Crítica de Hamburgo: un incómodo viaje al abismo social de la prostitución

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Crítica de Hamburgo, una coproducción entre España y Rumanía dirigida por Lino Escalera y protagonizada por Jaime Lorente, Roger Casamajor y Ioana Bugarin. Estreno el 30 de mayo.

Tras su debut en el largo en 2017 con No sé decir adiós y la participación en series como Alta mar y Élite, Lino Escalera regresa a los cines con Hamburgo, una nueva propuesta que no solo dirige sino que también escribe junto a Daniel Remón y Roberto Martín Maiztegui.

Se trata de un denso thriller en el que se busca una ambientación muy realista para servir una historia cruda, sin edulcorar, donde se ve el modus operandi de la trata de blancas y la prostitución en la Costa del Sol. 

Aquí los grandes capos no son los principales protagonistas: la mirada que adoptamos es desde el interior de la tela de araña que ellos han tejido, de manera que al tratar de escapar de ella, tanto las mujeres explotadas sexualmente como los trabajadores-cómplices solo consiguen enredarse más y más constatando que son todos víctimas en mayor o menor grado.

La promesa de un futuro mejor, en otra parte

Germán implementa cambios en su vida con la esperanza de que su vida se coloque de alguna manera. Eso empieza por practicar la abstinencia y mantenerse limpio, algo que consigue durante un año entero.

Tras cerrar el bar que regentaba en la Costa del Sol no le queda más remedio que malvender todo lo que había en su interior: máquinas, mobiliario... pero no es suficiente, está arruinado y no le queda más remedio que trabajar para su amigo de la infancia Cacho.

Él administra varios locales para la mafia local y le encarga a Germán el traslado de mujeres que son explotadas como esclavas en los clubs de prostitución de la zona. Sus posibilidades de escapar son casi nulas: sus captores tienen sus pasaportes, lo que las deja sin papeles y muchas de ellas tienen una familia a la que enviar dinero, aunque solo reciban migajas.

Harto de su situación, un buen día decide aprovechar la oportunidad y trata de robar la recaudación de un club, lo que considera que podría darle una salida. Pero el golpe no sale como esperaba, su compinche sale mal parado y él tiene que rendir cuentas, implicando al que había sido su amigo hasta el momento.

Mejores intenciones que resultados: los personajes de Hamburgo generan interés y están bien interpretados, pero la deriva de la trama hace que se vaya perdiendo el enganche emocional.

Iona Bugarin, Alina en la ficción, es un ejemplo de manual de mujer atrapada en una red que busca anularla como individuo al punto de ser ella misma quien llama al club para que vuelvan a por ella... no encuentra salida a su situación y la promesa de un mundo mejor es una entelequia.

Sin embargo, llama mucho la atención que en un mundo de explotación sexual femenina, sea un hombre arrepentido (pero colaborador) quien tenga un mayor peso específico en la trama. Está claro que hay muchas víctimas en torno a cualquier tipo de mafia y un punto de vista poliédrico es interesante, pero habría sido más justo poner en foco en ellas y en sus condicionantes.

Jaime Lorente da cuenta, una vez más, de su versatilidad como actor y, tras su paso por Disco, Ibiza, Locomía, vuelve a un rol más urbano, contenido y pegado a la realidad que le pega mucho y le permite explotar su faceta más vulnerable en un juego de poder en el que siempre está en la parte más débil de la cadena trófica.

Y Roger Casamajor opta por una ronquera crónica tan esforzada como poco lucida (sí, te puede recordar a Manolo Solo en Tarde para la ira, pero lo que en aquella película era genialidad, aquí parece caprichosa impostura).

La película por lo demás es directa y no se anda con rodeos (la primera secuencia da buena cuenta de ello): no hay espacio para la romantización de una situación horrible ni para cuentos de hadas superfluos, pero nunca llega a despuntar por el ritmo de la narración ni por generar un clímax de acción memorable. No parece ser su intención, tampoco, si bien le falta calado dramático.

Entra en un terreno gris al que le hace un flaco favor el estiramiento hasta los 115 minutos de duración. Tiene buenas ideas, emociona en ciertos momentos, pero en general a Hamburgo le falta pegada. La miseria, vista de cerca, es así de dolorosamente ruda.

Valoración

Nota 58

Reflexiva, pausada, turbia... Hamburgo es una película incómoda y realista que retrata a personajes atrapados en una realidad que no pueden cambiar. Llega a ser doloroso ver cómo se enredan en la tela de araña.

Lo mejor

La solidez de las interpretaciones y el realismo que impregna la propuesta.

Lo peor

Desilusionará a quienes busquen un thriller de acción pero también a quienes esperen un hondo drama. Le falta garra.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.