Green Book
Análisis

Crítica de Green Book, ganadora del Oscar a mejor película de 2018

Por Raquel Hernández Luján

Ahora que ha ganado el Oscar a mejor película, os hablamos de nuevo de Green Book, la película inspirada en hechos reales dirigida por Peter Farrelly que cuenta en su reparto con Mahershala Ali y Viggo Mortensen. Se estrenó en nuestros cines el 1 de febrero.

Con Green Book, el director Peter Farrelly gira el timón para cambiar de género, aunque sin abandonar del todo la comedia, que es el caldo de cultivo ideal para buena parte de su filmografía. En su haber, cintas tan célebres como Dos tontos muy tontos (y su secuela, Dos tontos todavía más tontos), Algo pasa con Mary, Yo, yo mismo e Irene, Movie 43, Matrimonio compulsivo o Los tres chiflados.

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De hecho, Green Book se estrenó en nuestro país tras haberse alzado con tres Globo de Oro en 2019: a mejor comedia del año, a mejor guión y a mejor actor de reparto para Mahershala Ali (de cuyo trabajo por cierto podéis disfrutar en la tercera temporada de HBO de True Detective y en Alita: ángel de combate y que además por este trabajo también ha recibido el premio del Sindicato de Actores). Ahora, se ha llevado el Óscar a mejor película de 2018, además del premio para mejor actor de reparto para Ali y mejor guión original. Que sea la mejor película del año es algo que podemos entrar a cuestionar, pero, como vamos a contaros, sus luces y sombras nos dejan, al menos, una película notable.

En esta ocasión, sin contar con su hermano Bobby como codirector y sí con el hijo de uno de los personajes reales en los que se inspira el libreto como guionista (Nick Vallelonga), Farrelly demuestra que con una buena historia, no hay que subestimarlo como narrador.

La película nos traslada a los años sesenta para presentarnos a Tony Lip, un rudo italoamericano que vive con su familia en el Bronx y se gana la vida en como gorila en la sala de conciertos Copacabana hasta que se ve en la ruina. 

Cuando menos se lo espera, surge para él una oportunidad: el virtuoso pianista afroamericano Don Shirley quiere contratarlo como chófer y guardaespaldas en una gira de conciertos que se desarrollará a lo largo de varios meses por el sur de Estados Unidos. Para salir indemnes, tendrán que confiar en "el libro verde", una guía de establecimientos públicos y alojamientos que permiten en ellos su estancia a personas de color.

Una road movie de buen trasfondo

Si hay un eje sólido sobre el que bascula Green Book, ese es el de las dos magistrales interpretaciones de Mahershala Ali y Viggo Mortensen. Cual Quijote y su escudero Sancho, ambos personajes emprenden en la ficción un viaje a lo largo del cual irán aprendiendo el uno del otro. Mientras el primero saldrá de su ostracismo para apreciar el valor de la amistad y la familia (y algunos placeres mundanos), el segundo tendrá como tarea expresarse con una mayor elegancia y a moverse por el mundo con mayor honradez.

Pero lo importante de la película es lo que late bajo la comedia: el retrato de un apartheid real en plena década de los años 60, que se negaba a reconocer los derechos de la población negra en buena parte del país. Hay un conflicto étnico, pero también uno de clase, puesto que Shirley, además de ser un erudito gozaba de una posición social muy elevada, a la que renunció premeditadamente para intentar cambiar la mentalidad de la época y terminar con los prejuicios a los que tenía que enfrentarse. Y no era el único: su opción sexual también delata la homofobia imperante.

En la película, vemos además otra arista muy importante, una crisis de identidad, dado que Shirley incluso dice desconocer a figuras de la talla de Aretha Franklin o Little Richard hasta realizar el viaje con Tony Lip... ¡E incluso no haber catado nunca antes el pollo frito! De modo que por su estatus y sus intereses, parece estar tan por encima del pueblo llano que ni siquiera se siente identificado con la comunidad afroamericana con la que comparte orígenes. Ésta es quizás la parte más endeble de la película, ya que la forma de trasladarlo a imágenes resulta bastante exagerada y simplona (es increpado en su alojamiento por ir elegantemente vestido, ve a una familia recogiendo algodón en el campo...). 

En suma, el problema de la película Green Book es su perspectiva a veces en exceso infantil (¿tendrá algo que ver en esto el hecho de que NIck Vallelonga se ha basado en sus recuerdos de niñez?) y sus puntos de fricción con la realidad: el protagonista debería ser Shirley dado su desarrollo, ya que la óptica de Vallelonga hace que haya tintes condescendencia y victimización hacia el pianista (que a fin de cuentas no tenía nada por lo que disculparse).

Por otra parte, se desaprovecha el cartucho de la trascendencia que ha tenido Tony Lip como actor dando vida a Carmine Lupertazzi en la serie televisiva Los Soprano, al delincuente Philip Giaccone en Donnie Brasco y Francesco Manzo en El padrino, ahí es nada, algo que al menos debería señalarse en los compases finales de la cinta donde se muestran las fotos reales de ambos y se señala que mantuvieron una amistad hasta el final de su vida (algo, por cierto, desmentido por la familia del músico).

A todos los efectos, de lo que peca Green Book es de ingenuidad, no hay maldad en su visión un tanto simplificada de una serie de problemas muy profundos y el caso es que hace de ellos una píldora digestiva para el gran público, así que no es de extrañar que se haya postulado tan bien y tan rápido para los Oscar, habida cuenta de la decidida voluntad de la Academia de reforzar el mensaje conciliador que enarbola la propuesta. Qué demonios, es una cinta tan bienintencionada que simplemente con haberse ahorrado el "inspirado en hechos reales" y haber reconocido que está bastante ficcionada, sería casi perfecta.

Y tampoco hay que restarle méritos estéticos: el color y la fotografía de Sean Porter son una maravilla y la música del compositor Kris Bowers también contribuye a darle ritmo a un montaje de lo más apropiado.

Valoración

Green Book es un relato muy bien construido en el que, mediante la amistad entre dos hombres, pone de manifiesto una serie de situaciones límite en la América de los años 60, donde la que las injusticias sociales seguían abriendo una brecha entre etnias.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Las interpretaciones de Viggo Mortensen y Mahersala Ali y la complejidad de un guión que en principio parece bastante sencillo.

Lo peor

Resulta un tanto condescendiente con la realidad que retrata y, a pesar de que sea algo favorable que sea muy elegante, también es algo tramposo.

Y además