Instinto
Análisis

Crítica de Instinto, thriller erótico de Movistar+ con Mario Casas

Por Raquel Hernández Luján

Movistar lanzó el pasado 10 de mayo su primera serie original en clave de thriller erótico, protagonizada por Mario Casas. En nuestra crítica os hablamos de ella y de qué nos ha parecido.

Ocho episodios de unos cuarenta minutos de media de duración conforman la primera temporada de Instinto, la primera serie original de Movistar + que explora el thriller erótico con algún momento anecdótico que podríamos calificar como porno suave.

En su búsqueda de títulos con contenido adulto para su catálogo, (como ya lo son la serie Vergüenza, por ejemplo, o Gigantes, en otros registros como el humor o el thriller), Movistar ha tocado hueso puesto que esta serie, por desgracia, no alcanza sus objetivos.

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Por una parte, deja a medio desarrollar varias tramas y por otra, cierra tarde y mal la única en la que realmente tiene algo de sentido que se incluya sexo explícito.

En este sentido, aunque la puesta en escena de la serie Instinto está muy cuidada y es incluso elegante (atentos a las atmósferas que se crean porque no todo es neón y "brilli brilli", hay también alguna coreografía curiosona), se ven de forma tan clara las dos influencias de la serie: Eyes Wide Shut y Cincuenta sombras de Grey que resulta muy poco original. Además, es forzada y pretenciosa (¿a quién diablos se le habrá ocurrido lo de las frasecitas en plan "Sex is art"?).

Sí que hay que decir que hay una parte más humana que despierta la curiosidad del espectador y que no se resuelve hasta el último minuto. Vamos, que el reclamo publicitario son los cuerpos desnudos y al final lo que despierta interés es justo algo que va por un camino totalmente distinto.

Mario Casas interpreta en Instinto a Marco Mur, un adinerado y antisocial empresario que vive atormentado por el abandono de su madre cuando era niño. Tiene un hermano con un trastorno del espectro autista que vive internado en una clínica y con el que apenas tiene relación.

Su dificultad para entablar relaciones personales es tan grande, que opta por el anonimato total, acudiendo a un selecto club erótico en el que está prohibido mostrar el rostro y en el que los invitados hacen realidad sus fantasías sexuales.

La empresa de la que es cofundador, ALVA, es puntera en tecnología, pero su socio no está pensando tanto como él en los negocios dado que es infiel a su esposa con una ingeniero a la que ficha blindándole el contrato. Tras una tensa ruptura, todo parece desmoronarse, a lo que se añade la aparición de la madre de Marco, que solicita la custodia de su hijo dependiente.

Si la sinopsis de Instinto os parece un poco liosa es porque el guión también lo es. No porque implique ningún tipo de dificultad seguir la trama, que es hasta simplona, sino porque los creadores de la serie no parecen tener claro adónde quieren llegar ni cuándo. ¿Dejan premeditadamente incógnitas y tramas deslavazadas de cara a una segunda temporada? ¿Por qué se empeñan en mostrar de forma recurrente pasajes sexuales que no añaden nada? ¿Y por qué todos los personajes que rodean a Mario están obsesionados con el tema y tienen cuerpos esculturales?

No tenemos respuesta para todas estas preguntas (más allá del puro reclamo sexual para el público, claro), pero está claro que lastran el visionado de una serie que no está mal planteada en aspectos técnicos como el sonido, la fotografía o la dirección artística, pero que es bastante desastrosa en lo que a la historia se refiere. Los personajes no pueden ser más planos y los diálogos rozan a menudo lo ridículo por su falta de credibilidad. Tampoco hay una excesiva química entre unos y otros, de modo que todo parece extremadamente artificial.

Y, para colmo de males, en la nueva serie de Mario Casas volvemos a lugares comunes como peleas de gatas y machos altivos y poderosos que son el colmo de lo deseable a pesar de no ser capaces de articular cinco palabras seguidas, no digamos ya empatizar con otro ser humano o establecer relaciones afectivas adultas. En fin... Instinto deja mucho que desear, se percibe obsoleta, incluso en el plano lúbrico que pretende utilizar como vía para añadir algo de picante a la ecuación. Empieza a ser ya hasta cansino que se identifique lo erótico con el bondage y el pseudo sadomasoquismo y que no se explore de verdad la sexualidad desde una perspectiva natural y positiva.

Valoración

El thriller erótico de Movistar + es una serie repleta de lugares comunes, con muchas tramas accesorias mal trazadas y peor resueltas. No obstante, no resuelve el misterio del pasado del protagonista hasta el último episodio, de modo que puede tener cierta capacidad de enganchar, aunque solo sea por la curiosidad de llegar a ese punto.

Hobby

56

Regular

Lo mejor

El diseño de producción es bueno en la creación de atmósferas y el trabajo de fotografía también es notable. Lástima que la trama no funcione.

Lo peor

La historia hace aguas, los diálogos se tambalean y el reparto es muy flojo, especialmente Mario Casas, que confunde la contención con la inexpresión.