Furie Netflix
Análisis

Crítica de Furie, artes marciales y acción en lo nuevo de Netflix

Por Rafa Domínguez

Crítica de Furie, dirigida por Le-Van Kiet. El reparto está formado por Veronica Ngo, Thanh Nhien Phan, Hoa Tran y Pham Anh Khoa, entre otros actores vietnamitas. El mercado asiático sigue empujando con fuerza en Netflix con esta nueva producción que se estrena tres meses después de su lanzamiento doméstico. Estreno en Netflix España: 22/05/2019.

Netflix sigue apoyando el cine asiático. Después de los estrenos de Kingdom, la popular serie de zombis coreana, o The Wandering Earth, el gran éxito de ciencia ficción chino, se estrena en la plataforma Furie (Hai Phuong en original), una cinta vietnamita que pone énfasis en las artes marciales. Es decir, en los mamporros bien orquestados. La película de Le-Van Kiet recupera el cine de héroes de acción y combina las dinámicas del género que tanto hemos disfrutado con protagonistas como Jet Li o Jean-Claude Van Damme en una interesante propuesta al estilo Venganza.

Al frente de la historia tenemos a Veronica Ngo (Star Wars Episodio VIII: Los últimos Jedi y Bright) como Hai Phuong, una madre que si te lanza la zapatilla, te manda a dormir. El nacimiento de su hija Mai (Cat Vy) la salvó de una vida de violencia, pero su universo se tambalea después de que una banda que tráfica con órganos secuestre a la pequeña. Hai Phuong es la Liam Neeson vietnamita: jamás se rendirá hasta recuperarla por mucha mafia que se ponga por delante.

La furia de Veronica Ngo

Como decíamos, no hay mejor noticia para nosotros que ver cómo la plataforma sigue apostando por producciones asiáticas de perfil medio-bajo para enriquecer su oferta. Furie se estrenó en Vietnam hace tres meses y demostró que en ese país también saben repartir sopapos a las mil maravillas, por lo que la todopoderosa del streaming se lanzó para convertirla en una nueva película de Netflix. Y vaya si han acertado. Una producción modesta, de guion obviamente ligero, pero con unas escenas de acción francamente memorables.

Recoge el testigo de Venganza: una historia de secuestro, persecución, combate y salvación. La trama es ligera y sólo se apoya en el drama familiar, amén de un pasado tortuoso, para definir a su protagonista. A la protagonista, porque en Furie serán las mujeres quienes lleven el peso de la narración en ambos lados del ring.

¿Es una oferta original? Lo cierto es que no. ¿Necesitamos más? Nos demuestra que tampoco. Hemos comprado un pasaje de sólo ida; una vez subidos en la atracción, tendremos que levantar los brazos y dejarnos llevar por las excelentes coreografías de Vovinam, el arte marcial vietnamita, con las que Ngo y compañía alimentan los 98 minutos de metraje de la película.

Furie Netflix

Hai Phuon (Veronica Ngo) es una mujer que reniega tanto de su pasado explícitamente como de su presente implícitamente. A lo largo de su aventura de rescate descubriremos pesquisas de quién fue, pero sin entrar en detalles que puedan ralentizar la acción. Una decisión coherente visto el desarrollo que hacen de sus personajes y el poco margen que tienen para lucir una historia que conocemos de cabo a rabo. Sólo hay un pero en ese sentido: los flashbacks. Recurre a ellos para rememorar el pasado de Hai Phuon y no terminan de encajar en la composición ni ofrecen nada a la narración. Terminan siendo un lastre que desvía la película a derroteros que no le favorecen.

Constantemente atormentada por haberse convertido en alguien que parece detestar, la pérdida de su hija le permite descubrir el verdadero sino de su viaje. Detalles sutiles, nada rimbombantes y que sólo acarician la superficie para centrarse en su verdadero punto fuerte: el combate. Ngo demuestra plano tras plano las razones por la que es el eje de sobre el que han edificado la producción y luce de maravilla como una heroína que reparte golpes, pero que también debe encajarlos. Nos implicaremos en la lucha de esta madre tan determinada, por lo que el objetivo lo cumple con creces.

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No corren la misma suerte los pocos personajes masculinos coprotagonistas de esta película de acción. Hay un claro interés por dar la vuelta a los estereotipos de género, tanto para "los buenos" como para "los malos"; sin embargo, el deseo de construir una historia de mujeres empoderadas termina reduciéndolos a ser los que reciben los golpes. Esto, por una vez, no es necesariamente malo, pero pasa una terrible factura al personaje del inspector de policía que es un sinsentido absoluto. A veces dudaremos de su lealtad, otras de su sinceridad y, al final, nos demostrará que su aparición es una mera anécdota impuesta con poco criterio. Tiene un hueco en la película por pura necesidad dramática, pero bien podríamos borrar su papel que el resultado sería el mismo.

Un precioso baile de puñetazos

Las coreografías de Furie corren a cargo de Samuel Kefi Abrikh, un especialista en combate con recorrido en Hollywood, y qué decir; las escenas de lucha son espectaculares, pero la pelea contra el "jefe final" es una maravilla. Una maravilla en todos los sentidos: en montaje, en limpieza de movimientos, en filmación y en estética. De los que te abren la boca con sorpresa y te dejan una sonrisilla por la somanta de sopapos que se acaban de soltar.

Los movimientos son rápidos, limpios y sorprendentemente fáciles de seguir. El montaje y la dirección logran un equilibrio perfecto con la plasticidad de los golpes, construyendo escenas dinámicas sumamente entretenidas, tanto para aquellos que quieran ver enemigos volando con violencia como para los que disfruten de un enfrentamiento de ejecución precisa. Por momentos, recuerda a películas de artes marciales esenciales como Ong Bak, en otros a las mejores escenas de The Raid.

La guinda de este estreno de Netflix la pone la fotografía. Furie divide la cinta en dos regiones cromáticas: de la sobreexposición y los colores cálidos de la primera mitad durante la vida en el campo, cuando Hai Phuon lucha por sacar adelante a la pequeña Mai, a la escala de azules y oscuridad con destellos de neon para contrastar el descenso a las profundidades de las que debe rescatar a su hija.

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Furie no es la mejor de su género. Ni la mejor película de Netflix. Pero de lo que estamos seguros es de que esta tendencia por el cine asiático que está adoptando la plataforma es una gran noticia para todos. La película vietnamita demuestra de buena gana que las raices del mejor cine de artes marciales están en Asia y que no necesitamos a Liam Neeson ni a Jason Statham para disfrutar de una buena dosis de acción y puñetazos que retumban como si fueran Goma-2. Una película de pocas pretensiones que cumple perfectamente con su cometido de amenizar una tarde sin esperarla para el recuerdo.

Ojalá hubiera apostado por explotar su propia identidad en lugar de recurrir por momentos a los clichés del cine de Hollywood, pero las influencias, a veces, parecen inevitables para alcanzar ese éxito comercial que la ha traído hasta nuestros hogares. Ésta es, por cierto, la primera vez que una película vietnamita consigue su estreno en paralelo en la taquilla doméstica y en la de Estados Unidos. Con los brazos abiertos esperamos la segunda.

Valoración

Si juntamos el recuerdo de The Raid, Ong Bak y Venganza con un perfil bajo, el resultado es este: Furie, cine vietnamita de acción, drama y artes marciales que nos deja escenas de combate filmadas con una precisión para el recuerdo.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Las coreografías de combate recuerdan a los mejores momentos de The Raid.

Lo peor

El personaje del inspector de policía está terriblemente definido y sus apariciones se vuelven inverosímiles.