La forma del agua
Análisis

Crítica de La forma del agua, la película de Guillermo del Toro

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de La forma del agua, una película coescrita y dirigida por Guillermo del Toro y protagonizada por Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Michael Stuhlbarg y Richard Jenkins. Tras sorprender en Sitges, ha vuelto a causar sensación en los Globos de Oro.

¡Mejor película, dirección, banda sonora y diseño de producción! La película de Guillermo del Toro se ha hecho con los grandes premios de la 90 gala de los Oscar. ¡Enhorabuena! A continuación, la crítica completa de la gran vencedora de la noche que pudimos ofreceros con motivo de su primera exhibición en España en el Festival de Cine de Sitges.

La forma del agua (The Shape of Water): desde luego, es una preciosa paradoja para señalar la imposibilidad de describir el contorno de lo impreciso por naturaleza como es el amor, como es el deseo...

Ya desde el título, el director Guillermo del Toro (premiado en los Globos de Oro 2018 por esta película y nominado en 13 categorías en los premios Oscar) nos está atrapando en su metáfora visual: un precioso cuento de hadas en el que nos sumergimos desde el primer instante gracias a una paleta cromática siempre virada a los tonos verdeazulados y a una deliciosa banda sonora compuesta por Alexandre Desplat que lo acerca a un posible segundo Oscar. Él también se ha hecho con un Golden Globe por esta BSO, por cierto.

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The Shape of Water tiene lugar en plena Guerra Fría, cuando la carrera militar y espacial está en su punto más álgido. Eliza (una estupenda Sally Hawkins) es una empleada de la limpieza muda que trabaja en una instalación del Gobierno que esconde unos laboratorios secretos. Su vida cambia por completo al descubrir a un ser enigmático: un hombre-anfibio de cualidades únicas que vive encerrado y es víctima de diversos experimentos. Como veis, hasta aquí todo tiene el sello de este particular director.

Eliza empieza entonces a sentir simpatía por este extraño ser y tiene lugar una inusual conexión entre los dos. Pero el mundo real no es un lugar seguro para un hombre de estas características.

Si os decimos que La forma del agua es una carta de amor al mundo del cine igual nos quedamos cortos: atrapa la idiosincrasia de un determinado momento historico. En ella, el director Guillermo del Toro sintetiza buena parte de las constantes obsesiones que impregnan su filmografía, consiguiendo además agregarle multitud de capas: hay una crítica devastadora al racismo, la homofobia y en general a la intolerancia hacia las personas que son diferentes por no hablar del revolcón que le da al "american way of life": familias aparentemente felices de cartón-piedra que esconden una profunda insatisfacción en su seno (¿os suena de grandes videojuegos como Bioshock o Fallout?). Nada de esto es baladí, es casi una reacción al momento actual que vivimos. Una especie de bomba de relojería que quiere dinamitar un sistema de valores baldío que parece querer regresar con fuerza. El director nos lo contó con más detalle en esta interesantísima entrevista (en la que hubo un hueco para su amigo Hideo Kojima, claro):

Lo interesante es que estos aspectos críticos funcionan en un nivel secundario. Todo en la película rezuma un lirismo que recuerda a clásicos como Amelie, pero aderezado con un trasfondo que homenajea de forma muy clara películas fantásticas de serie B de los años 40 y 50, con La mujer y el monstruo en la retina para la creación del ser acuático que despierta a la protagonista de su letargo (es como si la conociéramos en fase de crisálida para verla al final eclosionar y mostrarse transformada).

Estamos ante un relato en el que lo fantástico y lo romántico se combinan con un trasfondo completamente adulto. Hay en Eliza algo así como un deseo de emancipación de la realidad: una necesidad intrínseca de formar parte del mundo de fantasía que aguarda su ingreso y su presencia.

El reparto es impecable con una heroína frágil pero valiente, una trama centrada en la contrainteligencia rusa, un malvado que se erige cual criatura de Frankenstein como el verdadero monstruo de la ficción y un variado elenco en el que no hay un eslabón débil: Doug Jones (Nunca digas su nombre), Michael Stuhlbarg (El caso Sloane), Richard Jenkins (Kong: La Isla Calavera) Michael Shannon (Animales nocturnos) y Octavia Spencer (Figuras ocultas).

La forma del agua

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La puesta en escena es la otra gran baza ganadora de una película que cuenta con pasajes que te elevan de la butaca, tal es el placer que provoca el visionado en lo que a ritmo y narrativa se refiere. La estudiadísima dirección artística hace que los decorados sean un personaje más en el relato: ese toque steampunk de los laboratorios contrasta con la visión casi publicitaria y tradicional de las familias estadounidenses pero también tenemos ese maravilloso estudio del compañero de piso de Elisa (trasunto sin duda del museo del propio del Toro) en el se dan cita bocetos, libros amontonados y piezas artísticas.

La forma del agua

En todas las películas de Guillermo del Toro hay un gusto y un mimo por el detalle abrumador, pero lo cierto es que en La forma del agua se podría decir que hay algo más personal e íntimo del cineasta: cierta proyección en su personaje principal que hace de la película una verdadera delicia y de su León de Oro un galardón muy, pero que muy merecido. Ojo, que la película dialoga con otros personajes de sus obras (hay elementos que recuerdan a El laberinto del fauno, la criatura guarda un gran parecido con Abraham Sapien de Hellboy...).

¡Larga vida al género fantástico! No solo nos permite soñar sino que nos hace reflexionar acerca de nuestra propia naturaleza. Y qué viaje tan hermoso y emocionante nos propone el cineasta desde su calificación R, con la valentía y el arrojo de quien no tiene miedo a desnudarse (aunque esté al otro lado de la cámara) para mostrarnos lo que tiene dentro. Chapeau. Os dejo con un vídeo en el que recogemos los mejores trabajos del cineasta. Recordad que, tras algún que otro retraso, el estreno de La forma del agua tendrá lugar el 16 de febrero de 2018 en España.

Valoración

En su superficie, es un precioso cuento de hadas; en su interior alberga muchas más lecturas. La forma del agua es hermosa, emocionante e imprescindible para los amantes del género fantástico. Tiene fuerza, tiene magia y tiene mensaje.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La estructura narrativa, la puesta en escena, la deliciosa banda sonora, el reparto excepcional, el diseño de la criatura... Casi todo, la verdad.

Lo peor

Ese homenaje al cine de los años 40-50 impone cierto maniqueísmo a la hora de retratar al villano. Funciona muy bien y Shannon lo borda, eso sí.

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