músculo en otras ocasiones con más tino. Abusa en ocasiones del estilo "cámara en mano" que llega a marear, pero también es verdad que asume riesgos y no suelta a el espectador en ningún momento, ni siquiera cuando los personajes están colocados estratégicamente para "recibir". 

El baño de sangre es considerable, las bajas incontables y el desenlace, sin ser nada del otro mundo, nos deja con la sensación de haber presenciado la escabechina que veníamos a ver. Pocas quejas para un director que siempre cumple... pero cuyo trabajo desearíamos ver la próxima vez en pantalla grande, por favor.

Valoración

Nota 70

Evans hace los deberes para entregar un sólido trabajo de cámara y coreografías de acción magníficas. Tiene más problemas para hilar un libreto cuajado de estereotipos que se convierte en una excusa sencilla para justificar los tiros y las peleas a muerte.

Lo mejor

La larga toma hasta llegar a la discoteca y la brutal carnicería que se produce en su interior.

Lo peor

A pesar de ser una notable película de acción es incapaz de no recurrir a todos los manidos tópicos del género.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.