Heridas abiertas
Análisis

Crítica de Heridas abiertas (Sharp Objects), la serie de HBO

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Heridas abiertas (Sharp Objects) con Amy Adams en el papel protagonista, a quien acompañan Patricia Clarkson, Eliza Scanlen y Sophia Lillis. Ya disponible al completo en la plataforma HBO España.

HBO España ya tiene completa la serie Heridas abiertas (Sharp Objetcs), probablemente su producción más destacada del verano por diversos motivos. El primero de ellos es que cuenta con una fabulosa intérprete en el rol protagonista, Amy Adams, a lo que se suman otras brillantes actrices que conforman el núcleo duro del reparto. A esto hay que sumar el material de base para el guión: la novela homónima de Gillian Flynn (la autora de "Perdida").

Por si fuera poco, los ocho episodios han sido creados por Marti Noxon, responsable de seriazas del calibre de Mad Men, Dietland o UnREAL y dirigidos por Jean-Marc Vallée, el cineasta que puso en pie Dallas Buyers Club o Demolición y que también se hizo cargo de Big Little Lies, considerada como una de las mejores series originales de HBO.

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La plataforma ha ido lanzando un nuevo episodio cada lunes, hasta completar los ocho que componen esta temporada que, en principio, es conclusiva. Es decir: el enigma central queda resuelto, después de un largo juego del gato y el ratón, en los últimos segundos de un agónico episodio final y, atención, es una escena intercréditos que termina de dejar claras las intenciones del libreto.

"Vanishing", traducido al castellano como "Desaparecer" fue el primer capítulo de Heridas abiertas, que en realidad tendría que llamarse "Objetos cortantes" para ceñirse al sentido estricto de las palabras. Sea como fuere, en él nos presentan a la solitaria reportera Camille Preaker, una mujer marcada por un pasado enigmático, que trata de evitar sus recuerdos refugiándose en la bebida.

A petición de su editor, regresa a su pequeña ciudad natal (Wind Gap) para cubrir el asesinato de una preadolescente y la desaparición de otra que da pie a pensar en un asesino en serie operando por la zona. Mientras trata de poner orden al puzle psicológico de su pasado, descubrirá que éste concuerda de manera significativa con el de las jóvenes víctimas.

La actriz Amy Adams hace suyo el personaje hasta un extremo que es alucinante. Su sensibilidad está a flor de piel y transmite a la perfección un amplio abanico de emociones sin perturbarse ni caer ni un solo segundo en la sobreactuación. Destaca en el reparto también la joven Sophia Lillis, a la que descubrimos en la película de It con el papel de Beverly Marsh y que en esta ocasión interpreta a la versión adolescente de Camille y Eliza Scanlen que aparecerá en la próxima película de Greta Gerwing, Mujercitas.

Vallée consigue exprimir toda la sensorialidad de sus recuerdos encontrando belleza en cada imagen: esas estampas de verano, esos dedos que se rozan, los cabellos zarandeados por el viento o esos gatillos que activan la memoria de forma involuntaria... Puede ser un olor, una imagen, una grieta en la pared o un detalle aparentemente nimio. Cualquier pequeño desliz de la memoria puede llevar a la protagonista a un momento de terror irrespirable, a una paz absoluta o incluso al despertar del deseo sexual.

Heridas abiertas es una serie muy turbia en la que la ambientación cobra especial relevancia. Llegan a decir en un momento dado que la mitad de Wind Gap es perverso y la otra mitad está loco de atar... ¿No es brutal ese retrato de la América profunda, en la que un pueblo venera a sus fundadores por más que su historia esté llena de barbaridades? 

El problema es que si habéis visto recientemente la serie Big Little Lies, es probable que la narrativa os resulte demasiado familiar y que los continuos saltos en el tiempo en forma de flashbacks que recuerdan al funcionamiento de nuestra propia memoria (aparecen como un relámpago en forma de dejà-vu), terminen por cansaros un poco. El tempo interno de la historia es lento y el thriller se diluye poco a poco en el drama familiar.

También es cierto que hay margen de sobra para anticipar el final de esta serie de HBO, dado que el clímax llega algo prematuro en el penúltimo episodio y el octavo retoza demasiado en una conclusión que se dinamita en los últimos instantes de la serie y termina de estallar por los aires en la secuencia más brutal que presenta en toda su extensión: un montaje febril para el momento del asesinato. ¡Pero necesitáis ver los créditos finales para comprenderlo del todo!

Heridas abiertas

Es evidente que la idea que sobrevuela la serie constantemente es la de tratar de dinamitar las expectativas del espectador (y acaso las de los propios personajes, que descartan de antemano opciones válidas en base a sus prejuicios). De nuevo se pone en la palestra el orden social establecido y se critica abiertamente el desfase entre las apariencias y la realidad, mucho menos elegante y fácil de asimilar, pero quizás lo más interesante es el hecho de que la protagonista esté marcada y otros personajes no tengan cicatrices a la vista, pero sí mucho más profundas.

Mentiríamos si no dijéramos que Heridas abiertas es un pelín decepcionante en su tramo final, pero hay que reconocer el mérito de la cobra: mientras está ante ti, no puedes quitarle ojo y sabes que puede marcarte para siempre de un momento a otro. Por más que lo barruntes, la forma en la que asesta su último golpe es laceradora.

Valoración

Con una potente impronta autoral, Jean-Marc Vallée dirige el retrato psicológico de una persona destrozada por inquietantes recuerdos del pasado aguados en ingentes cantidades de alcohol. Captura la atención del espectador muy pronto y consigue generarle fuertes impresiones sensitivas.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Interpretaciones excepcionales: tanto Amy Adams como Patricia Clarkson y Sophia Lillis son hipnóticas en sus roles. La ambientación, muy inquietante.

Lo peor

Si has visto Big Little Lies, es probable que la narrativa te sea familiar y que te resulte algo lenta. El clímax llega demasiado prematuro.